[Crónica] Primera jornada Degusta Fest (Granada) 15/05/2026


Hay personas que te enamoran por el estómago. En sentido literal. A base de gustos intensos y explosiones de sabor en boca que te dejan un gran recuerdo en el paladar. Si a esa posibilidad le añades el aderezo musical de lujo, te queda un Degusta Fest con dos días para disfrute del oído y el paladar imprescindibles. Un paladar que estuvo bien cuidado por el chef embajador de la edición: Pepe Solla y su regusto a galicia calidade.


La acertada propuesta de Proexa, al unir dos pasiones tan maridables como la gastronomía y la música, vuelve a ser de lo más acertado. Contando también con el escenario de Djs antes de los conciertos y durante los cambios, así como los variados encuentros en el Aljibe y la extensión del propio festival hasta la ciudad con diversas actividades en Lemon Rock o Marcapasos, de forma casi espontánea.


La primera jornada del festival arrancó con el descaro elegante de Vera Fauna, encargados de abrir una tarde encapotada y amenazante de lluvia, que todavía olía a las diversas propuestas de tapeo en los puestos gastronómicos de Degusta Fest. Su mezcla de psicodelia sureña, pop melancólico y costumbrismo urbano cayó con naturalidad sobre un público que entraba poco a poco en calor bajo el sol de Armilla. La banda sevillana manejó los tiempos con inteligencia, comenzó desde la sutileza y terminó convirtiendo el recinto en una especie de patio andaluz contemporáneo donde cabían el groove, la ironía y la nostalgia.


Con el ambiente ya asentado, Hinds irrumpieron como una descarga eléctrica. Las madrileñas transformaron el escenario en un pequeño club punk de guitarras veloces, actitud desacomplejada y estribillos coreables. Su directo mantuvo ese equilibrio entre caos controlado y complicidad espontánea que siempre ha definido al grupo. Disfrutaron de interacciones tímidas al principio y un público completamente entregado al final del concierto, mientras el cuarteto demostraba por qué sigue siendo una de las propuestas españolas con mayor capacidad para conectar con festivales internacionales.


La transición hacia la noche llegó de la mano de Ash, veteranos del rock alternativo británico que aportaron músculo y oficio a la programación. Desde los primeros acordes se notó el cambio de escala, guitarras más afiladas, baterías más contundentes y una colección de himnos noventeros que conectaron tanto con el público veterano como con quienes descubrían a la banda en directo. El sonido ganó densidad y Fermasa adquirió por momentos el aspecto de un gran festival británico trasladado al área metropolitana de Granada.


Para mí, personalmente, Carlos Ares fue el plato típico nacional más apetecible de la noche. Probablemente el artista más delicado de toda la jornada y, al mismo tiempo, uno de los que logró mayor atención por parte del público. El gallego entonó canciones de “La Boca del Lobo” con un directo elegante, emocional y lleno de matices electrónicos y folk. Su actuación funcionó como un pequeño respiro introspectivo entre tanta intensidad guitarrera, demostrando que el festival también reservaba espacio para propuestas más sensibles y atmosféricas.


El cierre quedó en manos de Lori Meyers, y Granada respondió como si jugara en casa una final largamente esperada. Desde la primera canción se produjo esa conexión automática entre banda y público que solo ocurre cuando un grupo forma parte de la memoria emocional de una ciudad. Noni lideró un repertorio repleto de himnos generacionales mientras miles de voces convertían el recinto en un karaoke indie gigantesco y perfectamente afinado.

La banda granadina cerró la noche con la sensación de estar celebrando algo más que un concierto, una reafirmación colectiva de identidad musical. Entre luces cálidas, vasos alzados y coros interminables, Lori Meyers terminaron de consolidar el espíritu del Degusta Fest, un festival donde conviven la gastronomía, la cercanía y varias generaciones de música alternativa española e internacional. El público abandonó Fermasa lentamente, todavía cantando fragmentos de canciones mientras Granada recuperaba el silencio después de una primera jornada intensa y vibrante.


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