Entrevista a Steven Munar: "No creo ni en casualidades ni en la suerte" - Alquimia Sonora

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jueves, septiembre 06, 2012

Entrevista a Steven Munar: "No creo ni en casualidades ni en la suerte"


La trayectoria de Steven Munar, un humilde pero inquieto músico británico que encontró refugio en el sol, el mar y la riqueza biológica (para hacer canciones eso también es importante) de los parajes mallorquines, y desde la década de los 90 ha dedicado su esfuerzo y talento a grabar con diversas bandas, de las que The Tea Servants puede que sea la de más trascendencia. Unos años después, este superviviente nato se traslada a Barcelona para vivir desde su particular remanso los avatares de la industria y revisitar sus composiciones con la complicidad de una banda que, una vez más, ha obrado el milagro (tal vez de ahí su nombre): un disco llamado 'Break the rules!' que consigue refrescarnos la memoria histórica del rock en unas cuantos temas compuestos sin prisa pero sin pausa, cualidades que se reflejan en esta reveladora entrevista.

Alquimia Sonora: Después de tanto tiempo en esto, la fórmula tradicional del songwriter continúa sin agotarse. Y en tu caso casi podríamos decir que incluso se perfecciona. ¿Es duro mantener el tipo siendo fiel a tus principios musicales?

Steven Munar: Como todo en la vida hay sus subidas y bajadas, sus idas y venidas. A veces es difícil saber qué dirección tomar, pero luego todo, como por arte de magia, se pone y te pone en su sitio. Hay que ser fiel a uno mismo y a tus principios, lo demás viene solo.

AS:El folk y el jazz son géneros que han dado canciones e historias maravillosas a la historia de la música. ¿Cuánto de hay de ellos en las canciones de Steven Munar?

SM: Desde luego el folk europeo y americano son  de mis grandes influencias, pero si echas un vistazo a mi carrera verás que hay referencias de todo tipo. No me considero para nada un purista. Mi acercamiento al jazz es algo más reciente y no muy consciente, del jazz me gusta cómo tocan los músicos, las dinámicas, el volumen, la interacción.

AS: Un músico de tan largo recorrido como tú, que desde finales de los ochenta lleva intentando dejar su huella con diversas bandas y proyectos en nuestro país, ¿cómo afronta cada nueva grabación: con la misma ilusión de antaño o con los pies en el suelo respecto a la manera contemporánea de escuchar (y sobre todo de bajar) discos o canciones aisladas?

SM: La verdad es que cada grabación siempre supone una gran ilusión, y ver acabadas las canciones una gran satisfacción. No suelo pensar, cuando estoy metido en el ajo, cómo se puede promocionar o las posibilidades comerciales del disco, eso es algo que viene mucho después. Hoy por hoy la forma de escuchar música ha revolucionado el medio, prima más la cantidad que la calidad, lo rápido que lo sutil... Pero sigue habiendo mucha gente dispuesta a saborear las cosas, a ellos van dirigidos mis discos.

AS: Escuchando este y tu anterior álbum, ‘The language of the birds’, parece que la música americana es una de las que más poso te ha dejado. Sin embargo, en ‘Break the rules’ hay sonoridades más mediterráneas.

SM: A lo largo de mi carrera han habido diferentes estilos e influencias destacadas, pero es cierto que en mis últimos trabajos, sobre todo en ‘The language of the birds’, el folk americano ha sido una gran referencia, pero siempre en todas mis etapas he intentado dar mi punto de vista, mi enfoque personal. Soy demasiado inquieto para anclarme en un estilo y como bien apuntas, en ‘Break the rules’ hay también influencias mediterráneas, blues, algo de jazz

AS: ¿Te han dicho muchas veces lo de que tu voz recuerda muchas veces a la de Leonard Cohen?

SM: Leonard Cohen es uno de los artistas que más admiro, por su profundidad e integridad y su búsqueda de la verdad, y es cierto que en mi último trabajo hay en algunos temas su huella, sobre todo a la hora de interpretar los versos.

AS: Un álbum sin trucos digitales, con todos los músicos grabando en directo en el estudio… ¿Una forma de preservar la autenticidad?

SM: Ya ‘The language of the birds’ fue grabado de esta manera en el Red Bell Studio de Marc Tena. Como ya te he comentado, soy un enamorado de las dinámicas y de la interacción entre músicos, y eso sólo se puede preservar tocando juntos. De la otra manera sí, es perfecto, pero no es natural, no es fluido, y si no es fluido es forzado. También me gusta mucho el sonido de los amplis antiguos y el sonido analógico, me gusta lo orgánico.

AS: La gente de La Produktiva Records parece competente y, sobre todo, educada en un buen gusto musical. ¿Encontraste en este sello la coherencia artística y el respaldo que andabas buscando?

SM: La verdad es que La Produktiva es un conjunto de muy buena gente, con muchas ganas y amor por la música. Su capo, Nando Caballero, es una gran persona  que da lo mejor de sí, y eso, hoy por hoy, vale un mundo.

