Marcada por una ligera subida en las temperaturas y la escalonada asistencia de un público que no termina de atreverse con las primeras horas de sol además de por la ausencia casi absoluta de mujeres entre las bandas (una teclista en Lordi y una guitarrista en Gaerea), la segunda jornada de Sun&Thunder en Marenostrum Fuengirola se desarrolló ayer con la tranquilidad que era de esperar y la calidad musical que ya intuíamos a la vista del cartel.
Sovengar: Los murcianos Sovengar son una de esas bandas capaces de funcionar prácticamente en cualquier momento de un festival. Si les colocas a primera hora, tienen la suficiente energía y desparpajo como para desperezar a un público todavía en proceso de activación, si los programas al final de la jornada, consiguen que la gente termine bailando y sonriendo. Da igual el orden, siempre funcionan. Buena parte de esa efectividad reside en un frontman que sabe hacerse rápidamente con el público, conectar con él desde el primer momento y mantener la intensidad y el ánimo arriba durante todo el concierto. A su lado, unos músicos de gran solvencia terminan de dar forma a un espectáculo que va mucho más allá de las canciones.
Los murcianos venían de tocar en el Milagre Metaleiro, en el país vecino, donde también consiguieron levantar el ambiente con su divertido y particular show. Sobre el escenario se mezclan ogros, piratas y dragones en un universo propio que, lejos de resultar forzado, termina encajando sorprendentemente bien con su propuesta musical, una peculiar combinación de power metal made in Spain y folk nórdico pasado por un filtro inequívocamente murciano.
Comentamos esto desde la sorpresa, pero también desde la admiración, porque Sovengar fue una de esas propuestas capaces de desmontar cualquier prejuicio inicial. Su fórmula puede parecer, sobre el papel, difícil de definir, pero en directo resulta tremendamente efectiva, canciones pegadizas, actitud, sentido del espectáculo y una capacidad casi inmediata para convertir el recinto en una pequeña fiesta. En una jornada tan cargada de propuestas diferentes como la segunda del Sun&Sunder, los murcianos demostraron que el metal también puede ser aventura, fantasía y diversión sin perder un ápice de contundencia.
Vendetta FM:Vendetta FM llevaron al escenario del Sun&Sunder una propuesta directa, contundente y sin espacio para el descanso. La banda conectó rápidamente con el público gracias a la energía desplegada sobre las tablas y a una actitud que convirtió su actuación en uno de esos conciertos que se disfrutan sin necesidad de grandes artificios.
Con un directo sólido y bien ejecutado, demostraron que sus canciones ganan todavía más fuerza frente al público. Vendetta FM cumplieron con creces, manteniendo la intensidad de una jornada que seguía sumando buenos momentos y dejando claro que saben perfectamente cómo defender su propuesta sobre un escenario.
All For Metal: La tercera banda de la tarde, los alemano-italianos All For Metal, llegaron al escenario del Sun&Sunder pisando fuerte. Eso sí, con un pequeño retraso, algo poco habitual en festivales de estas características y que apenas tuvo importancia una vez que comenzó el espectáculo. Desde el primer momento dejaron claro que venían dispuestos a conquistar al público a base de épica, potencia y una propuesta visual que no pasó precisamente desapercibida.
Con una estética espectacular, una puesta en escena impecable y un vestuario que terminaba de completar el show a nivel visual, All For Metal ofrecieron uno de esos conciertos en los que resulta difícil separar la música del espectáculo. Las voces fueron otro de los grandes puntos fuertes de la actuación, alternando registros profundos y poderosos con agudos que parecían, por momentos, directamente imposibles. Todo encajó con precisión en una propuesta que sabe jugar con los códigos más clásicos y épicos del metal, llevándolos al escenario con la suficiente contundencia y personalidad como para mantener todas las miradas puestas en ellos. Una actuación sólida, espectacular y tremendamente efectiva.
Si a esto le unimos que la banda ha experimentado cambios en su formación hace apenas una semana nos podemos hacer una idea de la capacidad de sobreponerse y seguir adelante de All for metal, con la reciente incorporación de Amerigo Vitiello, que exhibió una capacidad vocal impresionante.
