Leiva+Santero y los Muchachos-Conciertos de Viveros. Valencia 19/07/14

Ayer noche fue el madrileño, Miguel Conejo Torres aka Leiva, quién subió a las tablas de los Jardines de Viveros para protagonizar la penúltima noche del cartel de la Feria de Julio en la edición de este año. Para abrir la jornada contó con la única banda valenciana que ha sido capaz de irrumpir (y por partida doble) en los Conciertos de Viveros, Santero y los Muchachos.

Tocando en el metro de Nueva York se encontraba Miguel Ángel Escrivá (cofundador y bajista de La Pulquería), cuando llegó el momento de tomar de nuevo las riendas y saltar a una nueva etapa musical. Así es como nace Santero. Completan la formación Joseman Escrivà al bajo (Matrícula V), Marc Guardiola en la bateria (Obrint Pas, La Pulquería), Soni Artal y Carlos Soler (el quinto Reno) en las guitarras, y los Muchachos, que son Pepe Escrivá y Pepe "El Rubio", pertenecientes a los míticos Top­-Son (banda de los 60,s), donde militaba el padre de los hermanos Escrivà. Su Ep "Buenos y malos" es su carta de presentación y el pasado mes de marzo se presentaron de manera oficial tanto en su ciudad (Sala Wah Wah) como en Madrid (Costello Club).



Una oportunidad de lujo para darse a conocer a un público acorde a su estilo que sintonizó con la banda durante todo el directo y acompañó en el canto de sus letras en castellano. Un lirismo (heredero de Auserón) que deja un poso melancólico que podría ser el perfecto compañero de efluvios de alcohol en una noche de verano, de una descarga de ira hacia el ser humano o el tirano, o de una esperanzadora visión de la tercera edad.
Su concierto se antojaba como un largo déjà vu que nos remontaría unas noches atrás cuando abrían para Quique González en la misma plaza. Pensamientos desencaminados que nos devolvieron al presente de una noche que dejó la colaboración y presencia de la obra de Ismael Romero (“Gotas suicidas”), constantando una vez más la calidad musical de su propuesta y demostrando que Santero es una banda de principios y cargada de actitud encima de un escenario. 

La aparición (de nuevo) de los Muchachos (a lo Blues Brothers) que reforzó la parte vocal y puso el contrapunto estético al resto de la banda, la versión del “Quizás, quizás, quizás” de Osvaldo Farrés y el setlist (“Gusano”, “Aún”, “Buenos y Malos”, “Guajaca”...) fueron las notas reincidentes. “Tocar en Viveros es el sueño de cualquier músico valenciano” decía Miguel Ángel para dar paso a la aparición de Ismael, que dejó unas bonitas palabras de agradecimiento: “Sois un ejemplo de la elegancia, buenas canciones y humildad tanto musical como personal”. Santero, por su parte, mostraron su gratitud hacia la invitación de Leiva y al público asistente, “Estáis vivos, gracias Valencia”, gritaba Miguel Ángel al final del concierto. 


Leiva tomó el relevo para hacer explotar su "Pólvora" al público asistente, su segundo trabajo tras separarse de Rubén Pozo y dejar atrás Pereza después de una década de actividad donde cosecharon grandes éxitos. Le acompañaron un grupo de músicos con renombre como César Pop (teclista), José "Niño" Bruno (batería), Manolo Mejías (bajo), Luis Miguel Romero (percusión), y a la guitarra su hermano Juancho (Sidecars) junto con los vientos de Tuli y Gato Charro.


Con un aforo considerable en una de las citas con más respuesta subieron para dejar en buen lugar esa comparación a la E Street Band de Bruce Springsteen (salvando las distancias) en una actuación potente con una puesta en escena incendiaria y sobresaliente. A bocajarro nos disparó “Los Cantantes” para calarnos hondo (y erizarnos la piel) desde el minuto uno. Un directo en el que predominó el juego de intensidades de la Leiband. Una banda que va hacia una misma dirección bajo el techo de un sonido compacto y acariciada por un manto pasional al que no estamos acostumbrados a gozar con la música en directo. Una iluminación focalizada en su persona que, sin duda, era el centro de atención de la noche por parte sus seguidores, destacaba su silueta rockera. En su interior un cuerpo y un alma incombustible. Guiños al “Hey Jude” de The Beatles en “Como lo tienes tu” (Pereza), a Aerosmith en la intro de “Ciencia ficción” o al “Looser” de Beck al final de “Miedo”, muestra a un artista que bebe de diferentes fuentes aunque su base se asienta en el pop-rock y su mirada revisita los clásicos, una mezcolanza musical con estilo propio que nos dejó cortes como “Cerca”, “Eme” o “Polvora”.


Su consideración como frontman tuvo momentos de gloria como el solo de guitarra que se marcó en “Ciencia ficción”. Protagonismo que soltó en un brillante cambio de ritmo que dejó paso a César Pop, su teclista, mil y una veces piropeado por Leiva, en una muestra de admiración profunda. Recuperando la esencia del sonido de las bandas de los setenta, la Leiband, con su sección de cuerdas, teclado y metales se erigió en una perfecta maquinaria que enlazó los cortes del setlist en un ejercicio de proeza musical. En una tormenta sonora se convirtió “Mirada perdida”, que antecedió al bis, en mitad de la cual gritó “La puta Leiband” mientras lanzaba su guitarra. Acústica en mano calmó al respetable con “Vis a vis”. Desnudo, honesto y desgarrador, nos dejó ver la esencia de sus composiciones que hacia la mitad volvió a verse arropada por su banda. “Terriblemente cruel” fue uno de los cortes vencedores de la noche, con una marea humana coreando "Sabes que yo puedo ser terriblemente cruel, para que no pierda la tensión. Tal vez la historia se me fue de las manos. Voy a ser terriblemente fiel, cuandose te pase la emoción. Ya sé, te puede parecer complicado”.


Para el final nos hizo una petición difícil de cumplir (por parte de esos incontinentes registradores de momentos) en pro de reinvindicar las emociones en tiempo real. Nos invitó a hacer absolutamente todo salvo tener un teléfono en la mano para cantarnos “Lady Madrid” de Pereza en uno de los momentos más emocionantes de la velada.



Como despedida otra tanda de agradecimientos para Santero y al público. “Superstition” de Stevie Wonder acompañó a los músicos en la retirada, con la sensación a la espalda que da un trabajo bien hecho y un respetable que demostró su admiración en todo momento.

Un año más los conciertos de la feria de julio brindan el disfrute de la música en directo en un recinto incomparable de la ciudad del Turia. Como en todas las ediciones anteriores, la polémica está servida dentro del sector musical fuera del circuito "comercial", y las redes sociales se inundan de un sinfín de criticas. Dejando de lado denuncias públicas y el descontento dentro de la escena "alternativa" valenciana, la otra cara de la moneda se nos presenta en un mes intenso donde tienen cabida diferentes propuestas. Este año han pasado por sus escenarios leyendas musicales como Jethro Tull, rockeros de altura como Loquillo, nombres para todos los públicos como Antonio Orozco, Fangoria o Mónica Naranjo, y cantautores de lujo como Jorge Drexler o Quique González. Esta noche cerrará el ciclo Pablo López presentando su disco “Once historias y un piano”Nada que decir y June´s Kaleidoscope abrirán la despedida de los Conciertos de Viveros.

Fotos Leiva




Fotos Santero y Los Muchachos







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