20+20= 40 DISCOS QUE DEFINEN UN AÑO DE MIERDA (PRIMERA PARTE) - Alquimia Sonora

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jueves, diciembre 24, 2020

20+20= 40 DISCOS QUE DEFINEN UN AÑO DE MIERDA (PRIMERA PARTE)


 Una vez más, pese a que el cada vez más creciente, ansioso y en resumidas cuentas, irritante, aluvión de este tipo de listas me ha hecho plantearme si merecía la pena hacer la mía, aquí está la visión de "Del Pop" de lo ocurrido a nivel discográfico en un año sin parangón en la historia reciente de la humanidad. Nada puede hacer que olvidemos lo ocurrido, todo lo que ha desaparecido y lo que desaparecerá. Todo lo que ha cambiado, los daños irreparables. Pero para soportar todo eso, al fin y al cabo y sin que sea la panacea,  ha estado la música. Y merece su tributo, joder, aunque sólo sea una pequeña muestra totalmente personal de los artefactos que han ayudado a sobrellevar el difícil día a día de uno más entre la maraña de desesperad@s que han poblado la tierra. Y como siempre, esto tiene razón de ser, asimismo, para ayudar a aquellos curiosos a los que una visión personal -e iconoclasta- dentro de una nutrida degustación de novedades sirva para escuchar cosas distintas a las que se prodigan constantemente en los medios masivos. Aquí hay de todo, por supuesto, desde lo más mainstream hasta lo más subterráneo, desde disco, punk, post-punk. power pop, música étnica a soul, r'n'b, folk o psicodelia. Y no pediremos perdón, ni retrocederemos ni un paso. Sí, nos hemos dejado ESE disco que tú hubieras puesto el primero. Tí@, supéralo. Al final, está lo que tiene que estar, porque lo ha dictado el corazón. MI CORAZÓN. Y eso es lo que vale. Feliz entrada de 2021 (ojalá pudiéramos ver el tráiler de esa película para que nos pillara preparados...). 

Empieza la cuenta atrás: 

Fuera de competición: Daniel Romano - Vissions Of The Higher Dream/Super Pollen/Content To Point The Way/Okay Wow/Forever Love’s Fool/ DANIEL ROMANO'S OUTFIT DO (WHAT COULD HAVE BEEN) "INFIDELS" BY BOB DYLAN & THE PLUGZ/Spider Bite/ Dandelion/ A Splendour Of Heart (Alias Ensemble)/White Flag/How Ill Thy World Is Ordered (Autoeditados/ You’ve Changed Records):
Once discos, ¡¡ONCE!!. Se dice pronto, pero creo que es uno de los acontecimientos musicalmente más resaltables de este aciago ejercicio. Por eso (y porque realmente, hay tanta calidad aquí, que es imposible) no destacaremos ninguno en particular. Absolutamente todos tienen su aquél y lo que conviene es sumergirse de lleno en esta vastísima obra que Daniel Romano, un ser en constante evolución y cada día más impresionantemente portentoso, ha dejado tras de sí, como regalo a una humanidad perdida y desahuciada. Encontraréis de todo aquí: psicodelia, punk, hardcore, muchos ecos de Dylan, bastante americana o incluso country (género en el que se centraba de manera purista Daniel hace unos años), folk, o avantgarde. A él le da todo igual. Es música, y por lo tanto susceptible de tener cabida en lo que sea que le de por grabar. Y contrariamente a muchos otros que han intentado infructuosamente hacer lo mismo, a él le sale todo bien. Favoritos personales por donde empezar, para hacéroslo más fácil, diría que son Dandelion y el último, How Ill Thy World Is Ordered, pero realmente da igual, empecéis por donde empecéis descubriréis un mundo.


40 Bananagun - The True Story Of Bananagun (Full Time Hobby):
La ópera prima de esta banda de Melbourne que nace de las cenizas de los muy recuperables Frowning Clouds ha sido elegida como disco del año por la prestigiosa revista Shindig!. Yo lo coloco al final de esta lista, pero eso son sólo números, no quiere decir que quite mérito a este burbujeante compendio de influencias tropicalistas, africanistas y jazzísticas puestas en solfa con el pop lisérgico que ese geniecillo de Nick Van Bakel ha organizado junto a sus compinches para dar forma a un disco que es tan refrescante como profuso en detalles interesantes. Una banda que emparenta de algún modo con lo que otras como Khruangbin están queriendo decir, pero en este caso superan a lo que los de Texas han logrado este año con el algo fallido Mordechai. 


