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    lunes, febrero 04, 2013

    La Bien Querida – Sala Matisse. Valencia, 1 – 2 – 2013


    La Bien Querida – Sala Matisse. Valencia, 1 – 2 – 2013

    Desde que presentó su tercer disco en tres años, Ceremonia, mucho más inclinado a la electrónica y el krautrock que los dos anteriores (los cuales ya tenían pequeños apuntes de ello), y bastante menos interesante que éstos (a pesar de que va ganando en sucesivas escuchas), Ana Fernández-Villaverde, la compositora autodenominada como La Bien Querida, ya había, no amenazado, pero sí advertido de que por fin había encontrado el estilo que realmente le gustaba y que, a partir de ahora, en sus directos es lo que iba a primar, reinterpretando en su nueva clave las exitosas y maravillosas canciones de Romancero y Fiesta, con las que no había quedado contenta del todo.

    Y esa idea es la que predominó durante su concierto del 1 de febrero en la Sala Matisse (Valencia), preparado gracias al indispensable patronazgo de Girando por Salas: sobre un fondo de bonitas imágenes creadas por ordenador exclusivamente para las actuaciones de La Bien Querida (una estética que ya presencié no hace mucho en el precioso concierto que El Hijo dio en Electropura, aunque en esa ocasión con todavía mayor fuerza plástica y mejor integración con las canciones), ante un público que abarrotó la Matisse y que, en sus primeras filas (las últimas ni se veían), parecían totalmente entregados, y bajo unas tenues luces rojas y azules muy contrastadas, La Bien Querida desplegó todo su repertorio, sobre todo el basado en Ceremonia, de una manera densa, distorsionada, en medio, desde luego, de un soberano espectáculo audiovisual.

    Así que, sobre el papel, la teoría era perfecta (incluso se dio el gustazo de empezar el concierto a la hora anunciada, sin retrasos, así como acabó desacostumbradamente pronto), pero en la práctica algo fallaba: no le voy a negar, por supuesto que no, y menos yo, a ningún artista la posibilidad de evolucionar cómo mejor le parezca, pero sí que puedo hacer “acta notarial” de que hay una parte de mi alma, en el caso concreto de La Bien Querida, que se duele, no por perder, que eso nunca, sino por sentir esa dificultad inherente de revitalizar y renovar ese amor que le tengo a su música con nuevas composiciones, sabiendo que, al menos por ahora, me resulta complicado conectar con ese estilo. Así que, ahora, supongo que soy como esa madre que ve a su hija partir hacia una nueva vida adulta, o como los dos miembros de esa pareja que mantienen su cariño mientras se separan amistosamente en su clima afectivo.

    Sí, volvemos a lo de antes: el concierto de La Bien Querida fue un espectáculo de puesta en escena, pero, ¿qué mejor espectáculo podría haber que encontrarse, cara a cara, con la belleza en estado puro, tal y como prometían sus discos?. Tras la actuación, mientras volvía a casa, durante una hora de camino, iba escuchando los discos de Ana en el mp3. Y sonaban tan emocionantes y radiantes que me costaba recordar si me había sentido así durante el concierto. Desde luego, no en Corpus Christi, una de las mejores canciones pop posibles, que sonó tremendamente apagada en el recinto de la Matisse. La triste respuesta es, en definitiva, que sólo disfruté realmente en dos o tres momentos: durante el trío Pelea, A veces ni eso y Arenas movedizas, las tres mejores canciones de Ceremonia, que sonaban tan portentosas e intensas (sobre todo Arenas movedizas, el primer single) como en el cd; y, claro, con De momento abril, que demostraba, a través de los improvisados coros que hubo en la sala, la pequeña necesidad que compartíamos cierto sector del público (una pareja a mi lado exclamó “¡Ahora sí!”) de recuperar a la antigua La Bien Querida, aquélla que fraseaba dolorosamente entre toques flamencos, dinamitando muchas veces el propio concepto de españolada, e influencias arabizantes (y lo digo yo, no precisamente el mayor amante de esos géneros), sobre el desamor y el hundimiento vital; la que decía en una ranchera de despedida “poco o nada me han enseñado los años”. La música de su nuevo directo, fuertísima, ultradensificada, acaba ahogando, entre ruidosos samplers, esa voz tan personal de La Bien Querida, dejándola en ocasiones como una mera banda de sonido ambiente, una protagonista sagaz relegada a bienvenida secundaria y robaesceneas con nota ocasional.

    Cuando volvía a casa escuchando Corpus Christi en mi mp3, exclamé mentalmente “¡Ahora sí!”. Volvía a sonar tan bien, acomodada tan a gusto en mi cerebro como antes. Es apasionante comprobar cómo los amores nunca se olvidan.

    Más info:

    Próximos conciertos:
    8-2-2013 Sala El Sol (Madrid)
    13-2-2013 Auditorio del Museo del Romanticismo (Madrid)
    14-2-2013 Buenas Noches Burgos (Burgos)
    8-3-2013 Café Antzoika (Bilbao)
    9-3-2013 Centro Cultural Intxaurrondo (San Sebastián)
    20-4-2013 Sala Boogaclub Music (Granada)
    24-5-2013 Primavera Sound 2013 – Parc del Fórum (Barcelona)
    14-6-2013 Sonar 2013 – (Barcelona)
    4-8-2013 Arenal Sound – Playa El Arenal (Burriana)



    La Bien Querida - "A veces ni eso"
    La Bien Querida - "Los picos de Europa"
    La Bien Querida - "Aurora"

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