[Crónica] Califato ¾ en Industrial Copera (Granada) 11/02/2022


Creo que nunca he escuchado cantar el Himno de Andalucía con la pasión y las ganas que le pone el público al Himno de Califato ¾. Para poner punto final a una actuación memorable, llena de momentos que, no por esperados, fueron menos agradables. Con una Industrial Copera llena y una exhibición de banderas y andalucismo bien entendido que daba gusto ver. Apología de la unión entre los pueblos andaluces y toda esa gracia sevillana que llevan ellos por estandarte y bandera.

Califato, mezclan elementos tradicionales de Andalucía con rock, electrónica y punk y lo hacen sin complejos, creando lo que ellos han denominado como «folclore futurista». Yo diría que es esa impureza que aún se le podía dar al flamenco y a lo nuestro, para acercarlo más al público joven, inconformista y cansado de la tradición más añeja.

Son sevillanos, reivindican la tierra, el andalucismo, la libertad y la sonoridad más arraigada. Porque, ni son los primeros, ni son ellos los que van a cerrar este camino. (Im)purismo habrá siempre.

Antes que ellos, una larga historia de artistas que han experimentado y mezclado el flamenco con todo lo que les ha resultado sugerente. Desde Las Grecas a Camarón pasando por Martirio y su forma de mezclar “lo moderno” con coplas y sevillanas. Nuestro Enrique Morente y esa gran obra que fue el “Omega”, junto a Lagartija Nick, el Niño de Elche y su constante experimentación que ha llegado a levantar hasta Exquirlas. Su forma de hacer música es divertida, y es flamenco. Su reivindicación se empapa de lo popular, lo urbano y la tradición que renueva hasta las sevillanas boleras, tan en desuso.


En el espectáculo, magníficamente sonorizado y, sobre todo, iluminado, no faltaron prácticamente ninguno de los temas más escuchados de una banda que le cantan lo mismo al aire “acondicionao”, que a calle en la feria (Pascual Marquez, 33), que al Cristo de la “Nabaha”. Por bulerías, por sevillanas, por soleares. Para llevarnos desde Triana a una rave en las termas de Santa Fe. Un paseo por la cultura flamenca más urbana.

Con todo el arte del mundo, la finura y el desparpajo de Rosana Pappalardo, el descaro de un Manuel Chaparro que es un “ziribuye” en el escenario, que provoca con su actitud y su pintoresca performance y, por supuesto, la inconfundible voz de Curro Morales (Narco), por nombrar, sobre todos, los que más destacan en el escenario, sin desmerecer al resto. A un lado, tranquilo pero certero con su española, Guille Iniesta aportando los compases más clásicos. Todos juntos, un espectáculo.

Y, estando en Granada, impensable no contar con la participación de Ihmaele (Fausto Taranto), con quien se marcaron un temilla, demostrándose mutua admiración y mucha amistad entre todos ellos.


Un repertorio con el que iban a lo seguro, a hacer que el público cantara, saltara y lo diera todo de pie, junto al escenario, juntos, casi revueltos, con todas las ganas acumuladas de todos esos meses de incertidumbre. Y es que Califato sólo hay uno, con sus propios califas llegados desde la Alameda, con todo su andalucismo a cuestas y la capacidad de hacernos bailar hasta una marcha procesional en medio de una rave.


Crónica: María Villa

Fotos: J. M. Grimaldi

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