39 The Parson Red Heads - Lifetime Of Comedy (You Are The Cosmos):
Hace exactamente tres años, cuando todo era bonito y sin mascarilla, el anterior disco de estos pelirrojos de Portland formados por Evan Thomas Way, su esposa Brette Marie Way y varios amigos que dan lugar a una formación cercana como pocas a lo familiar, fue el mejor del año en esta misma lista que estáis ahora leyendo. Blurred Harmony nos voló la cabeza a más de uno y este, su secuela, el primer disco sin el guitarrista Sam Fowles en sus filas, aunque no sorprende tanto, sí que contiene las mismas virtudes -y sobretodo, canciones de calidad- que contenía aquél, por eso sigue siendo una de las grandes noticias del año -sobre todo, éste- que el sello zaragozano You Are The Cosmos se haya vuelto a animar a editar (en precioso vinilo) este dechado de melodías y guitarras cristalinas que da tanto calorcito al corazón.


38 Pablo Solo - Alondras (Folc Records):
Desde Santander, The Puzzles fueron finalistas del Villa de Bilbao en 2014, certificaban así la valía de una capacidad para la melodía de corte sixties de la que era principal adalid Pablo Fernández. Ahora Pablo se lanza en solitario y nos trae Alondras, un disco cocinado totalmente por él mismo y que sorprende tanto por la capacidad de emular sin rubor alguno a alguno de los nombres más legendarios del pop brit clásico sin perder un ápice de personalidad, como por el brillante sonido alcanzado con ese “yo me lo guiso, yo me lo como”, que demuestra un talento cercano a la genialidad, traducido al final en cortes tan estratosféricos como “A dream”, “Tomorrow” o “Thank you”, que traen a la cabeza a The Zombies, Honeybus, Badfinger o incluso al mismísimo Ray Davies


37 Jon McKiel - Bobby Joe Hope (You’ve Changed):
Un disco y un artista singulares donde los haya, no en vano comparte discográfica con Daniel Romano. La historia es de lo más curioso: Jon McKiel compró por internet una grabadora TEAC antigua. Su anterior propietario, por circunstancias desconocido para él, dejó en ella una serie de cintas con sus grabaciones. Retales de canciones, improvisaciones, sonidos, en definitiva, con los que un Jon fascinado pensó que podía hacer algo. Así, empezó a unirlos, hacer loops, mezclarlos con música de su propia cosecha y de todo ello salió una especie de super-entidad, mezcla de su personalidad y la de aquél desconocido, a la que denominó Bobby Joe Hope y que deja su rastro en una deliciosa colección de canciones de texturas primorosas, acariciantes melodías y curiosas ambientaciones que son todo un bálsamo para los oídos. 


36 Fontaines DC - A Hero’s Death (Partisan/Rough Trade):
Han sido la banda indie (en el buen sentido del término) por excelencia del año. Con la evolución hacia la oscuridad post-punk que muestran en A Hero’s Death se han ganado un hueco en cualquiera de las consabidas listas que se precien. En esta también, aunque no sea consabida. Y es que la energía desesperada que desprenden en este disco tan completo las canciones de los irlandeses es algo que no puede pasarse por alto. Un compendio de himnos a la melancolía y la frustración que han sido banda sonora ideal de un año inolvidable, más para mal que para bien. Canciones con un sonido propio, que aunque se sabe heredero de otras cosas, no se deja domesticar y brilla por con potencia y arrogancia, ganándose nuestra escucha por derecho propio. Al fin y al cabo, la rabia también es liberadora.

35 Magick Brother & Mystic Sister - Magick Brother & Mystic Sister (The John Colby Sect):
El debut de estos barceloneses amantes de los sonidos prog de los sesenta y setenta (no en vano toman su nombre de un tema de los anglo-franceses Gong) ha sido el lanzamiento estrella este año de la disquera madrileña centrada en música vintage The John Colby Sect. El cuidado vinilo se ha agotado y ha tenido que ser reeditado para satisfacer la cada vez más creciente demanda de este tipo de sonidos lisérgicos que juegan con la mixtura con el jazz o la música tribal y a los que este anacrónico cuarteto sabe dar sugerentes texturas, que casi rozan el score. Un disco mayúsculo proveniente del túnel del tiempo para hacer nuestras delicias. 


