[Crónica] Mafalda presentan "Les infelices" en Sala Tren (Granada) 11/11/2021

 

Jueves noche, en Granada, ya es sinónimo de concierto. A esta ciudad, recién estrenada la “normalidad” le viene corta la semana a razón del número de bolos por sala y metro cuadrado así que, micros abiertos, jam variadas y otros eventos musicales aparte, en Granada, o empezamos los conciertos en jueves, o no da tiempo de verlo todo. Ayer, en una Sala Tren a una tercera parte de su capacidad, los granadinos Shamhbala abrían noche como teloneros de los valencianos Mafalda.




De Mafalda habíamos escuchado hablar ampliamente, los pinchan en las radios nacionales, hacen gira en sudamérica, extienden su trayectoria desde 2012 y están presentando su nuevo disco “Les infelices” (Maldito Records, 2021). Motivos todos ellos suficientes para acercarnos a la Tren a verlos.




Dicen haber acuñado su propio estilo y dado forma a un nuevo género musical mezcla fusión de ska, reggae, funk y hardcore, a la que han llamado "Reggaecore". Y, en función de lo que escuchamos, una banda que se mueve entre el perreo y los guturales no sólo se sale de las etiquetas “oficiales” sino que necesitan una a medida para definirlos. De hecho, al comienzo del concierto, reconozco haber experimentado cierta confusión al no estar completamente segura de qué estaba escuchando en cada momento. Después te das cuenta de que lo que escuchas se llama Mafalda y es el producto de sus inquietudes personales, sin más.



Reivindicativos, con letras cargadas desilusión y desencanto, en alusión a la “generación maldita” que ahora ronda ahora la treintena y que han convivido ya con varias crisis. Casi se podría decir que, crisis, es su forma de vida. Letras llenas de reivindicación y crítica al fascismo, la derecha, el 5G, las casas de apuestas, pandemias y virus varios, el toque de queda o la memoria histórica.



Con alternancia de voces entre Marcos, Bárbara y Vera los tres vocalistas que colideran la banda, con un directo potentísimo y unas melodías que a veces rozan el hardcore, se meten en el rock más noventero, coquetean con el punk y toman sonidos del reggae y el ska pero también llevan su música a un terreno más actual con el reggaeton o el trap por bandera. Extraña mezcla, sí. Pero funciona. Sobre todo a juzgar por la variedad de público y la amplia horquilla de edad que se vio ayer en Sala Tren escuchándoles.



El grupo, que inicialmente puede parecer una banda joven y festiva, demuestra en el escenario que son buenos músicos que usan sus instrumentos para abanderar su propia guerrilla. Tienen un mensaje, se sirven de todos los géneros musicales a su alcance y exhiben un despliegue de fuerza y vitalidad que funcionan como un cóctel molotov contra todo lo que quieren criticar. Animan, alientan los pogos que se forman a pie de escenario, interactúan con el público y se comunican con sus seguidores con una familiaridad que induce a compartir esa festividad que se está viviendo sobre el escenario, extendiéndola, compartiéndola.


Son, sin duda, una de esas bandas a cuyos conciertos vas a bailar y pasar un buen rato, a corear himnos y compartir una experiencia con el resto de cuerpos con los que vas chocando mientras te mueves. Son jóvenes, pero lo tienen claro, si tu revolución no se puede bailar, no es su revolución.

Crónica y fotos: María Villa Díaz 



Publicar un comentario

0 Comentarios