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    domingo, noviembre 25, 2012

    Entrevista a Jorge Ilegal: "Que la hornada de los 90 salió mal es algo que ya nadie duda"

    Pocas veces tienes el extraño privilegio (y digo extraño porque solo tú eres consciente de tenerlo) de compartir barra, comida y bebida con uno de los músicos que más escuchaste de adolescente, casi hasta llegar a sacarle el jugo a algún vinilo, varios casetes y, ya traspasado ampliamente el umbral de la edad del pavo, a una buena colección de cds que siguen sonando varias décadas después de ser grabados en plenitud de vigencia y con una actitud resistente a la erosión del tiempo y la edad. Si ese músico se llama Jorge, se apellida Martínez y compruebas que hasta el encargado de servirnos los respectivos condumios es un fan fatal de Ilegales, el momento pasa a engrosar tu lista de recuerdos más preciados.

    Durante el transcurso de la charla con el ahora magnífico asturiano, uno de los guitarristas y compositores más dotados del rock español, constatamos lo que ya intuíamos a través de contactos anteriores en los que el hilo telefónico nos impidió captar todos los matices de las respuestas: la irreverencia, la sinceridad y la capacidad de sorpresa permanecen impasibles en su ADN, y solo hace falta dar con sus huesos en el lugar y momento adecuados para que fluyan en toda su grandeza. Aviso: la conversación aquí resumida fue mucho más larga, pero por ese mismo privilegio apuntado y porque uno es un hombre de palabra, debo reservarme otras perlas para la intimidad. Aun así, estas líneas no son aptas para mentes pacatas ni ojos susceptibles. Bienvenidos al ‘Guateque del hombre lobo’, un mamífero lenguaraz y provocador que intenta, y lo consigue casi siempre, no dejar títere con cabeza.

    Alquimia Sonora: ¿Qué diferencia hay entre ser ilegal y ser magnífico?

    Jorge Ilegal: Te cuento: en el mundo de Ilegales no cabía algo como lo que estamos haciendo ahora, que es tocar música de muy distintas épocas, desde finales de los años 20 hasta principios de los 60. Alguna canción tocábamos, alguna canción ilegal tenía que ver con el twist ese primero, como ‘La fiesta’ o ‘El piloto’ o cosas así, pero el resto no cabía en este momento. Formamos Jorge Ilegal y Los Magníficos porque estuvimos pensando en ello desde hace unos 18, 19 o 20 años, a lo mejor cuando yo tocaba el bajo estábamos ya pensando en esto.

    AS: En una época totalmente diferente, cuando la cultura del bar y de la música en directo existía mayoritariamente. Ahora la tortilla ha dado la vuelta, un concierto casi se toma como excusa para alternar entre copa y copa.

    J. I.: Supongo que hay rock and roll y se toca actualmente, creo que las cosas son mucho más fáciles ahora a cualquier nivel que quieras. La distancia entre un artista y su público ha disminuido totalmente, internet es un vehículo que anula todos los filtros que tenían los medios de comunicación. Antes para comunicarte con alguien dependías de la prensa o de la radio, en estos momentos no es así. Sólo hay que interesar, tienes que ser algo interesante.

    AS: El primer disco de Jorge Ilegal y Los Magníficos, ‘Nuevo rumbo’, recorría palos tradicionalmente alejados del rock hasta una época cercana a la década de los 50. En este 'Guateque del hombre lobo' adelantas los estilos en el tiempo y te vas hasta los 60.

    J. I.: Jorge Ilegal y Los Magníficos en este momento disponen de un muy buen estudio de grabación, tenemos nuestro propio estudio que se llama La Casa del Misterio y lo tenemos secuestrado casi todo el tiempo, graba algún otro grupo pero es casi exclusivo nuestro. El primer disco tenía que ser de ruptura total, probamos tipos de música que jamás se habían tocado en Ilegales, y en el segundo ya nos dejamos ir, la cabra tira al monte, yo siempre quise tocar música de twist y tal y la grabamos, conseguimos las guitarras adecuadas y todo el equipo para hacerlo, para conseguir ese sonido que queríamos.

    En ese estudio en el que os refugiais últimamente también grabais a gente más que interesante, como el grupo de Isaac González, entre otros, que ha estado tocando con Los Ciclones y acompañando a Teté Delgado en directo.

    J. I.: Tenemos un muy buen estudio con las cosas que tiene que tener un estudio, porque la gente se gasta el dinero generalmente en ponerlo muy bonito. En vez de gastárselo en tener una buena sala y que grabes bien en ello se lo gasta en un montón de software y de cosas para arreglar lo que ya está mal grabado. Nosotros llevamos muchos años y como gané un pastón con Ilegales, que no estuvo mal, pues cogí una gran parte de la pasta y me compré un montón de guitarras que ya podrá probar Isaac y más gente. Hoy le dejé al otro guitarra que toca una Harmony del año 46, muy guapa, pero tengo guitarras mucho mejores, que nadie se preocupe. Por eso de Los Magníficos sale un disco al año, cuido mucho el proceso de fabricación.

    AS: Los trajes contribuyen a esa atmósfera que buscais, y seguís imponiendo respeto con ellos.

    J. I.: Sí, cada noche espero que los trajes estén un poco arrugados después de la noche anterior. Eso de ir trajeado a lo… bueno, no quiero dar nombres, pero si vas a ir de traje, gástate la pasta. Yo llevo un traje a medida, por favor, no voy como un paleto de domingo. No creo que impongamos respeto, la verdad, los llevamos por ambientar un poco la historia, porque es tan de ruptura con lo que hacíamos con Ilegales que es como hacer algo nuevo, por darle ambiente de alguna manera.

