Nathan Jaime Color Sound, Optical Illusion (Autoeditado)

Debut largo de esta banda valenciana, capitaneada por el compositor y guitarrista Nathan Jaime, que sabe recuperar sonidos añejos con calor, color y alma para traerlos con total naturalidad y pasión a la palestra de la segunda década del siglo XXI. 


Reconozco que al cabo del año veo muchos conciertos, quizá demasiados. Tantos que a veces me es imposible recordar con fidelidad lo que vi la semana anterior. Y es una pena, pero eso también genera cierta fidelidad de apreciación sobre lo que a uno realmente le impactó. En relación a eso, os aseguro que las ascuas que restan del incendio que provocó en mi la presentación de este disco del que ahora os hablaré aún servirían para asar unas cuantas chuletas. Fue tal la intensidad, el calor soul, el colorido pop, el guitarreo rock y en general, el vendaval que nos azotó la cara, que aún sigo pensando en aquella noche.

No, no es que la banda inventara nada, pero lo que hacían era real, sin pretensiones, con alma. Toda una declaración de amor hacia la música hecha por todos y cada uno de los que estaban en el escenario, que son los mismos -con adición de algunos invitados en esa ocasión- que firman el disco que adquirí tras el concierto, este Optical Illusion que significa la primera referencia, autoeditada mediante crowfunding, de la banda capitaneada por el valenciano Nathan Jaime, que tras un par de discos en solitario juntó fuerzas con Lluis Estellés, Andoni Iribarren y Mario Busto para dar forma a un proyecto que, aunque sigue basado principalmente en sus canciones, pretende dar una poliédrica muestra de lo que cuatro cabezas pensantes pueden hacer con esa materia prima, a la cual también ofrecen su aportación como compositores los demás miembros(una canción es de Busto y otra de la banda al completo).

El disco, si bien no alcanza a capturar -por poco- la energía que desprende la banda al completo, ha sido grabado en los estudios Music Rooms en una coproducción de la banda con el también músico Pablo Peiró (Betunizer) y masterizado en Estados Unidos por James Plotkin. El resultado nos da sobrada muestra de toda la paleta estilística que un músico tan dotado como Jaime ha ido adquiriendo desde que a los 7 años le entrara el gusano de la música dentro al salir de un concierto de Dylan. Todos ellos, realmente, se mueven entre el funk, el soul, el hard rock, el pop y la psicodelia como Pedro por su casa, con la desinhibición propia de la generación a la que pertenecen, que ha tenido, para mal o para bien, como es el caso, una sobreexposición a la información.

La secuencia que proponen la inicial y ardiente Please Funk Me, la muy pop I Want You To Know, la sixties Love Made Us Strangers, el single Mood Change, la psicodelia de Circles, la festiva His Majesty The Lie, la soulera canción titular o la aproximación al hard rock setentero que representan Deserter o Downwind, que no desentonan en absoluto con ese ojo puesto en Elton John y Bowie que tiene Anger To Miss You o esa vuelta al foro funk inicial con una segunda versión de la canción de apertura que se encarga de cerrar el círculo, da una muestra deslumbrante tanto de erudición musical, como de asimilación de conceptos que no por lejanos en el tiempo deben ser ajenos a quien sabe adaptarlos a su contexto. Y ellos esto lo hacen a la perfección. Suenan como debe sonar una banda de ahora que toca ROCK. Sí, dicho sea con mayúsculas. Y dicho sea de paso que pocos discos y bandas de mi ciudad me han resultado tan excitantes en mucho tiempo. Pueden competir con quien quiera que se les ponga delante.

Enlace de escucha del disco


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