34 Bob Mould - Blue Hearts (Merge Records/Popstock!):
Tras la disolución de Sugar, Bob Moul parecía no querer oír hablar de un formato eléctrico para dar salida a sus canciones. Eso ha cambiado en los últimos tiempos, en que ha vuelto a una formación de trío y a hacer sonar las guitarras de forma atronadora, pero no tan atronadora como en este Blue Hearts, que pese a lo que parece prometer su comienzo acústico, es de todo menos tranquilo. Los tiempos lo pedían y así lo ofrece Mould: crudo y sin concesiones. Críticas a la América post-Trump, angustia vital por un tubo y rabia, mucha rabia, que él condensa en una serie de trallazos desesperados, atiborrados de potencia eléctrica, que probablemente sean lo más cerca que podríamos estar jamás de una reunión de Hüsker Dü, si su socio Grant Hart siguiera vivo y sirviera de contrapunto.


33 Joel Sarakula - Companionship (Légère Recordings):
Desde que le descubrí hace unos años presentando con un arrollador directo su magnífico Love Club, este australiano de gafas grandotas se ha convertido en algo así como el colega ultra-majete al que uno recurre cuando quiere pasarlo bien sí o sí. En este disco de título tan Mr. Wonderful su mezcla de soul, disco y yacht rock va un poco bastante a rebufo del anterior. El chiste ya nos lo contó, de acuerdo, pero aún así la cosa sigue funcionando y ha acompañado a la perfección nuestros vermuts caseros al poco sol que conseguíamos arañar desde nuestras pequeñas terrazas, algo que él sabe ambientar como nadie. Y es que, no lo duden: Joel es amor. Súper amor. 


32 Herman Dune - Notes From Vinegar Hill (Santa Cruz Records):
En muchos casos las grabaciones de confinamiento de los músicos han significado una insufrible nueva pandemia, llena de autocompasión y complacencia. No sucede así con este artefacto del suizo-francés David Ivar, llevado a cabo totalmente en solitario desde su base en San Pedro (LA), que haciendo fuerzas de flaqueza nos regala un cancionero que le aproxima a partes iguales al Dylan de New Morning y a ciertas influencias hip hop de las que su autor no tiraba desde los noventa. El resultado es un disco absolutamente precioso, lleno de abrigo para el alma cuando más se necesita y si me preguntan, para mí el disco de americana de esta temporada. Inteligente, abierto de mente y necesario ejercicio de búsqueda de refugio en la música.

31 Mausoleo - Absolución (Desorden Sonoro/Flexi Discos):
Mausoleo han pasado de ser la eterna promesa del underground valenciano a ser toda una realidad con este primer largo de ocho canciones que capta de forma contundente y concreta la esencia de lo que sentimos quienes escuchamos sus primeras maquetas y EP, al hilo de unas presentaciones en directo especialmente intensas, que mostraban a una banda capaz de trazar un puente entre la sensibilidad del post-punk ochentero y los sonidos del presente. Algo así como Décima Víctima puestos de anfetas. Sus canciones son siempre urgentes, llenas de los sentimientos extremos propios de un joven, pero que, tenga la edad que tenga quien las escuche, comunican una sensación de vitalidad rara de obtener de propuestas como la suya. Uno de los debuts de la temporada, sin duda alguna. 


30 Pockey Lafarge - Rock Bottom Rhapsody (New West Records):
Más cercano al modelo de rock and roll que practica JD McPherson o a alguna de las referencias de Easy Eye Sound que al rhythm and blues vintage que practicaba en sus inicios, el de Chicago decide dar carpetazo a sus años salvajes de residencia en LA, que casi acaban con él, con todo un canto de redención en forma de disco. Un disco que habla de tocar fondo, pero sin dramatismos, todo lo contrario: nos lo cuenta a medio camino entre el ritmo bailongo de la fabulosa “End of my rope” y el precioso medio tiempo “Lost in the crowd”, que encuentran a su paso una variedad de canciones tan maduras como certeras que beben de todas las fuentes americanas posibles para dar muestra de un compositor en su cima que ha regresado de entre los muertos para entregar su mejor disco. 


