Turn on the - Tiemersma

 


Tiemersma, frontwoman de El Futuro Peatón, estrena trabajo en solitario. "Turn on the" es una obra madura, con tanto carácter como sentimiento que brilla sobre el previsible panorama musical actual debido a su originalidad, facturando un conjunto de piezas perfectas en su concepción y desarrollo.

La originalidad tiene su recompensa. La mayoría de las veces es el ostracismo, bella palabra de terrible significado para un creador, por muy acostumbrado que éste esté a su uso. Mucho me temo que aunque Tiemersma había trazado horizontes sin punto de fuga para sus composiciones, éstas no llegarán ni a la papelera de reciclaje. Porque cuando uno se sale de las trilladas sendas de lo predecible, cuando se sacude de encima etiquetas y géneros, lo que le espera, salvo contadas excepciones, es el más absoluto de los silencios. Malos tiempos para la lírica como cantaba el irreverente gallego.

Silencio es lo que necesitan para su escucha las 11 piezas que Tiemersma ha tejido en su particular telar sonoro. Meticulosas como piezas de encaje, en ocasiones ásperas como la arpillera en otras, naturales como el algodón o llenas de artificios como el poliéster. Le ha llevado años la gestación de los 11 cortes que componen "Turn on the", enhebrando la aguja con texturas musicales si no inéditas, por lo menos poco frecuentes en los ya muy transitados senderos por los que discurre la actualidad musical, en la que la trilogía pop-rock-folk se ha erigido en una deidad incuestionable. Fiel al espíritu transgresor que lleva casi dos décadas afilando en su banda, El Futuro Peatón, sus once propuestas abarcan ecos del muzak, la música clásica, el jazz o el bolero, aunque sus veladas sombras se dejen oír de forma muy tenue en sus composiciones, pues su carácter personal les confiere una personalidad propia que escapa a encasillamientos convencionales. Hablamos de ellas evitando el esterilizado bisturí de la crítica, sustituyendo éste por la pasión del oyente ensimismado. No se me ocurre otra manera de aproximarme a su obra.



Foto: Irene Villar Tiemersma

"Erhu", una tonada de aires orientales, tan breve como estimulante, abre el cd para desconcierto del oyente por mucho que a éste le guste el sushi. En "Fire", encontramos reminiscencias de El Futuro Peatón en sus melodías electrónicas, ritmo sincopado y la voz tratada de Irene que se eleva sobre atmósferas tan livianas como inquietantes. En "Cáncer", al contrario de lo que su título evoca, Tiemersma sublima su vocación de compositora de bandas sonoras. Una de las mejores y más originales canciones del álbum que se abre con un verso tan optimista como hermoso: "La luz de la mañana por los árboles trepa". La voz de Irene escancia versos en "It's not my fault" sobre bases rítmicas y melodías mínimal para construir un tema que hará las delicias de los fans de Dead Can Dance. Otro corte que corta la respiración para poder apreciar todos los detalles que oculta su compleja sencillez. 

"Tools rebelion" es la primera concesión que su autora hace a los estándares del rock más vanguardista con tintes de progresivo y gusto por la distorsión. Tiemersma se cuelga la guitarra por primera vez en lo que llevamos de disco para recordarnos que tanta belleza encierra un prado como un abismo. Volvemos a la serenidad hipnótica con "Toko", canción con querencia hacia las melodías orientales (su título invierte el nombre del koto, instrumento japonés con cuyo timbre se delinea la sutil melodía principal). Casi siete minutos de pura maravilla. Un instrumental ante el que la palabra pierde su poder expresivo y solo queda la atenta escucha.


Foto: Irene Villa Tiemersma

"Toldos grises, caras felices". Rotundo el comienzo de "Secta", otra de las letras crípticas de la compositora, arropada por una guitarra de reminiscencias añejas y voz desgarrada de ambientes con mucho humo y tenues luces rojas. Desde la primera escucha no he podido dejar de pensar en Emma Get Wild, el magnífico dúo valenciano formado por Isa y Salva, al que tanto echamos de menos y cuyo legado son tres trabajos a una altura poco común. Ese recuerdo se hace más patente en "Tell me": la tesitura de Irene es muy similar a la de Isa y la digitación de la guitarra acústica evoca los fraseos de Salva. De nuevo, nos encontramos con una pequeña gema que se resiste a los cánones del folk. La guitarra deja paso a los sintes en el siguiente corte, "Love" una pieza casi instrumental de más de cinco minutos que nos recuerda por qué su autora es la frontwoman de El Futuro Peatón.

"No me queda tiempo, siento que me voy" reza el verso que abre el penúltimo corte del álbum, una canción escalofriante que eriza el vello durante su escucha gracias a su crescendo final. "Sweet Sugar Candy", canción que cierra el inconmensurable "Turn on the", nos invita a danzar en una pista de baile imaginaria cuyas luces proyectan frías sombras alargadas gracias al empleo de la electrónica y la voz de Tiemersma. En la era del streaming, las prisas y del dominio de la imagen, encontrar tiempo para degustar esta obra completa es un raro placer que tiene su merecida recompensa. Una obra imprescindible que se puede adquirir poniéndose en contacto con su autora por mensajería de FB o IG.


Foto: Antonio Madrid Souto




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REDACTOR: ANTONIO MADRID SOUTO



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