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    domingo, abril 07, 2013

    Entrevista a Willie B. Planas: "Soy un saxofonista de jazz frustrado que le echa mucha cara a los instrumentos"


    La carrera de una banda y de los músicos que la forman no se mide en discos vendidos, descargas digitales ni cantidad de asistentes a sus conciertos. O al menos así debería ser, sobre todo cuando sabes que muchos de ellos, como el que charla con nosotros a continuación, no sólo tienen una sólida formación clásica sino también unas ganas continuas de escribir canciones y mimarlas durante el tiempo necesario hasta su definitiva grabación. Willie B. Planas ha publicado un excelente segundo álbum, 'Landscapes & still life' en el que asegura haberse entregado por completo al blues. Etiquetas aparte, lo que sí suenan son unas letras emocionantes y una música pensada para ser escuchada con la atención que hoy solo se dedica a lo inmediato. Lo suyo es otra cosa, por eso te sientes orgulloso de pinchar una y otra vez, para ti y para los demás, un disco grabado con discreción y sin embargo lleno de prestaciones sonoras.

    Alquimia Sonora: Parece que el papel de “músico en la sombra”, ejemplificado en instrumentistas de gran talento a los que nunca se les da el protagonismo que merecen, cobra más sentido que nunca en tu caso.

    Willie B. Planas: Muchas gracias por el cumplido, pero no me considero instrumentista de gran talento ni muchísimo menos. De hecho soy un saxofonista de jazz frustrado. Lo que pasa es que le echo mucha cara y me planto delante de cualquier instrumento sin miedo. Sinceramente, creo que no debe controlarse demasiado un instrumento.

    AS: En las canciones de The Pauls ya había una gran muestra de tus aportaciones. ¿Tenían cabida en el grupo todas tus inquietudes o grabar en solitario te ha abierto el campo que buscabas?

    Willie B. Planas: The Pauls ha sido para mí una escuela del rock. Con esta banda aprendí a tocar la guitarra, a cantar, a hacer canciones. Compartí muy buenos momentos, evolucioné como músico y conocí a muchos de los músicos que pasaron por la formación, con los que hoy sigo colaborando. En el fondo somos como una gran familia y seguimos tocando juntos. Sin embargo, cuando empiezas a escribir canciones entras en una especie de dependencia de expresarte de otra forma, no sólo como músico. Concebir tus propios álbumes y canciones te sitúa en otro plano que personalmente considero necesario para la evolución de cualquier músico. Simplemente es otro reto diferente que implica otras responsabilidades y sacrificios, pero también grandes satisfacciones personales. 

    AS: Empezaste en esto tocando el violonchelo, un instrumento no demasiado ligado al rock. ¿Cómo y cuándo fuiste descubriendo las guitarras y otras cuerdas?

    Willie B. Planas: Empecé con el cello en el conservatorio cuando era niño. Yo siempre quise tocar la guitarra o el piano, pero recuerdo que el curso ya había comenzado y sólo quedaban plazas libres de cello y algún otro instrumento menos popular todavía, como el bombardino o la tuba, así que me apunté a clases de cello. Fueron pasando los años y seguí tocando bastante el cello hasta que el nivel que se me exigía requería de una dedicación casi exclusiva y yo quería tocar en bandas de rock. Viéndolo con perspectiva, todo eso de la formación clásica cultivó en mí la posibilidad de adentrarme en territorios o lenguajes musicales a los que me hubiese sido más difícil acceder de otra forma. Sin embargo ese academicismo me alejaba al mismo tiempo de la música tal y como la quería vivir.

    AS: De un álbum reposado y mucho más acústico como ‘The great divide’ pasas en este nuevo trabajo a incorporar arreglos más complejos –sin grandes sobresaltos, eso sí- que incluso te aproximan a la música americana.

    Willie B. Planas: El primer disco se grabó en circunstancias diferentes. Para empezar el material era distinto, las canciones de aquel disco las escribí en muy poco tiempo. Me metí en el estudio de Jesús Alcañiz y grabé bastantes temas yo solo. Luego elegimos unos cuantos y cada día íbamos arreglándolos, pero siempre manteniendo ese espíritu acústico. Con este disco el proceso ha sido el opuesto. Me ha llevado casi un año escribir todas estas canciones, pero la grabación se hizo prácticamente en tres días. El tocar en directo con otros músico hace que surjan energías diferentes. El disco sólo tiene un arreglo que escribí para ‘Diamond eyes’ el mismo día que la compuse porque tenía ese aire trágico y místico y pensé que le irían bien violines y trompas. El resto es simplemente resultado de haber tocado con estos músicos en concreto. Su papel es  importantísimo en el disco, y creo que todos dejan su impronta en él. Lo que sí tienen  en común ambos discos es que no tenía ni la menor idea de cómo iban a sonar cuando entré en el estudio.