AS: The Tea Servants, una de tus bandas anteriores, es uno de esos ejemplos de bandas que al pasar de los años hace que nos preguntemos por qué tuvo tan mala suerte. Canciones había para haber llegado mucho más lejos, desde luego, y yo aún escucho aquella maravillosa ‘I wanna be J. J. Johanson’.

SM: Hoy por hoy estoy medido en la remasterización y reedición de nuestro segundo disco para Grabaciones en el Mar, ‘Police looking after thieves’ (1996). Un disco que nos puso en el panorama indie del momento, no yendo para nada con la corriente de entonces, y que fue muy mimado por la crítica pero que es un gran desconocido para el público en general. Fue nuestra etapa más extravagante, con influencia de Captain Beefheart, Soft Boys, Talking Heads... Hacerle justicia, al menos a nivel de mejora sonora ya me alegra. Aún hay tiempo para que algunas canciones de nuestro repertorio sean más conocidas, yo no creo ni en casualidades ni en la suerte.

AS: The Miracle Band es el grupo que te acompaña, donde pareces haber encontrado al fin la horma de tu zapato. Lo compone gente que lleva colaborando contigo bastante tiempo y en quien confías plenamente incluso a la hora de coescribir algún tema.

SM: La Miracle Band son un grupo de grandes músicos y amigos que han ido entrando y saliendo desde la disolución de The Tea Servants. Es una banda abierta, es decir, en un momento determinado alguien puede salir y en otro volver, dependiendo de las circunstancias. Con músicos como Marc Tena y Miguel Pérez llevo colaborando desde hace muchos años y hay una gran familiaridad. Pero actualmente hay una nueva encarnación de The Miracle Band, con nuevos fichajes y amigos (Juliane Heinemman a la guitarra y David López al bajo). Pero eso ya es para el nuevo disco.

AS: ¿Cómo se cocinan estas canciones tan sinceras, tan intimistas? Si dijéramos que eres un artesano musical, no nos equivocaríamos demasiado.

SM: Las canciones siempre surgen, en mi caso, de la necesidad de expresar algo profundo, algo que está muy dentro... A nivel personal estoy más cómodo en el tú a tú que en grandes reuniones y eso, supongo, se traslada a las canciones. A la hora de acabar los temas me fascinan los pequeños detalles, los que terminan enamorando sin agrandes alardes. En ese sentido, y en mi gusto por las clásicos y las raíces, hace que el término “artesano” pueda, de alguna manera, encajar conmigo.

AS: Cuidas mucho los arreglos, los pequeños detalles, en especial la percusión, que en temas como ‘Took a train’, por ejemplo, consigue darle una tremenda profundidad.

SM: Cierto, yo creo que en otra vida he sido batería o percusionista, son instrumentos que me encantan y siempre  les doy una gran importancia. También es de justicia reivindicar el gran trabajo que hizo Llorenç Roca a la batería, tremendo.

AS: En otras ocasiones, y me refiero a ‘All kings on Earth’ o ‘Together’, hay un toque fronterizo, mucho más próximo a la cultura americana y a las bandas de los 70.

SM: Mis influencias son variopintas, y la década de los 70 y la música americana son ejemplo de ellas. Actualmente, en mis nuevas composiciones, estoy alejándome de esas referencias. Hay que reinventarse constantemente.

AS: Con el título invitas a romper las reglas, pero de forma concienciada y teniendo todos los resortes de la supuesta revolución bien ajustados. ¿Se puede ser subversivo con sólo componer un buen puñado de canciones?

SM: Sí, el título y varias de las canciones de mis últimos tres discos son una llamada a la revolución y a la evolución ética, moral, espiritual... Para ser subversivo no sólo hay que cantarlo, me vienen a la cabeza innumerables mitos musicales de nuestra cultura que han intentando provocar un cambio de conciencia con sus canciones, pero por otro lado sus acciones y su vida les contradicen continuamente. Por sus dichos y sus actos les conoceréis.

AS: Al vivir en Barcelona, una ciudad mucho más cosmopolita que tu isla natal, las posiblidades para tocar y dar impulso a tu carrera habrán aumentado, ¿o no?

SM: Desde luego no es lo mismo estar en una ciudad importante como Barcelona que en una pequeña isla, pero la verdad es que actualmente esa diferencia es mucho menor que en el pasado, hoy con todo el tema de la globalidad, internet, etc., ya no importa tanto.

AS: ¿Cómo trasladas tanta intensidad al directo? El oficio cuenta, pero supongo que no es fácil llegar a crear el ambiente adecuado para que el público disfrute estas canciones en las condiciones adecuadas.

SM: Buena pregunta. Cada situación es diferente, cada público es diferente. La clave está en concentrarte lo máximo en lo tuyo, en sentirlo y disfrutarlo y saber hacer frente a las posibles adversidades (un mal sonido, un público no tan predispuesto...) y en la medida de lo posible hacerlo tu aliado. No siempre se consigue,  pero ahí está el reto.

         

Más info:
http://www.laproduktiva.com/

Entrevista: JJ Stone



1 comentario:

  1. Parece que el chaval se portó bien, la entrevista es bastante buena. Este es otro de los ejemplos de cantantes que "siguen la tradición" del folk y el jazz y se preocupa por mantenerlos vivos.
    Gracias por la entrevista, JJ.

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