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    domingo, enero 25, 2015

    Ángel Stanich en Planta Baja (Granada) 24/01/2015


    Si todos los caminos llevaban a Roma sin dudas debió existir uno que se desmarcaba de la senda y se dirigía a su propio destino. Ese debió ser, sin dudas, el Camino Ácido de un Ángel Stanich que ha pasado de ser un joven ermitaño, un “enigma” sin resolver, a transformarse en una suerte de mesías del rock más alternativo donde lo ácido y lo lisérgico conviven a partes iguales y aglutina cientos de fieles que le siguen en las salas para corear sus extrañas canciones cargadas de letras perversamente surrealistas, ingeniosas y mordaces a partes iguales.

    Así, Stanich llega con un trabajo lleno de grandes historias, de esas que distinguen a un cantante de un artista y una peculiar estética que también se distingue del resto. En esa senda “bobdyliana” que también ha explotado al máximo Quique González, artistas con los que se le ha comparado y con los que, a pesar de tener cosas en común, no es comparable, se mueve él con esos temas con presentación, nudo y desenlace y unos estribillos pegadizos que apura y degusta con una particular voz que te gusta o aborreces, sin término medio.

    Afortunadamente, por lo que se está viendo en las salas, son cada vez más los que están completamente convencidos de que tras el personaje reservado y enigmático, que poco a poco se ha hecho un gran hueco en el panorama musical, hay un artista que sabe bien lo que quiere y trabaja en una línea clara y bien definida, sin altibajos ni experimentos innecesarios. Rock puro y duro.

    Tras una espera que se hizo larga a los que iban llenando poco a poco la sala, que finalmente registró un lleno absoluto,  una aparición en escena casi humilde, en solitario, para comenzar a golpe de acústica y tacón y demostrar por qué cada vez tiene más seguidores, antes de que la banda (entre los que brillaron la guitarra-slide de Víctor L. Pescador y Alex Izquiedo al bajo) le acompañara en el escenario para incorporarse en un “Amanecer caníbal” que gana en fuerza y contundencia en los directos.

    A partir de ahí, las referencias a su gran cultura musical se fueron sucediendo entre letras y acordes para desgranar ese “Camino ácido” entre los que no faltaron el tema que da título al disco que tan buena acogida ha tenido, ni temazos como “La noche del coyote”, “Jesús Levitante”, "Mis Trueno'89", “El cruce”, “Outsider” (un corte muy del estilo de Quique González) o ese “Carbura” que estamos escuchando estos días en las mejores emisoras de radio.

    Todo ello alternado con versiones como “Bleeding Muddy Water”(Mark Lanegan) reservando para los bises el ritmo frenético de “Mezcalito”, el “Nadie te quiere ya” (Los Brincos) que dedicó a Niños Mutantes sin ningún empacho, la inevitable versión de “El Río” (Fernando Arbex) con referencia a Miguel Ríos y petición al público de que le acompañaran haciendo coros y un apoteósico final con su hit parade “Metralleta Joe” con el que ya terminó de disparar los últimos cartuchos y encender los ánimos de un público que lo había dado todo desde el principio.

    Disfrutábamos así en Planta Baja de un show integral donde la buena música, el buen gusto y una personalidad muy particular que suele ser seña de identidad de artistas del talento de Ángel Stanich son responsables de momentos como los que protagonizó en los bises, tocados casi íntegramente con una cuerda menos porque “ya he roto una cuerda, no voy a romper ahora el clímax”.


    Está claro que, con gente tan singular, cada concierto se convierte en una experiencia única en la que se vive y se percibe esa atracción fatal que ejerce el santanderino con el público y gracias a la cual el boca a boca ha funcionado en los últimos meses para que donde antes, un Stanich ermitaño se subía a los escenarios, ahora lo hace un fenómeno mediático de la talla de este artista, revelación del pasado año y con mucha proyección para el futuro al que ya esperamos impacientes de nuevo en la ciudad porque estas cosas tan intensas, siempre saben a poco.

    Crónica: María Villa
    Fotos: PerseFone
    Más fotos en: PERSEFONE

    1 comentario:

    1. jamas he visto tanta entrega como la de Ángel Stanich en sus conciertos, quizá por eso son tan especiales, amen de su buena voz, que casi nadie hace hincapié en eso.....trasmite entusiasmo y amor por lo que hace y eso hace levitar a los asistentes

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