    AS: Con esas líneas de órgano Hammond, esa armónica y esos medios tiempos… los nuevos “paisajes” podrían formar parte de un disco de blues.

    Willie B. Planas: ‘Landscapes’ es un disco de blues, grabado por músicos de blues y para amantes del blues.

    AS: ‘Landscapes & still life’ es un título que describe perfectamente la atmósfera de este disco, los contrastes sonoros que contiene. ¿Willie B. Planas es un culo de mal asiento?

    Willie B. Planas: Seguramente sea un poco inquieto, pero necesito expresar todas esas sonoridades.

    AS: Especial cuidado también el que pones en las historias que cuentas. ¿Qué papel tienen las letras en este trabajo?

    Willie B. Planas: Las letras son muy importante para cualquiera que escriba canciones. Mis canciones no existirían sin ellas, pero tampoco significan nada si las desprendes de su música. La palabra es el vehículo de la voz y para poder cantar necesito creer en algo cien por cien. En este disco los textos constituyen paisajes descriptivos de sensaciones o reflexiones de todo tipo.

    AS: ¿Se piensan antes que la música? Es decir, ¿primero se tiene una historia que contar y luego se le busca el acompañamiento deseado o se encajan los versos en la melodía?

    Willie B. Planas: Cuando crees que tienes algo que contar la música viene sola, por eso la palabra es mucho más inflexible que la melodía y el acompañamiento. Cuando tengo la sensación de que tengo un buen texto pienso que la canción se convierte en un ente con vida, que evoluciona y que la puedes interpretar de tantas formas posibles como quieras. 

    AS: En ese sentido y sin ánimo de comparar, pero simplemente por una cuestión de atmósferas, ¿te sientes más cerca de Bob Dylan o Tom Petty que de gente más contemporánea como por ejemplo Damien Rice?

    Willie B. Planas: Me siento más cerca de aquello que con más fuerza me mueva. Me gusta la música de todos ellos, pero el caso de Bob Dylan va simplemente más allá. Es evidente que se trata de uno de esos compositores que sólo nacen una vez cada siglo.

    AS: Por cierto, son solo ocho temas. Igual una forma ideal de hacer efectivo el dicho aquel de “lo bueno, si breve”

    Willie B. Planas: Cuando empecé a tocar estas canciones me di cuenta de que podían llegar a ser muy largas. El álbum es bastante largo, simplemente tiene pocas canciones.

    AS: Te produce otro ex miembro de The Pauls, Carlos Oliver, o lo que es lo mismo, Paul Zinnard, que ya ayudó a elaborar tu anterior disco. ¿En este ha habido alguien cuya aportación haya sido tan significativa?

    Willie B. Planas: Carlos es de una grandísima ayuda siempre, sobre todo porque conoce muy bien el proceso de grabación de un disco y sabe cómo terminarlo, que es la parte más complicada. La aportación de Miquel y Mauro ha sido fundamental porque han dado parte de sí mismos. A mí me gusta que los músicos den algo de sí mismos, algo único de ellos. Creo que eso enriquece mucho el disco y le aporta crudeza, pero también frescura y vida, ya que con cada escucha descubres algo nuevo.

    AS: El sello Two Mad Records vuelve a demostrar que es posible aún editar discos con mimo y un mínimo de coherencia, sobre todo desde el punto de vista artístico. ¿Es una forma de independencia grabar con quien realmente aprecia e impulsa tu obra, sin ningún tipo de intermediario?

    Willie B. Planas: La labor de Two Mad Records es admirable, y además es una plataforma perfecta para editar mi música. Afortunadamente sólo conozco la forma de hacer la música como quiero y tener la posibilidad de publicarla de la mano de este sello es un auténtico regalo.

    AS: Sabemos que desde el sello lo tienen difícil, pero cuando descubres un material tan interesante como este lo primero que te preguntas es por qué no suena en la radio ni es mayoritariamente conocido. ¿Cómo se aísla un autor de canciones para no caer en el hastío?

    Willie B. Planas: Poco a poco va sonando más. Es cierto que aún no tiene mucha difusión, pero de un disco a otro notas que aumenta el interés por parte de la gente. En cualquier caso esto sólo acaba de empezar, tanto para mí como para el sello. Hacer un disco lleva mucho tiempo pero es una experiencia muy gratificante. En cuanto se termina uno hay que ponerse a hacer otro del que no tienes ni idea de cómo será. En ese sentido uno nunca puede aburrirse y va descubriendo su evolución.

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