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    miércoles, junio 25, 2014

    Cumpleaños Total: Los 25 años de Subterfuge - Día de la Música 2014 - Matadero Madrid. 20, 21- 06-2014






    Cumpleaños Total: Los 25 años de Subterfuge - Día de la Música 2014 - Matadero Madrid. 20, 21- 06-2014


    Permitidme que tome prestados a Los Planetas y la canción más fallidamente utilizada entre los indies patrios en las felicitaciones para titular este homenaje particular. Una suerte de cumpleaños total, en un sentido mucho más inocente que el original, ha sido lo vivido durante dos días en Matadero Madrid para celebrar esta fiesta que es nuestra, la de la música. Una fecha, la del 21 de junio, que este año se desmarcaba de la propuesta de años anteriores para rendir homenaje a uno de los pilares de la escena independiente española. 

    Subterfuge Records nace en 1989, cuando el indie era indie de verdad y no una etiqueta más perdida entre el maremagnun de influencias, listas de éxitos y estrategias comerciales que nos rodean. A partir de un fanzine originario, de un enfoque personal y cuidado y de una forma de trabajar que respira amor por la música por todos sus poros, se crea parte de la historia de la música de este país. Y también, por qué no, parte de la historia personal y del aprendizaje emocional de toda una generación. 



    Corría 1998 cuando se lanzaba como single el tema que da título a este post, y, aunque Los Planetas, más allá de las reediciones en vinilo, no forman parte de la historia Subterfuge, sí están anclados en la memoria musical del público que respondió a la convocatoria de este pasado fin de semana. Para los que rondábamos los veinte por aquel entonces, el 25 aniversario de Subterfuge nos ha servido como plataforma fundamental para la nostalgia y la activación de esos recuerdos firmemente anudados en una canción. 

    A veces una se pregunta si las bandas del pasado deben quedarse ahí, en los recovecos de la historia de cada uno, o si es bueno desempolvarlas de vez en cuando y hacerlas salir a la luz tenue de un escenario. A tenor de lo visto estos días, hay sabores y experiencias que mantienen su intensidad por muchos años que pasen, y hay otros que deberían haberse quedado en el recuerdo. Pero la subjetividad es parte de esta narración y cada uno debe plantearse qué momentos merecieron el retorno y cuales no, y quedarse, eso sí, con el futuro de Subterfuge. Una página que sigue escribiéndose con pulso firme y que promete continuidad a pesar de los vaivenes de la industria musical. 





    Más de 16 horas de música repartidas en dos jornadas dan para todo tipo de momentos y sensaciones, y más cuando se trata de un no parar en el que van desfilando, uno tras otro, bandas que forman o han formado parte del catálogo de Subterfuge

    Un único escenario en el que todo funcionaba con la perfección de una maquinaria bien engrasada, lanzando propuestas diferentes sin tiempo para asimilar lo vivido. Es por ello que la cita merece una reflexión posterior más pausada para asentar las sensaciones que iban desfilando ante nuestros ojos. 20 o 30 minutos de concierto no dan para análisis de crítica musical profunda, pero sí para comprobar el estado de forma de las bandas y su capacidad de convocatoria emocional y de público. Vamos con algunos apuntes. 

    Grupos con una historia relativamente reciente como Bravo Fisher!, Neuman, The Bright o Pantones demostraron que el camino elegido cuenta con sólidos cimientos que solo pueden conducirles a crecer musicalmente y a nivel de público. En el punto medio, los ya asentados como McEnroe, Anni B Sweet, Marlango, Arizona Baby/Corizonas o Najwajean/Najwa









    Cualquiera de estos nombres sería cabeza de cartel en una reunión de indie nacional, pero se vieron relegados a un digno segundo puesto compartido porque nada puede hacerse cuando compartes tablas con el retorno, al menos por una noche, de bandas míticas de los 90. McEnroe y sus nostalgias envueltas de calidez y viento del norte, Anni B Sweet derrochando voz y dulzura, Marlango con la sensualidad y y profesionalidad que les caracteriza mostrando ese pop-jazz de consumo agradable pero no fácil, la electrónica más o menos efectiva de Carlos Jean y Najwa Nimri y ese “doblete” de altura de Arizona Baby el sábado y junto a Los Coronas el viernes. Mención aparte merecen los dos últimos, que ofrecieron dos de los conciertos más sobresalientes de todo el festival. No en vano su simbiosis tiene el título bien merecido de mejor directo del año 2011 para crítica y público. 




    El carisma de Javier Vielba, El Meister, una voz privilegiada y un grupo de músicos, de maestros, en estado de gracia e inmersos en una catarsis (breve, eso sí) de folk, rock y country, dieron como resultado dos de los momentos álgidos del festival. 

    Los reencuentros, los retornos, esos caminos de ida y vuelta de estos 25 años de música que, seamos sinceros, atrajeron a hordas de treintañeros (eso sí, muy bien educados, que ya tenemos una edad) formaban la zona de carga y descarga emocional de la mayoría de los allí presentes. Como hemos dicho antes, nada más subjetivo que esta parte, entre el pseudo-orgasmo sensitivo y la decepción más pura y dura. Cada uno elige en qué parte del espectro de sensaciones se sitúa. 








    Lo que está claro, al menos para la que suscribe, es que Dover, más allá de experimentos, funcionaron como un cañón y arrastraron al público presente al “Devil Came to me” y a aquellos años de melenas, de excesos y del verdadero rock independiente. Que Australian Blonde completan el ciclo personal de Fran Nixon una semana después del rencuentro de La Costa Brava, y que los viejos rockeros nunca mueren. Que “Al Amanecer”, es una de las mejores canciones que se han escrito nunca, y que Sexy Sadie, que se fueron aunque nunca del todo, siempre estarán ahí, entre vinilos de los Beatles. Y que nos quedamos con las ganas de que Mercromina vuelvan para quedarse, después de ofrecer una lección de cómo combinar ruido y guitarras con la dulzura pop más cristalina. “Evolution” nunca envejecerá, y ellos en nuestro recuerdo tampoco, seguirán estando en el podio de la historia. 

    Un cumpleaños total, con los invitados en traje de gala musical y los recuerdos, el futuro y el presente a ambos lados del escenario. A por otros 25 años, Subterfuge. Felicidades.













    Texto: Susana Godoy

    Fotografías: María Carbonell 


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