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    martes, junio 20, 2017

    El pop pluscuamperfecto de Ramírez Exposure se presenta en Valencia

    "Young is the new old" es la fuerte apuesta del Valenciano Víctor Ramírez para alcanzar la piedra filosofal del pop. Grabado junto a grandes nombres como Richard Lloyd, Ken Stringfellow o Marc Johnson, tendrá su debida presentación en el escenario del valenciano Loco Club este viernes 23.


    "Pop": un término que quizá englobe demasiadas cosas si se usa en su acepción general, pero que también tiene una vertiente más restringida en la que tienen cabida aventuras mucho más específicas que las que podríamos denominar como "música popular". Hablamos sin duda de la música de The Kinks, The Hollies, The Zombies, Big Star, Badfinger, Beatles, Teenage Fanclub, XTC, Squeeze, o tantos otros que han hecho de la melodía aterciopelada hecha canción su razón de existir y las piezas perfectas de máximo tres minutos una religión.


    No resulta fácil encontrar hoy día artistas que realmente tengan la clave, la piedra filosofal de este tipo de sonido. Podríamos hasta contarlos con los dedos de la mano. Por eso, cuando uno se encuentra de bruces con algo que parece realmente magnífico, se impone parar máquinas y escuchar.

    Ese ha sido el caso de "Young is the new old", un disco autoeditado cuyo autor, Víctor Ramírez, ha gestado a lo largo de dos años con todo el mimo del mundo. Desde su portada, hasta sus colaboradores, la masterización, los lugares en que ha sido grabado, TODO, ha sido un esfuerzo digno de orfebre para lograr que una serie de canciones que su creador sabía casi perfectas, adquieran la brillantez necesaria como para significar algo en este mundo tan sobreinformado. Y todo apunta a que lo ha conseguido.

    Ramírez no es para nada un recién llegado. Especie de niño prodigio, ya  con la banda que formó a los 15 años, Oh!Libia, llamó la atención de otro de los grandes nombres que podríamos perfectamente haber citado al principio de este artículo. Ken Stringfellow, miembro de The Posies y dueño de un cancionero pop digno de genuflexión, ha resultado ser un hombre clave en la historia de nuestro protagonista. Produjo los dos primeros discos de Oh, Libia! y también ha contribuido a la producción de dos cortes de este nuevo trabajo. 

    En 2015, Ramírez intervino en una aventura con otros músicos de la escena local valenciana, a modo superbanda. El invento se llamó Coleccionistas y además de su colaboración con Jorge "Tórtel" Pérez y el veterano Remi Carreres, supuso la primera incursión en el idioma castellano de nuestro héroe. "Fantástico zorro" es quizá lo mejor del lote que formó el disco homónimo que editó Demian Records.

    Sin embargo, la gran fascinación que el valenciano ha sentido siempre tanto por el idioma como por la cultura anglosajona es causa de que su primer esfuerzo en solitario "Book of youth" (Demian, 2015) siguiera por esos senderos. Pese a que la brillante producción que Joaquín Pascual realizó para su debut, la necesidad de usar equipos electrónicos y baterías programadas hizo que el resultado no dejara plenamente satisfecho a su autor. 

    Proverbialmente, tras enviar una versión de "Suddenly sunshine" a su autor, Mark Johnson, un músico estadounidense bien curtido, artífice de algunos brillantes discos de culto en los 70 y 80 y que resulta ser uno de los grandes ídolos de Ramírez, surge la idea de grabar un disco con él en Estados Unidos. Así pues, el joven artista viaja a Plainfield, New Jersey, lugar en que el veterano tiene su estudio y juntos conviven durante un intenso mes en que dan forma de manera obsesiva a una serie de canciones que deviene en "Young is the new old", disco en el que además de los mentados Ford y Stringfellow, participan también nada menos que Richard Lloyd (Television), que pone algunas guitarras y Brian Young (Jesus & Mary Chain), que hace lo propio con la batería. 

    Ahora bien, éste "mira cuántos amigos famosos tengo" no valdría absolutamente para nada si no hubiera canciones. Y pueden creerme, aquí las hay. Si tuviéramos quizá que sacarle alguna pega, podríamos decir que se echa en falta algo menos de tiralíneas en busca de la perfección pop y algo más de riesgo en las formas, pero es por decir algo, porque desde luego la serie de canciones que completan esta obra es deslumbrante. Un trabajo conciso, equilibrado, bien pensado y plasmado, que no empacha en absoluto y que pese a su inmediatez, enamora más con cada escucha. 

    Canciones como "Hazel Love" (una de las dos producidas con Stringfellow), la absolutamente magnífica "Pipe dream", la pegajosa "The heartbreak kid" o la titular, una de esas composiciones que podría perfectamente haber compuesto el mismo Brian Wilson, dan forma a un disco sin complejos, que debería codearse perfectamente con lo más granado del pop internacional, pero que paradójicamente no ha encontrado publicación en ninguna disquera ni de fuera ni de dentro de nuestras fronteras, debiendo acudir a la irremediable autoedición para ver en la calle un tesoro labrado con tanto esfuerzo.

     Una apuesta verdaderamente fuerte que pese a ese obstáculo, es perfectamente capaz de abrirse paso para dar a su artífice el renombre que merece. De momento, lo presentará en su ciudad natal este mismo viernes 23 de junio, en el escenario del Loco Club y dentro del ciclo Son Estrella Club, junto al madrileño Lois. Promete ser una noche perfecta para adentrarnos en el verano. 





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