29 Walter Martin - The World At Night (Family Jukebox):
A veces el boca a boca hace mucho más que todas las webs y revistas musicales del mundo. El descubrimiento de este disco lo debo a mi buen amigo Abraham Mondria -además de hombre de buen gusto, excelente ilustrador con un proyecto impresionante llamado Barracacrafts que podrán cotillear aquí- , que me lo recomendó, decía, porque le recordaba un poco a Ray Davies. Y la verdad es que la voz de este americano, miembro fundador de los conocidos The Walkmen y de Jonathan Fire Eater, tiene algo de la del líder de The Kinks, así como ese ánimo entre vodevilesco y melancólico entrelazado con el pop que el de Mushwell Hill siempre ha tenido, pero en resumidas cuentas, The World At Night, que él dedica al fallecimiento de un  antiguo compañero de la segunda de las bandas antes mencionadas, es un producto único, dotado de una sensibilidad, belleza y capacidad de comunicación especiales que raramente encontrarán por ahí y, por si fuera poco, es sólo el primero de tres discos que este hombre ha puesto en circulación este año, a cada cual mejor. Otro al que la pandemia le ha puesto (primorosamente) hacendoso. 


28 Kelley Stoltz - Ah! (Etc) (Agitated Records):
“El chico más listo de la clase”, como lo denomina siempre su fan nº 1 del mundo, Pepe Prieto (responsable del programa Hotel Arizona y del fantástico libro Sonidos Circulares), es otro de los que ha sacado más de un disco este año. Tras el más pub rocker Hard Feelings, aparecido en julio, llega a final de año este manual de cómo mezclar los sesenta y los ochenta titulado -como si estas canciones se le hubieran caído del bolsillo tras las 17 editadas en el anterior- Ah (Etc), el cual se ha hecho tal hueco en nuestros oídos, a golpe de TEMAZOS (¿¿no hay mayúsculas más grandes??) como “Never change enough” o “Some other time”, que vuelven a traer a primera plana -al menos de nuestros necesitados corazones- al autor de discos tan esenciales para este siglo como Circular Sounds o Que Aura. 


27 The Homesick - The Big Exercise (Sub Pop):
No es nada habitual que unos holandeses pasen a formar parte de la escudería de una de las disqueras indies más importantes del mundo. Y es que The Homesick en su segundo álbum han dado un enorme salto cualitativo desde unas influencias stoner o post-punk que les encuadraban de forma anodina en su generación, a elaborar un pop progresivo de querencias barroquistas, con paseos por el avant-garde, merced a la influencia de la artista multidisciplinar Meredith Monk, que es absolutamente burbujeante, lleno de matices y distinto a lo que uno se puede encontrar por ahí cuando hablamos de neo-psicodelia. Una grata sorpresa que pese a las complejas estructuras que a veces emprenden las canciones, acaba resultando altamente adictiva. 


26 Lianne La Havas - Lianne La Havas (Warner):
El esperadísimo segundo esfuerzo de esta londinense que con su anterior Blood, de hace nada menos que cinco años, despuntó como una dotadísima guitarrista, vocalista y compositora, viene a confirmar lo prometido por aquél. Estamos ante un talento de primer orden (conviene ver alguno de sus vídeos tocando en directo este año pandémico) que además ha logrado estallar del todo creativamente hablando. La profusión de detalles y pericia instrumental volcados en unos temas maduros y bien escogidos que despliega este trabajo homónimo es de una excelencia pasmosa. Desde la versión del “Weird fishes” de Radiohead, que sirvió de germen a toda la grabación del disco, hasta joyas del calibre de “Bittersweet”, el disco parte del concepto de recuperación de su autora de una ruptura amorosa para sacar sentimientos -los suyos y los nuestros- a flor de piel.


25 Dua Lipa - Future Nostalgia (Urban):
Esto, lo habéis adivinado, es toda una declaración de intenciones. Me encantará que los señoros roqueros de pantalón apretao se rasguen sus vestiduras al ver este disco (o el de Haim, o alguno otro que caerá) tan cerquita del sacrosanto Chuck Prophet. Y es que, me parece, que para la supervivencia de eso que todavía algunos llaman ROCK hace falta algo más que buena fé. Hace falta diversidad y apertura de miras. Y les digo: a mi, con todo lo que me gusta el rock, si hay un disco que me ha FOLLADO LA MENTE este año es éste. Un puro disfrute de retro-disco, high energy y boogie que nos ha hecho bailar a tod@s al son de canciones tan perfectamente pegajosas como las geniales “Don’t start now” o, sobre todo, “Levitating”, precisamente en un año en que estaban cerradas las discotecas. Y eso, amigos, es grandeza. 


