Real Estate - "In Mind" (Domino, 2017)

3/20/2017 Susana Godoy 0 Comentarios


"In Mind" supone la vuelta de Real Estate, un cuarto largo que conlleva cierta evolución en su sonido pero que acarrea una irregularidad salvada en ocasiones por su nuevo guitarrista, Julian Lynch.

 
“In Mind”, cuarto largo de Real Estate, supone un paso más en la trayectoria continuista de la banda de Nueva Jersey, activa desde 2009 con su primer disco homónimo. Sonidos mas clásicos que nunca en la única velocidad de los medios tiempos, bebiendo una vez más de la psicodelia pop de los 60 y con referencias claras como The Beatles, The Byrds e incluso Pink Floyd, con la envoltura lo-fi que les caracteriza. 

Durante los primeros acordes de “Darling”, primer y efectivo single, nos situamos en ese familiar espacio ya asentado en nuestra percepción; poco después la guitarra de Julian Lynch (nuevo miembro de la banda tras la marcha de Matt Mondaline en aras de centrarse en Ducktails, su otro proyecto) entra en juego y aporta esa leve evolución en su sonido que debía llegar en un momento u otro, sin romper moldes, pero suficiente para aportar cierta novedad esperable. 

Bien es cierto que no todos los pequeños cambios son igual de acertados, como ese tropicalismo incierto que destila “Time” y la monótona y enlatada percusión (aspecto en el que nunca han destacado demasiado), pero es indudable que el esfuerzo por evolucionar está presente. 

Real Estate no es una formación de gran nervio compositivo o velocidades cambiantes que entremezclen distintas revoluciones, lo suyo va por los caminos de una plácida y ciertamente bucólica calma que impregna todo su trabajo, hasta llevarnos a un estado de ensoñamiento hipnótico con un marcado orden. De ello tiene gran responsabilidad la voz de Martin Courtney, aunque en ocasiones puede pecar de cierta monotonía en algunos de los temas menos logrados del disco como “Holding Pattern”, que solo gana enteros gracias a las guitarras. Unas guitarras que tienen su punto álgido en el que es sin duda el tema central, “Two Arrows”, gracias a esos bucles infinitos que ya son marca registrada y que nos han proporcionado algunos de los mejores momentos de su carrera. ¿Cómo no acordarnos de ese “All the Shame” que cierra “Days”? 

“In Mind” culmina de manera inusual; tras un un paréntesis irregular que remonta gracias a “Same Town”, “Saturday” nos ofrece un solo de piano introductorio con un clamoroso aroma a auditorio vacío, a cine clásico, a las atmósferas de esa tristeza-alegre ciertamente ensoñadora que los de Courtney llevan años proporcionando. Habría sido un final perfecto, no obstante acaba siendo una pieza más de un repertorio que ha proporcionado grandísimos momentos pero que no acaba de cuajar como disco en conjunto.


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