The Rubinoos - Loco Club Valencia - 12/Oct/2014.

The Rubinoos cerraron su gira española en Valencia con su concierto en Loco Club.

Afortunadamente para los amantes del pop-rock, The Rubinoos son asiduos visitantes de nuestro país. Que en los últimos seis años nos hayan visitado en tres ocasiones dice mucho del buen estado tanto de los californianos como de la demanda de buen pop por parte de la audiencia española. Tras su visita en conmemoración de su cuadragésimo aniversario, en esta ocasión la excusa era la edición de un nuevo trabajo discográfico, títulado con el escueto "45" en referencia a sus años en activo y su participación en el 100 + Years Of Pop'n'Roll Festival. Junto a los británicos The Sufrfin' Lungs, los noruegos The Yum Yums y los nativos Suzy & Los Quattro, el cuarteto de Berckley ha pasado por Madrid, Barcelona y Castellón, además de apuntarse otras cinco fechas más en solitario. La convocatoria del domingo en el Loco Club de Valencia, a la inusual hora del aperitivo, fue el último de los conciertos programados para esta visita.

 La matinal del domingo estaba abierta a todos los públicos y el aforo registrado demostró que iniciativas de este tipo tienen una respuesta más que positiva. Fue toda una experiencia compartir cola a la entrada con asiduos a conciertos que cargaban con sus retoños, muchos de los cuales iban a recibir su primer bautismo de música en directo con unos padrinos de lujo: The Rubinoos. La desenvoltura con los pequeños desde el escenario por parte de la banda no fue algo inusual pues en 2010 publicaron el álbum "Big-Boff-Boing" con versiones y temas propios destinado a un público infantil (entre los que se puede incluir a sus más fervientes seguidores). Apenas trece años tenían Jon Rubin y Tommy "TV" Dunbar cuando formaron Jon Rubin and The Rubinoos para un concierto en el instituto, (hace ya nueve lustros) y no cabe duda de que su set del domingo plantó semilla entre algunos de los jóvenes espectadores.

Referirse a The Rubinoos es hacerlo al mejor power-pop que nos ha brindado la prolífica costa oeste norteamericana, tan proclive al pop más optimista y amable frente al de la costa este con tintes más sombríos y cosmopolitas. La cultura de consumo adolescente proyectada desde U.S.A. desde los años sesenta tiene su reflejo musical en el pop: canciones sencillas de apenas tres minutos, letras que abordan el universo juvenil, estribillos facilones, melodías edulcoradas, estructuras de poco más de tres acordes y luminosas voces son la fórmula secreta para un género que no tiene como último destinatario solo a los teenagers. Los que hemos consumido pop con mayúsculas desde la adolescencia no nos resistimos a abandonar el género cuando el pelo ya escasea y las arrugas sustituyen a los granos. Y bandas como The Rubinoos siguen recordándonos la magia de lo sencillo con la pasión e intensidad de su época de high school.

Sobre el escenario del Loco Club, The Rubinoos nos ofrecieron aquello que esperábamos recibir y que ellos saben tan bien facturar desde principios de los setenta. No faltó en su directo Doo wop, género en el que son maestros tanto por la calidad de sus armonías vocales como por su devoción por los músicos de la década de los cincuenta y primeros sesenta del pasado siglo. Abrieron su set con un tema que demostraba que el paso de los años no empañaba su calidad vocal, para más tarde, en el meridiano del concierto ofrecernos su versión del clásico "My girl", tema de Smokey Robinson y Ronald White que popularizaron en 1965 The Temptations. Tampoco faltaron versiones, de las que se nutre aproximadamente la mitad de su repertorio y casi su discografía. Nos regalaron su relectura de "Space Monster" de The Flamingos, formación especializada en Doo wop de los cincuenta, una electrizante y coreada "Sheena is a punk rocker" de The Ramones y, para finalizar el concierto, una extenuante versión de diez minutos de duración del "Sugar Sugar" que Jeff Barry y Andy Kim firmaron para The Archies. Puestos a dar variedad, al grito de California! por parte de Jon Rubin, se marcaron un instrumental de surf, tanto para descansar sus castigadas cuerdas vocales como para recordarnos que el cuarteto proviene de la ciudad donde sol, playa y mar son elementos esenciales de su vida y cultura.

Pero The Rubinoos no serían lo que son en la historia del power-pop si sólo interpretasen versiones En sus dos primeros trabajos discográficos facturaron suficientes temas emblemáticos como para ocupar por derecho propio un puesto destacado entre los grupos que a finales de los setenta enarbolaron el estandarte de aquello que se dio en llamar New Wave y que no dejaba de ser el pop pluscuamperfecto de toda la vida. "The Rubinoos" (1977) y "Back to the drawing board" (1979), ambos producidos por Matthew King Kaufman y Gary Phillips y editados por Beserkley Records, son suficientes como para situar al cuarteto inicial, Jon Rubin, Tommy Dunbar y Donn Spindt en lo más alto de la genealogía del pop-rock. Acompañados al bajo por Al Chan (en la banda desde principios de los ochenta cuando sustituyó al miembro original Royse Adler), dejaron caer un buen puñado de los mejores temas de sus primeros discos.


"Arcade Queen" con la que abrieron el concierto, "Hurts too much" son su riff inicial que jueguetea con el hard rock setentero, "I nerver thought it would happen", "Hit the nerv" y sus dos temas más conocidos: "I wanna be you boyfriend" (seria candidata al título de una de las mejores canciones pop de la historia) y para cerrar el concierto, su versión del tema de Tommy James & The Shondells, "I think we're alone now". Casi nada. Para el bis reservaron su versión del tema popularizado por The Archies, "Sugar, Sugar", prolongándolo durante diez minutos con la participación del público que bailó y coreó con ganas el pegadizo estribillo, tan divertido, sabroso e intranscendente como un chicle de fresa. Y es que el bubblegum puede ser una cosa muy seria en manos de The Rubinoos.






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