Indievision Sounds: The Dirt Tracks + Dezervers + Noah Histeria + Beat More (Loco Club. Valencia, 25 – 1 – 2013)

El Indievision Sounds que tuvo lugar el viernes en la sala El Loco Club supone, según se publicita, la adopción a tierras valencianas de una propuesta minifestivalera propia de los ingleses: cuatro grupos seguidos, con prácticamente una hora de espacio de explayamiento para cada uno de ellos (sí, si hacemos las cuentas, aquéllo duró cuatro horas). Hasta la música que sonaba era muy a menudo de influencias británicas. También, el Indievision Sounds presumen de conciertos cortos, ágiles y non-stop, pero ahí tenemos que entrar.

Antes de la primera actuación, la música de fondo de El Loco Club se detuvo de repente, y tardó más de un minuto en volver a sonar. No suele darse en un local así esa incomodidad del silencio (casi ni había entrado gente todavía... y tampoco es que fuera un llenazo absoluto posteriormente, sobre todo teniendo en cuenta la presencia de cuatro bandas, que deberían haber conseguido ocupar hasta lo más alto de la barra, por lo que me imagino que la entrada acabaría siendo una relativa decepción), pero se convertiría en una pequeña metáfora del larguísimo concierto: un ocasional coitus interruptus, pero que, cuando funcionaba, lo hacía de maravilla.

La primera banda de la noche fue Beat More, que concretó un fiasco sin paliativos. En sus mejores momentos (uno sólo, lo único pasable de todo su repertorio: sin dudarlo, su último single My Room) podían recordar a medianías como Moloko, pero en otros, si cerrabas los ojos, no quedaba lejos el pensamiento de una especie de malproducida Britney Spears spanish de baratillo, con una música de trazo grueso y texturas algo groseras. Realmente me recuerdan a otra banda muy peculiar de por aquí por Valencia, llamada Recuerdos del futuro, creo, que hacen una especie de rock progresivo francamente divertido y, como en el caso de Beat More, muy simpático. El problema es que esa simpatía, mezclada con cierta ternura, viene por lo desastroso de la ejecución de un montón de referentes musicales mal asimilados (y eso que, individualmente, seguro que deben ser muy buenos músicos... como en el caso de los componentes de Recuerdos del futuro, varios de los cuales están dedicados a la enseñanza musical), por un uso bastante deplorable de la parte electrónica y por una música acartonada, vieja-que-no-clásica, con la sutileza de un tren a punto de descarrilar en el centro de la pista de baile de una discoteca para bailones bien entrados los cuarenta.

Y es que la actuación que dio ayer Beat More rozaba por momentos lo inenarrable. ¿Que no se lo creen, que exagero? Pues echen un vistazo al vídeo que hay más abajo y dictaminen ustedes mismos. En algún momento, la cantante preguntó a la gente por qué parecía parada y no bailaba. Seguro que más de uno del público sabía perfectamente la respuesta. Yo simplemente creo que Beat More no disfrutó de la noche, ni del motivo, ni de la compañía, más conveniente para darse a conocer, porque, créanme, la diferencia se notaba de forma aterradora. Juro que el sampler de despedida de la banda parecía decir “calla, calla, calla”. O a lo mejor era mi interpretación ante una especie de test de Rorschach que el ordenador de Beat More me planteaba.

Después de Beat More, aquéllo sólo podía mejorar: Noah Histeria aprovechó las ruinas para presentar su rock en extraño equilibrio entre la potencia, rudeza, de sus instrumentos y la voz, prácticamente susurrante, nada aguardentosa ni rockera, de su cantante. Ese detalle, en si, no es nada malo, y les permite adquirir buena parte de su personalidad, pero sí que se nota que la banda aún está a la búsqueda de su propio ritmo (llevan poco actuando juntos, dentro de lo que cabe), dando lo mejor de si mismos en los pequeños pasajes instrumentales y los sensacionales estribillos, que promueven un contraste tremendo con el resto de estrofas de sus canciones, donde decaen un poco. Eso sí, pueden presumir de un maravilloso uso de los teclados, que intentan poner en contacto ambos mundos. Todavía no lo acaban de conseguir, y es esperable un sonido algo más compacto, pero canciones tan estupendas como Un lugar mejor permiten fomentar muchas esperanzas en un buen futuro para la banda.

