[Crónica] Boogarins en Planta Baja (Granada) 06/02/2022

 


Los ciclos de Serpiente Negra en Planta Baja se han convertido en uno de los conciertos más esperados de la semana. Una apuesta segura para pasar los domingos, a una hora no muy tardía y grupos que dejan el listón cada vez más alto. En esta ocasión, una conexión muy especial entre Brasil y Granada ha abierto su línea sonora nada menos que con Boogarins quienes, por segunda vez, visitaban Granada.

Herederos del “movimiento tropicalia” del que han sido grandes embajadores tanto Os Mutantes como Caetano Veloso, la banda parte de una base psicodélica sobre la que mezcla todo tipo de géneros y movimientos, como la eletrónica o el rock sesentero para, a partir de ahí, crear ambientes que nos llevan en un viaje casi psicotrópico a su tierra natal, de la que no sólo no reniegan sino que les sirve la coartada perfecta para experimental sobre sus raíces para conseguir cruzar todas las fronteras sonoras.



En esta ocasión, a su paso por Granada, volvieron a dejar claro que son un grupo que ha hecho evolucionar su música con una gran versatilidad. Lo hicieron en un Planta Baja hasta la bandera, con un público al que se le vio disfrutar el espectáculo con interés. Desde su extraordinaria sensibilidad a la hora de elaborar pasajes casi oníricos, progresivos pero delicados, herencia de una psicodelia que se ampara en unas melodías bien elaboradas a la guitarra y unos teclados que sirven de sustrato y base para deslizar las notas sobre ellos.

Tema aparte, los juegos vocales con los que Dinho Almeida deslizaba los temas entre subidas y bajadas, cambios de registro y una demostración de capacidad fuera de lo corriente. Mostrándose muy agradecidos por volver a los escenarios, especialmente a Granada sintiendo el calor que se les mostró en Planta Baja, donde tuvieron una gran acogida. Un concierto en el que se mostraron casi eufóricos en el que se dejaron llevar para atravesar diferentes fases y registros, mostrando su gran versatilidad y la fase de experimentación en la que se encuentran.



Aunque resultaría complicado desgranar en una crónica los temas que llevaban en su setlist, sí debería comentar la grata sorpresa que me supuso escuchar “Inocência” en directo y comprobar cómo la voz, casi lanzada como un suspiro, se integraba a la perfección con un teclado suave, cristalino, que servía de apoyo a la exhibición vocal de Almeida en este tema.

Como en otros muchos conciertos, la banda optó por ir soltando su arsenal “in crescendo” atreviéndose a dar rienda suelta a la psicodelia más expansiva, el intercambio de protagonismo en las voces de los miembros de la banda y el juego con los tiempos para adentrarse en su parte más progresiva y hacer emerger ese virtuosismo en punteos o suavizar los temas hasta llegar al silencio más absoluto como movimiento previo a volver a romper y subir a lo más alto de forma natural, sin crispaciones.



Una puesta en escena impecable y unos bises en los que ya echaron los restos, demostrando, una vez más, que son una de las grandes bandas que se pasea por el panorama internacional y que, en Granada, hemos tenido la gran suerte de poder disfrutarlos y llevarnos, como recuerdo, una experiencia inolvidable.

Crónica y fotos: María Villa

Publicar un comentario

¡Comparte tu opinión!

Esperamos tu comentario