Judas Priest ofrece una noche histórica para el
heavy metal en Roig Arena.
La banda ha congregado a más de 9.000 fans, que han coreado algunos
de los himnos más emblemáticos de su trayectoria.
El concierto ha contado con las actuaciones de dos bandas invitadas:
Dirkschneider y Airbourne.
Más de 9.000 aficionados al heavy metal se dieron cita en Roig Arena el pasado jueves 20 para asistir al esperado concierto de Judas Priest, que
se ha estrenado en el recinto valenciano con una actuación que ha repasado
algunos de los grandes himnos de una carrera que supera ya las cinco décadas y
que los ha convertido en una de las bandas más influyentes de la historia del
género.
La jornada ha arrancado sobre las siete de la tarde con las actuaciones de dos
invitados de excepción. En primer lugar, Udo Dirkschneider, fundador y voz histórica
de Accept, ha celebrado el 40 aniversario de “Balls To The Wall”, uno de los discos
más emblemáticos del heavy metal europeo.
A continuación, los australianos
Airbourne han elevado la intensidad de la noche con una descarga de hard rock
energético y sin concesiones.
Poco antes de las diez de la noche ha llegado el momento más esperado. Entre una
gran ovación del público, Judas Priest ha irrumpido en el escenario para ofrecer un
espectáculo marcado por la potencia de sus riffs, la contundencia de su sonido y la
inconfundible voz de Rob Halford, que ha vuelto a demostrar por qué está
considerado una de las grandes leyendas del metal.
Su actuación ha arrancado por todo lo alto con "You've Got Another Thing Comin'" y
ha desatado la locura colectiva al encadenar dos himnos como "Metal Gods" y
"Breaking the Law".
El concierto ha continuado combinando clásicos eternos con su
material más reciente. La vibra ochentera de "Turbo Lover" ha puesto a cantar a
todo el pabellón, mientras que la aplastante "Panic Attack" ha demostrado en directo
la vigencia y la potencia de su catálogo actual, encajando a la perfección entre los
grandes clásicos.
El tramo final ha sido un despliegue de épica y virtuosismo. "Victim of Changes" ha
erizado la piel del recinto gracias al rango vocal incombustible de Rob Halford, antes
de dar paso al momento más salvaje de la noche con "Painkiller”. Para los bises,
"Electric Eye" ha retumbado en el recinto. El broche de oro a una noche histórica lo
ha puesto la festiva "Living After Midnight", donde miles de gargantas han unido sus
voces para celebrar la leyenda del metal.
Con esta actuación, Judas Priest ha dejado su huella en Roig Arena en una noche
que ha reunido a varias generaciones de seguidores y ha confirmado la vigencia de
una banda que, más de cincuenta años después de su formación, sigue ocupando un lugar privilegiado en la historia del heavy metal.
Fotos: Susana Godoy





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