Los Hermanos Dalton + Marchica. Córdoba. Ambigú Axerquía, 27.11.21

Un retorno nunca se sabe si puntual o como prolegómeno de futuras y nuevas y excitantes aventuras. Así regresan al ruedo del pop los entrañables Hermanos Dalton, con las mismas armas de siempre y las fuerzas más que sobradas para demostrar que hoy por hoy siguen sin tener parangón en lo suyo. Una exhibición de músculo melódico secundada por un seísmo de epicentro incierto aún: Marchica, recién puestos de largo ante una afición entregada por adelantado.


Finales de noviembre en una gélida noche cordobesa. En el pulmón musical de la ciudad más inquieta del sur de España algo se sigue moviendo, y eso implica que la desesperación aún no ha hecho mella, por mucho que vuelvan a acechar las amenazas, en el corazón de un sector de público cada vez menos minoritario, que se empeña en dotar a las citas sonoras de cada fin de semana en la sala Ambigú Axerquía del combustible suficiente para que aguante unos cuantos kilómetros más en las mismas condiciones. O al menos que no nos las empeoren. En la post pandemia más eterna de la historia reciente, dos bandas, una mítica en la escena que a primeros de los noventa plantó cara a la invasión ruidista norteamericana con analgésicos de power pop sin parangón en castellano; y otra justamente en el ala opuesta, incipiente y aún con mucho que demostrar, pero con la mente lo suficientemente preclara como para dejar las cartas boca arriba y en clara posición de órdago. De ellas, y del resultado de otra velada para el recuerdo, hablamos a continuación.

Con un nombre grupal que esconde aristas y revueltas insospechadas, la asociación transatlántica de Marchica –al parecer todo empezó cuando el cantante se enamoró perdidamente de una pozoalbense, en otra de esas conexiones imposibles pero esclarecedoras- aún está poco localizable en plataformas como Spotify, donde apenas se puede escuchar su velvetiano “Biloxi shuffle”, en el que conjugan los verbos viscerales de Lou Reed con otros fantasmas habituales de su mapa post-rock. Tal vez los principios básicos de bandas como Sebadoh o Pavement se escribieron para que tantos años después otros los cultivaran con técnicas de regadío similares. Se puede comprobar escuchando en directo “Glass jungle”, “Flower” “Burberry coats”, “Superlative conspiracy” o “Falling away”, perlas que pronto pasarán el filtro del estudio de grabación y de las que esperamos disfrutar en parecidas circunstancias. Puntos en común con otros proyectos como Algunos Hombres, grupo principal del batería Antonio J. Moreno y punto obligado en el recorrido por el mejor pop español reciente, alguna que otra excursión lisérgica y paradas instrumentales de mucho más amplio recorrido los avalarán en un futuro no muy lejano. Y estaremos ahí para contarlo y cantarlo, sin duda.

Jugaron siempre en otra liga y nunca ganaron ningún título. Fueron y aún son los eternos semifinalistas a los que les pitan un penalti en contra en el último minuto o acaban cediendo un córner fatal para encajar la penúltima derrota injusta. Los Hermanos Dalton, con el impagable Josema al frente, siempre supieron colgarse el cartel de dignísimos perdedores porque en el fondo saben que son los que mejor siguen jugando. No necesitan ni tener nuevo material que enseñarnos, y eso que llevan tiempo insinuándose con supuestos adelantos, incursiones esporádicas en el estudio o recuperación definitiva en forma de punto y seguido de un legado que debería ser de uso público en cualquier escuela de música POP, con mayúsculas más que justificadas. Una banda que tiene en su haber, y que las toca en directo incluso mejor que nunca, perlas melódicas como “Luces de Hollywood”, “Sin moverte del sillón”, “Perdiendo el tiempo”, “Espejos”, “Mucho mejor” o “Nada suena igual”, sin contar con los himnos anglófilos a “Fred Flintstone” o el habitual colofón nostálgico de “Pink panther”, tiene que arrasar en cualquier fiesta sin excusa alguna. 

Se explayan a conciencia, saben perfectamente cuáles son sus poderes y los explotan para que a nosotros tampoco se nos olvide. Cuántos recuerdos de excursiones a rincones recónditos de la geografía andaluza, cuántos kilómetros de carretera y canciones reconocibles a fuego en nuestra memoria sentimental se despliegan de nuevo ante nuestros oídos con cada acorde. Ojalá los clásicos sean tan efímeros como ellos, que desde su San Fernando natal fueron la avanzadilla para tantos que aún hoy no los reconocen como debieran. Hasta versionando “Whiskey in the jar” de sus adorados Thin Lizzy les dan sopas con onda a Metallica, porque lo de estos tipos es muy heavy. En el sentido que de verdad nos importa. Dos guitarras para que el power trio inicial se expanda y nos atiborre de excitantes naturales son ya razones más que suficientes para permanecer atentos a cualquier mínimo movimiento que emprendan en las próximas fechas. Lo contaremos una y mil veces si hace falta, porque ya sabemos a ciencia cierta que estarán a la altura. Por “Los latidos de siempre” que unen los corazones, qué duda cabe.

GALERÍA MARCHICA






























GALERÍA LOS HERMANOS DALTON




























Texto: JJ Stone
Fotografías: Raisa McCartney

Más info:
https://www.ambiguaxerquia.com/
https://loshermanosdalton.bandcamp.com/







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