[Crónica] Kakkmaddafakka hace vibrar Sala Aliatar con un show de infarto (6/03/2026)

 


La noche del 6 de marzo en la Sala Aliatar tuvo algo de celebración colectiva, de esas que empiezan como concierto y acaban sintiéndose como un pequeño festival comprimido entre cuatro paredes. Kakkmaddafakka aterrizó en Granada con la energía que los caracteriza y se encontró de frente con un llenazo apoteósico, ni un hueco libre y un público entregado desde el primer minuto.

Un show vibrante, una audiencia que no solo estaba dispuesta a pasarlo bien, sino que conocía cada tema al dedillo. Todo el mundo cantaba, saltaba y acompañaba cada estribillo como si formara parte del propio show. La sensación general era clara, los noruegos habían conseguido traer un pedazo de cualquier gran festival internacional hasta la intimidad de la sala granadina.



Creado en Bergen (Noruega) en 2004, el grupo surgió de manera espontánea como una iniciativa entre amigos, aunque rápidamente su sonido innovador y su estilo distintivo les permitieron ganar reconocimiento más allá de su entorno local. Con seis discos de estudio publicados y una actividad constante en giras desde 2009, el quinteto ha logrado consolidarse a nivel global, especialmente en Europa. Las composiciones enérgicas y pegadizas de Axel y Pål Vindenes, Stian Sævig, Kristoffer Wie van der Pas y Sebastian Kittelsen han sido clave para afianzar su posición como una de las bandas más atractivas dentro de la escena indie europea.

Parte de su magnetismo en directo reside en esa mezcla de desparpajo y actitud festiva que los lleva incluso a tocar a pecho descubierto, rompiendo cualquier barrera entre banda y público. Ese espíritu desenfadado se contagia y convierte el concierto en una celebración constante. Uno de los momentos más esperados no tardó en llegar, cuando desplegaron su ya icónica bandera con el nombre del grupo, “KAKKMADDAFAKKA”, la sala estalló como si se tratara de un himno visual que todos estaban esperando corear.


El repertorio estuvo medido con precisión. Para que un show así funcione, la clave está en no alargarlo más de la cuenta, y esta vez dieron exactamente con la duración perfecta, suficiente para dejarlo todo sobre el escenario sin que la energía decayera en ningún momento. No hubo respiro, ni falta que hacía.

Como era de esperar, no faltaron temas como “Restless”, “Neighborhood”, “Get-go”, “Heidelberg”, “Good Guy” o “Your girl” antes de echar el resto en los bises con “Touchin” y “Forever Alone”. Entre canción y canción, los noruegos se atrevieron con algunas palabras en español, arrancando sonrisas y reforzando la conexión con el público. Pero la gran sorpresa de la noche llegó cuando “Mamba negra”, en la mitad del show, se lanzó a interpretar “Santa Lucía” (Miguel Ríos), desatando una reacción tan inesperada como entusiasta entre los asistentes.



El concierto también dejó espacio para guiños festivos en forma de versiones bien conocidas. Sonó “Freed from Desire” (Gala Rizzatto), convertida ya en un clásico transversal de pista de baile, y el cierre fue sencillamente imbatible al sonar “Bailando” (Paradisio) que puso el broche final a una noche en la que el ritmo no bajó ni un solo segundo.

Cuando se encendieron las luces no había ganas de abandonar la sala sino de seguir “bailando, bailando” y es que, cuando una banda consigue subir tanto el ánimo del público bajar toda esa adrenalina no es nada fácil y así ha ido ocurriendo en el resto de fechas que han tenido los noruegos en su “Tour España”, con paradas en Madrid, Granada, Zaragoza, San Sebastián, Murcia, Barcelona y Valencia.

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