24 HAIM - Women In Music Pt 3 (Polydor Records):
Otro producto mainstream, de los muchos que ha habido este año, que demuestran que en la radiofórmula, al menos en la anglosajona, no está todo perdido. Cuando escuché “The steps” -con esa perfecta mezcla entre los hits más sublimes de Dolly Parton y los riffs ochenteros de John “Cougar” Mellencamp- arqueé tanto la ceja que casi se me queda el rictus para siempre. Y es que menudo temazo, amigos. Este año lo tiene difícil, pero es candidato por derecho propio a hit del año. Y eso que el disco que introducía tampoco lo pone fácil, con un buen montón de canciones enormes que las tres hermanas Haim han puesto en solfa con visitas sin inhibiciones a un buen montón de géneros dispares entre sí, pero que ellas han sabido ensamblar en un listado de canciones impecable y disfrutable sin mesura. A esto, amigos, se le llama discazo. Y que se rasgue las vestiduras el auténtico o auténtica que quiera hacerlo. Yo seguiré pensando lo mismo. 


23 Chuck Prophet - The Land That Time Forgot (Yep Roc)
: Uno de los últimos adalides plenamente seguros de lo que podríamos definir como “rock de libro”. Seguro porque nunca falla. Y The Land That Time Forgot no sólo no falla, si no que seguramente sea el disco definitivo de su autor y uno de los mejores intentos de mantener viva la llama en serio peligro de extinción (según algunos) del rock and roll a base de canciones inmensas como el petardazo que abre esto: un “Best shirt on” que combina los mejores tics de leyendas como Beach Boys, Phil Spector o Byrds, uno de esos temas inmediatos que serían hits en un mundo ideal, a cuya magia no necesita su autor recurrir demasiado a lo largo de un trabajo que viaja entre esos parámetros y otros mucho más intimistas para, por si fuera poco, lanzar un mensaje pertinentemente crítico con la situación actual de los EEUU. Un disco absolutamente mayúsculo del que diré una y otra vez que me parece el disco rock definitivo de este extraño ejercicio. 


22 Natalia Lafourcade - Un Canto Por Mexico Vol. 1 (Sony):
Tras el mastodóntico repaso al legado musical sudamericano que esta mujer se marcó en los dos volúmenes de Musas junto a Macorinos, decidió darse a sí misma un período sabático para disfrutar de su familia, pero algo la hizo recular: un terrible seísmo en su tierra, Veracruz, afectó de forma faltal a un importante centro cultural de ese distrito, para el que decidió dar una serie de conciertos que fueron el germen de este sentido disco en el que al fin la mexicana recupera toda su herencia, mezclando clásicos con temas propios en una selección de exquisitas relecturas que tienen en la maravillosa “Veracruz”, de Agustín Lara, su vértice, en una suerte de “qué habría pasado si Brian Wilson fuera mejicano” que pone los pelos de punta, al igual que el resto del álbum.


21 Los Estanques - IV (Invophonic):
Lo de los Estanques es ya tan recurrente que comienzan a dar asquito (es broma). Los de Iñigo Bregel además, en este caso, tienen incluso más mérito que de costumbre (más asquito), puesto que este disco se lo robaron, junto a un ordenador portátil, en la puerta del local de ensayo cuando lo tenían grabado. No pasa nada: lo reconstruyeron pieza a pieza, añadieron un par de canciones ¡et voilà! en un par de mesecitos recuperamos el que ya era el cuarto disco de una banda que ha experimentado una ascendencia meteórica desde que en 2017 publicaran Contiene Percal. Un trabajo, por si fuera poco, conceptual, con una galería de personajes escogidos entre lo que han ido encontrándose en su adoptiva ciudad Madrid y que adornan unas canciones, como siempre, superlativas, que bordean tanto el pop barroco, como el sonido torrelaguna, el prog, el jazz o el groove con inusitada facilidad y frescura. Ahí es ná! 



Próximo capítulo (del 20 al 1) el 31 de diciembre. Stay tuned!! 
 


 


1 comentario:

  1. Argumentos irrebatibles. Coincido plenamente. Y mola eses eclecticismo (no casual) que amalgamas.
    Esperando verle la cabeza al león.

    Gracias

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