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    viernes, abril 06, 2012

    Klaus Doldinger & Giorgio Moroder – La Historia Interminable. EMI Records, 1984.

    Klaus Doldinger & Giorgio Moroder – La Historia Interminable.

    EMI Records, 1984.

    Pequeño necio. ¿Qué sabes tú del país de Fantasía? Es el mundo de la fantasía humana. Cada parte de su reino, cada criatura suya, no es más que un trozo de los sueños y esperanzas de la humanidad. Por lo tanto, no tiene fronteras.

    Y a más de un viciocillo esta afirmación le vendrá de perlas. ¿A que sí? Todo el día ahí dale que te pego a la, ejem, "fantasía".

    En 1984 se adaptaba a la gran pantalla La Historia Interminable, de Michael Ende. El autor renegó de dicha adaptación, pero lo cierto es que la película dejó marcada a unas cuantas generaciones, que llevamos el grato recuerdo de una historia que nos hizo soñar como niños y todavía hoy nos hace soñar como tales, recordándonos lo que ya se vaticinaba entonces, que la imaginación estaba muriendo. Y cuanta razón tenían.

    Klaus Doldinger y Giorgio Moroder fueron los artífices de un score que también queda para el recuerdo. Un trabajo muy ochentero, lleno de esa sintetización de órgano Casio, mezclada, por supuesto, con lo orquestal.

    Si no has visto esta película y no has escuchado su música, es que no tuviste infancia. Da igual de la generación que seáis, es un clásico atemporal que todo padre debería mostrar a sus hijos… hasta que a alguien se le ocurra hacerle un remake, claro. Entonces el criterio de los niños ya estará minado por los efectos especiales y las explosiones, (si lo dirigiese Michael Bay), y no habrá nada que hacer.

    Bueno, vayamos al lío, que me tengo que ir a jugar al Arkham City, digoooo, a estrujar mi mente para llenar Alquimia de nuevos y grandes artículos. Ajem.

    El Main Title, como todo el disco, no es muy usual. Notas repetitivas con un toque de misterio que terminan con notas de arpa, al menos es lo que parece. Y de fondo sintetización.

    Atreju's Quest mantiene ese fondo sintetizado que caracteriza al disco, acompañando a los violines y otros instrumentos, creando una melodía suave, solemne y esperanzadora.

    The Auryn es muy parecida al tema anterior, sólo que incluyendo un coro.

    Con Swamps Of Sadness nos topamos una de las piezas más sintetizadas, una oda de tristeza que hacia el final adquiere un toque de esperanza mediante coro y algo de guitarra eléctrica, pero manteniendo el tono gris del resto de la composición. Podemos encontrar otra variante del mismo tema en Ruined Landscape, donde tienen más presencia la batería y la guitarra eléctrica.

    Theme Of Sadness es otro tema triste, con mucho protagonismo de los violines, la ocarina y el arpa.

    Atreju Meets Falkor (o Fullur, que es como lo conoce uno), es un tema más orquestal, alegre, dinámico, lleno de energía, en contrapardida a los dos anteriores. Se vuelve a repetir en Bastian´s Happy Flight.

    Ivory Tower es una de las piezas más repetidas y con más variaciones del disco. En primer lugar tenemos la de mismo nombre, sonidos sintetizados, algún toque de guitarra eléctrica, violines, bajo de batería y un sonidito de maquinita de fondo. Además se intercala por unos segundos el Swamps Of Sadness. Después estaría The Ivory Tower, que comienza con coros y después pasa a sonar como Bastian´s Happy Flight, pero más melódico y sosegado. Y para terminar tenemos Flight To The Ivory Tower, que hace acto de presencia con golpes de batería sintetizados, después da paso a una melodía a base de ocarina, que mediante un coro, se convierte a su vez en otra variante del Bastian´s Happy Flight.

    Y en este caso el éxito de la película no sólo está acompañado por su score, también, como en tantos otros casos ochenteros, en el tema que se creó para la banda sonora, práctica habitual de la época ya comentada por estos lares.

    El tema en cuestión sería escrito por Giorgio Moroder y Christopher Hamill, interpretado por este último como Limahl, el nombre artístico que adoptó. La canción fue llamada, cómo no, Neverending Story. Aún recuerdo la de veces que pasaban el vídeo musical junto a otros de Queen o Michael Jackson, en la 1 y la 2. Sí hombre, esos dos canales únicos que existían en nuestro país. No, no era una leyenda urbana, incrédulos.

    El mismo Limahl realizó otra versión de la misma canción con algunas modificiones de sonidos y, en general, alargando el tema. Lleva la coletilla extended para diferenciarla de la otra.

    Como curiosidad he encontrado un vídeo de un directo de 2011 donde Limahl vuelve a cantar la canción, perdiéndose toda la magia de 1984. No sé si es que ha perdido la voz o, como tantos cantantes, nunca la ha tenido y los arreglos y playbacks hacían milagros. Para asustaros, (o no, para gustos los colores), pinchad este enlace.

    La película tuvo dos secuelas, una pasable y otra horrorosa, que también tuvieron sus reversiones de la canción. La primera fue interpretada por Joe Milner en 1990, que podéis escuchar aquí y la segunda por Real Im-Pact en 1994, aquí. Como los films, ninguna de las dos versiones supera o se iguala con la original.

    Así pues, otra banda sonora para el recuerdo, otro artículo, otro cantante ochentero con pintas horteras, otra cantidad de lectores que amenazan con matarme por hacerles perder el tiempo.. pero eso, es otra historia.




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