Destruction desplegaron toda la fuerza de una propuesta forjada en las raíces más clásicas del thrash metal, demostrando que, después de tantos años de trayectoria, siguen sabiendo perfectamente cómo defender sus canciones sobre un escenario. La velocidad, la agresividad y esa forma tan directa de entender el metal fueron los grandes protagonistas de una actuación que no necesitó grandes artificios para funcionar. Aquí todo estaba en las guitarras, en la batería, en la intensidad y en una actitud que se mantuvo intacta durante todo el concierto.
Su concierto fue una sucesión constante de riffs veloces, ritmos vertiginosos y momentos de pura intensidad. No hubo demasiadas concesiones al descanso y la banda mantuvo el acelerador pisado prácticamente durante toda la actuación, consiguiendo que el ambiente frente al escenario fuera creciendo tema tras tema. Thrash metal sin demasiados adornos, directo y contundente, interpretado por una formación que conoce perfectamente las armas con las que cuenta.
Lordi: La llegada de los finlandeses Lordi al escenario del Sun&Sunder supuso un nuevo cambio de registro dentro de una jornada que estaba demostrando la variedad de propuestas capaces de convivir bajo el paraguas del metal. Conocidos mundialmente por su victoria en el Festival de Eurovisión, Lordi no tardaron en demostrar que su popularidad va mucho más allá de aquel inolvidable momento. Porque asistir a uno de sus conciertos es entrar directamente en un universo propio en el que la música y el espectáculo visual tienen prácticamente la misma importancia.
El espectacular vestuario volvió a ser, como no podía ser de otra manera, uno de los grandes protagonistas de la actuación. Monstruos, criaturas surgidas de una película de terror y una estética perfectamente reconocible acompañaron cada una de las canciones, convirtiendo el escenario en una sucesión constante de imágenes que llamaban la atención tanto como la propia música. Lordi han conseguido construir una identidad visual inconfundible y, en directo, saben sacarle todo el partido posible.
Pero detrás de las máscaras y del impresionante aspecto de sus personajes también hubo una banda plenamente conectada con el público. El vocalista no dejó pasar demasiadas oportunidades para interactuar con los asistentes, recurriendo incluso a un escaso, pero efectivo, español que fue recibido con entusiasmo por quienes se encontraban frente al escenario. No hacía falta mucho más, unas pocas palabras, la actitud adecuada y esa cercanía que consiguió romper rápidamente la distancia entre la banda y el público.
Musicalmente, Lordi ofrecieron un concierto sólido, cargado de melodías pegadizas, guitarras contundentes y ese punto teatral que ha definido su carrera desde sus comienzos. Su paso por el Sun&Sunder fue, en definitiva, uno de los conciertos más espectaculares visualmente de la jornada. Una actuación en la que el hard rock y el metal se dieron la mano con el teatro y la fantasía, demostrando que un buen concierto no tiene por qué limitarse únicamente a la música. Lordi ofrecieron canciones, monstruos, espectáculo y diversión, y el público respondió dejándose llevar por una de las propuestas más particulares y reconocibles del festival.
Gaerea: Y para cerrar la segunda jornada del Sun&Sunder, la oscuridad se apoderó definitivamente del escenario con la llegada de los portugueses Gaerea. Después de una noche marcada por propuestas muy diferentes, la banda surgió entre las sombras completamente vestida de negro y con los rostros cubiertos con máscaras de significado incierto, con runas y una letra G, renunciando a la propia personalidad en favor del propio sonido. La banda fue construyendo desde el primer instante una atmósfera tan inquietante como hipnótica. No necesitaban grandes presentaciones ni discursos: su propia imagen era ya toda una declaración de intenciones.
Musicalmente, los portugueses ofrecieron un concierto intenso, denso y contundente, una propuesta mucho más extrema y atmosférica que encontró en la oscuridad de la noche el escenario perfecto. Gaerea construyeron su relación con el público desde la intensidad y esa sensación de estar asistiendo a algo más parecido a una ceremonia que a un concierto convencional. Entre sombras, mucho humo, rostros ocultos y una música capaz de envolver por completo el recinto, los portugueses pusieron el punto final a la segunda noche del Sun&Sunder con una de las propuestas más oscuras y absorbentes de toda la jornada.















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