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    jueves, febrero 05, 2015

    James Hunter: Soul is the answer

      

    Una de las formaciones más incendiarias de rhythm and blues y soul del planeta, visita España en una extensa gira y recalan en el escenario del Loco Club.

    En su libro "Lost in music", Giles Smith dice que Colchester es la ciudad más aburrida de Gran Bretaña y que lo único que ha salido de allí verdaderamente grande a nivel musical son Blur, que por desgracia para ellos proceden de allí. Respecto al aspecto lúdico de esa población no hablaremos, puesto que ni la he visitado ni pienso hacerlo, salvo que tuviera que parar allí para algo (como los Beatles, que según el libro, generaron el suceso más emocionante de la historia de la villa cuando pararon allí a comprar caramelos), pero discrepo en cuanto a la segunda de dichas afirmaciones: de Colchester es también James Hunter.

    ¿Y quién es ese tipo? dirán algunos. Pues ese tipo es nada menos que dueño de una voz que quitaría el hipo al mismo Sam Cooke, un señor que acaricia el soul y el rhythm and blues de una forma tan elegante que un buen día hizo que le entrara tal sudor frío al gruñón de Van Morrison que accedió a hacer coros en el primero de sus discos. Alguien, que es recuperador de la mejor tradición de la música negra americana, que siempre ha sido profundamente reivindicada en Gran Bretaña. A Hunter perfectamente podemos situarle junto a Chris Farlowe, Eric Burdon, Dusty Springfield, el citado Van The Man, o Amy Winehouse.


    Ejemplos de esa cadena de "blue eyed soul", como lo llaman por allí, que puede mirar de frente sin agachar la cabeza a los afroamericanos de Detroit, Memphis o Chicago. Porque James Hunter es eso: ortodoxia y tradición. No esperen encontrar nada de ese "neo-soul" tan recurrente en los últimos tiempos. La música de este hombre es carnosa, rebosa negrura y es completamente analógica. vocoders, rapeos a mitad de canción ni ritmos genéticamente diseñados. Todo lo que ocurre en sus discos y sus directos es VERDAD. Y no suena moderno, ni falta que le hace. 


    A muchos les parecerá reaccionario, anticuado, corto de miras, inadecuado etc, que diga esto: pero hay determinadas tradiciones que deben ser respetadas a nivel musical y el soul es una de ellas. El soul es soul. Puede usarse para crear nuevas formas de entender la música de raíz negra (como hizo en su día el Hip-hop o hacen hoy artistas geniales como D'Angelo), pero ya no será soul. Tocar esa música pasa por respetar, en mi opinión, una serie de formas de hacer, de generar calor y atrapar el sentimiento, que no son renovables. James Hunter, al igual que Sharon Jones, Lee Fields o Charles Bradley en la otra esquina del mundo, son herederos directos de la forma en que se hacían las cosas en los 50, 60 o máximo en los primeros 70. La cosa no va más allá. Sam Cooke, James Brown, Ray Charles, Jackie Wilson, The Impressions, Irma Thomas, Etta James, Smokey Robinson and The Miracles. Eso es de lo que hablamos y eso es todo lo que necesitamos. 

    Al igual que el resto de los citados en el párrafo anterior, Hunter es uno de esos perfectos perdedores que están viendo florecer a la mediana edad una carrera que sintieron perdida en un momento dado.

    The James Hunter Six en su directo en Helldorado, de Vitoria
    Nacido bajo el nombre de James Huntsman en 1962 en la ya mencionada Colchester (Essex), de padre de origen birmano y heredero de la colección de discos a 78 RPM de blues y jazz de su abuela, es su hermano mayor el que le enseña los rudimentos de la guitarra. Al hacerse adulto, combina la profesión de técnico ferroviario con frecuentes actuaciones en los garitos de su área natal, al frente de su banda, Howling Wilf and The Vee-Jays, con los que incluso graba varios discos, pero que no consiguen despuntar más allá de la condición de pequeño fenómeno local. Pese a ello, no cesa en su empeño y continúa tocando y construyendo una reputación como músico de pub (algo muy respetable en GB), hasta que un buen día ¡zas! la oportunidad llama en la forma de un pequeño y cabreado señor de Belfast que casualmente presenció una noche su actuación. Ese señor se llama nada menos que George Ivan Morrison y es una de las voces más legendarias de la historia de la música popular. Es tal la impresión que le causó a Van que conocido es por todos que llegó a calificarle como "el secreto mejor guardado del soul" de su tiempo y por supuesto, rápidamente pasó a formar parte como corista de la banda de directo del irlandés, apareciendo en el incendiario directo "A night in San Francisco" (1994) y en el laureado "Days like this" (1995).

    Pese a ese golpe de suerte y tal como ha sido la tónica general a lo largo de su carrera, tras editar dos discos que, aunque más que notables, acaparan nula repercusión, las oportunidades para seguir una carrera en el mundo discográfico que le permitan vivir de su música no se presentan. Tras haber hecho giras mastodónticas, tocado en grandes escenarios con Morrison y recibir todo tipo de elogios, tuvo que conformarse una buena temporada con trabajar a modo alimenticio en lo que salía y tocar en Londres, pero esta vez en la puta calle (concretamente Compton Street, Soho). La suerte quiere que sea otra persona que pasaba casualmente por una de sus actuaciones, esta vez un turista americano, que le pone en contacto con la discográfica Go/Rounder, con la que por fin consigue ver uno de sus trabajos editado a ambos lados del Atlántico. El título de este disco es "People gonna talk" (2006) y es un excelso tratado de soul y rhythm and blues cuyo refinamiento es verdaderamente delicioso. Ecos de Sam Cooke, Solomon Burke o Bobby Bland en una colección de temas totalmente de cosecha propia, que ya quisiera para sí el mismísimo (y ya por aquél entonces algo estéril discográficamente hablando) Van Morrison. Es con esta obra con la que al fin consigue la merecida repercusión que debía haber recibido hacía tiempo, acaparando los primeros puestos de las listas de lo mejor del año de algunas de las más reputadas publicaciones musicales del mundo (Mojo, Rolling Stone, Uncut...) y llegando a ser nominado al Grammy al mejor disco de blues tradicional (¿?). 


    Con la publicación de ese disco, Hunter inaugura una etapa floreciente que continúa en ascenso y que se salda con dos discos más: el inmenso "The hard way" (2008) -aún, si cabe, más alabado que el anterior- y "Minute by minute" (2013), este último acreditado ya a "James Hunter Six", en claro reconocimiento al grupo que fielmente le ha acompañado durante años de actuaciones tanto a las duras como a las maduras. Esta agrupación, integrada por los saxofonistas Lee Badau y Damian Hand, el batería Jonathan Lee, el contrabajista Jason Wilson y el teclista Kyle Koehler, es una de esas sólidas formaciones que constituyen una unidad indisoluble y que en directo funcionan como una auténtica máquina de fabricar rhythm and blues caliente, carnal y vertiginoso. Con ellos nos visita en una extensa gira por nuestro país que visitará numerosas ciudades, conciertos a los que es absolutamente OBLIGATORIO asistir, si uno se cree verdadero aficionado a los sonidos negroides, de esos que sustraen el aliento. 


    James Hunter Six actúa en Valencia, de la mano de Tranquilo Música el jueves 12 de febrero, en el Loco Club

    Podéis adquirir las entradas aquí https://www.onetwotix.com/james-hunter-six-valencia/external


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