A esas horas, la noche ya se iba alargando y la organización empezaba a meter prisa a la hora del intercambio del escenario entre los grupos. La longitud (de cortos nada, contradiciendo las frases publicitarias del Indievision) de los conciertos de Beat More y Noah Histeria se cobró una inesperada medio víctima en Dezervers, que sólo tocaron siete canciones, una menos que los precedentes, aunque también es verdad que las extendieron bien a gusto (un defecto habitual durante toda la noche, que se dio en las cuatro formaciones: lo breve si bueno...). Pero valió la pena: después del coitus interruptus llegaba el orgasmo, y Dezervers salieron como apisonadora y dieron toda la tralla que la gente llevaba esperando desde las diez, y que sólo Noah Histeria había servido en dosis más pequeñas. Dezervers dieron un directo sorprendente, ya que, aunque había escuchado anteriormente su cd, no recordaba esa capacidad de pegada, esa intensidad, que descargaron anoche, hasta el punto de que protagonizaron los mejores y más vibrantes instantes de toda la jornada con su power pop sin complicaciones, tornado (nunca mejor dicho) en hard rock puntualmente. Durante sus siete golpetazos, no podía quitarme la idea de la cabeza de estar escuchando a algo muy parecido a Placebo, tanto física como musicalmente, aunque levemente menos exigente con el público; hay que dar las gracias al pinchadiscos de ayer de El Loco Club: cuando acabó el concierto de Dezervers, durante el desmontaje del escenario, empezó pinchando una canción de la banda londinense, un apoyo a que, quizás, no se me había oído la olla entre pensamientos irracionales y las ligazones que siempre estamos buscando a la hora de hacer una crónica (puedo asegurar que el tema referencial nos suele salvar varios párrafos: lean, si no se lo creen, el Rockdelux).

Y mientras Placebo y Suede nos gritaban desde los altavoces, se preparaba el esperado plato fuerte de la cita, ya cercana la una y media de la madrugada: The Dirt Tracks. Aunque no me importa volver a reconocer que me quedo con Dezervers, The Dirt Tracks estuvieron muy bien, a pesar de algún defectillo que no molestaría (digamos, más bien, que sería comprensible) en principiantes, pero que sí que se puede discutir un poco al verlos en ellos, como la distorsión del sonido por la vía de hacerse subir una y otra vez el volumen de los instrumentos y amplificadores (durante la segunda y tercera canción la cosa llegó a tales puntos que la gente se echaba caras largas y miradas de tierra trágame, o, como mínimo, de “algo falla aquí, ¿no?”: distanciamiento, eso es lo que se consigue con esa actitud), y el continuo “de puta madre” y “venga, arriba” que dirigían sus miembros al público, restando un poco de seriedad a su propuesta, que, por suerte, siguió de manera francamente inspirada, memorable incluso cuando sonó The Madding Crowd, y culminando en un concierto “sucio” (dirt), que no oscuro, para nada, muy inglés, denso en ocasiones, quizás un pelín leve y de vuelo bajo en otras. En preparación ya de su primer álbum, The Dirt Tracks demuestran las cualidades de una buena y entregada banda, más allá de su condición de fenómeno de fans para chicas jóvenes (no quinceañeras, que tampoco se trata de eso), que acudieron al concierto con carteles de “queremos un hijo tuyo” o con los nombres bien grandes de los miembros del grupo (una que tenía al lado se tiró la cerveza encima cuando levantó el que ella había hecho) y de versiones, seguramente innecesarias (pero reconocibles y populares, que me imagino que es lo que contaba), como el Are You Gonna Be My Girl? de los Jet.

En definitiva, el Indievision Sounds se salda como una buena iniciativa, de selección variada, con tres buenas bandas que aportaron el tono correcto a la larga noche (que, con gente menos acertada, podría haberse mutado en eterna), pero que, como a la propia propuesta, todavía pueden medirse con más exactitud. Como forma de introducirse, desde luego, no es nada mala.

Más info:
http://www.lococlub.org/

                                                                         Beat More






Noah Histeria




Dezervers





The Dirt Tracks





The Dirt Tracks - "Weird & Green"

Dezervers - "Expecting A Star"
Noah Histeria - "Que no te escondas"
Beat More