    AS: Justo lo que requiere la ocasión. Antes hablabas de guarachas, boleros y joropos, ¿ahora es solo el twist lo que te ocupa?

    J. I.: Esto es solo twist y rock, el siguiente probablemente vaya en otra dirección. Se trata de que hay dos tipos de música: la buena y la mala, y vamos a por la buena. Me lo puedo permitir porque pago muy bien a los músicos, así que toco con los mejores. Ya desde muy pequeño empecé a tocar como profesional, llevo tocando con músicos buenos muchos años y no entro en ninguna jaula que supone tocar con unos tíos con flequillo por ejemplo, no pertenezco a nada parecido, y eso te dota de una libertad que te permite acceder a muchos tipos de música diferentes y eres consciente de quién toca bien y quién toca mal. Me viene cualquier tipo al que a lo mejor el líder de no sé qué grupo muy de moda le parece un músico de la hostia, pues a mí me parece una mierda pinchada en un palo y le digo: “te voy a meter tu instrumento por el culo, hijo de la gran puta”. Son casi ridículos y es muy triste, así no puedes crecer. Cuando cualquier planta cae en mal sitio crece mal, y yo he tenido la fortuna de caer en muy buen sitio y además soy un poco más móvil que las plantas.

    AS: Sin dar nombres, todos estamos pensando (parcialmente, que ha habido y hay bandas muy valiosas) en cierta hornada de los 90 perteneciente al mal llamado muchas veces pop independiente.

    J. I.: Hombre, que la hornada de los años 90 salió mal es algo que ya nadie duda, nadie se plantea que no sea así. ¿Por qué no voy a decirlo? Puedes apuntar la lista completa de grupos de los 90: “hola, sois unos mierdas”, y probablemente también podría decirles “no teníais que haber nacido”.

    AS: ¿Hablamos solo en términos nacionales o en Estados Unidos, por ejemplo, la cosa cambia?

    J. I.: En Estados Unidos hicimos un concierto en Nueva York en un teatro donde había otros nueve grupos y uno de ellos era por lo menos divertido, no recuerdo ahora su nombre. Pero había muchos grupos pretenciosos, sobre todo el argentino que era el más pretencioso, se excedieron del tiempo y les echaron todo el equipo a un callejón. Los callejones en Estados Unidos lo son realmente, los que veis en las películas son así, ese humo que veis por las calles que sale del subsuelo no es un efecto cinematográfico, es verdad.

    AS: Aparte de la experiencia norteamericana, ¿qué tal el pequeño tour mexicano?

    J. I.: México me interesa mucho, es un país acojonante, tío, es la hostia. México está muy bien. ¿Sabes qué pasó? Fuimos a México D. F. y cogimos una borrachera de la virgen, de lo peor, hubo tíos en el concierto que acabaron fatal. El mismo empresario que tenía el local, que era como para unas 4.000 y pico personas, acabó vendiendo las entradas mucho más caras, porque allí si hay mucha gente no hace falta reventa, ellos ya suben el precio allí mismo, tío. Pillamos una borrachera del copón y acabé en la Plaza del Ángel con una niñata, subió a la habitación y le dije “voy a llamar a tu novio”, y conseguí contactar con su novio, quedé con él en la misma plaza y se la devolví. Llegó un peludo hippioso y pensé “a tomar por el culo, que te folle Satanás”, así que por la mañana, que ya era por la tarde, salimos y había varios carteles pegados anunciando en el mismo local tres orquestas de estas de once tíos. “Hostia, lo que nos hubiese gustado verlas, lo que nos perdimos” y tal, y unos pasos más allá en la misma calle había otra justo a la puerta del local. Nos fuimos para allá y era como estar otra vez en 1952 o algo así, un viaje en el tiempo. Los mexicanos saben divertirse, había gente de ochenta y pico años bailando, viejas y jóvenes, de todo, tío, pero joder, yo tenía una resaca del copón y había camareros muy bien vestidos: “Por favor, un refresco de naranja” , y los tíos te ponen como un jarabe blanco, zumo de naranja y agua de sal, un refresco de los de verdad. Y una orquesta tocando mambos, cha-cha-chás… pero con una caña que estaba todo el mundo bailando. El batería, el muy hortera, pidió una cerveza, una Indio de esas, bueno, que estaba bien para combatir el malestar y a la tercer canción ya se acabó, habíamos llegado tarde pero lo habíamos oído. Pero vemos que la gente sube por una escalera lateral, todo el mundo, y arriba había otra orquesta igual, de puta madre, además con unas tías buenísimas pero no sabíamos bailar ni mambo ni nada, tío, somos unos ineptos, y allí si llegas sin saber bailar no vas a follar, ¡me cago en la puta!

    AS: ¿Significa toda esta aventura el fin definitivo de Ilegales?

    J. I.: De momento sí, o definitivamente sí. En este momento tengo 57 años y es poco probable volver con sesenta y pico, aunque ahora tocamos alguna canción de Ilegales porque son canciones twist. El rollo retro siempre estuvo en Ilegales, toda esa historia siempre estuvo desde antes del primer disco. ‘La fiesta’, por ejemplo, es una canción que es como una especie de twist lento, y en este momento es lo que me interesa, tío. Después me interesará el tango, luego las guarachas otra vez. 

               

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