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    domingo, agosto 24, 2014

    V Festival Sierra Nevada por todo lo alto (Granada) 22 y 23 agosto 2014



    Se acerca el final del verano, de los festivales de tinte estival y, el preludio de la temporada otoño/invierno, acostumbrándonos ya un poco al frío, lo pone un festival que se celebra “por todo lo alto”. En la plaza de Pradollano, a más de 2.000 metros de altura. Por quinto año consecutivo y con bastante buena acogida, el festival es la parte musical de la oferta de ocio que cada verano ofrece la estación de esquí para compensar que, a estas alturas de verano, apenas queda nieve en unos cuantos neveros.

    Calentando el ambiente con un enorme brasero que sienta estupendamente con la bajada de temperaturas de la noche, en un entorno magnífico, con buen sonido y bien organizado a pesar de que el apartado luces y efectos no se cuida mucho en el festival, este verano nos ha traído a las cumbres nada menos que a Plastic Frostick Machine, Fila India y Corizonas en su primera jornada y a Pájaro Jack, Los hermanos Dalton y Grupo de Expertos Solynieve para la segunda velada.

    Festival familiar donde los haya, la presencia de jóvenes e incluso niños suponía una gran oportunidad para disfrutar en directo de grupos que, normalmente, tienen su campo de actuación en salas impidiendo éstas, por normativa, el acceso a la cultura musical a los menores.


    Sin demasiado retraso en ambas noches, algo más la primera ya que la carretera principal de acceso a la Sierra estuvo cortada por un incendio, el festival lo abrieron los Plastic Frostick Machine con mucho juego y nos ponían a bailar e incluso pasar calor a ritmo de su “Playful”. Con un espectáculo en la línea del grupo, sacando partido a los ritmos más bailables del disco y a la personalidad en la voz de Ángel Hernández, un vocalista bastante peculiar sobre los escenarios que se hace, como los buenos grupos, con tantos admiradores como detractores sabiendo que, si bien el grupo no puede llegar a todos los públicos sus cada vez más numerosos seguidores lo hacen con fidelidad y mucha admiración por la banda.

    Con un setlist donde no faltaron temas estrella como “Smile”, “Stand it out”, “Tonight”, “Bye-Bye” o la versión con la que ponen punto final a una gran parte de sus actuaciones “What is Love”. Buen sonido a pesar de que el teclado de Daniel Molina apenas era apreciable y muy positivo que, por fin, un técnico de sonido pusiera la voz de Ángel en el punto justo para escucharle a él y al resto de instrumentos después de que, en alguno de sus últimos conciertos, el público tuviera que sufrir el desatino técnico que supone ver a Ángel hacerse polvo cantando sin que se le escuchase fuera.  Está claro que este disco, estrenado en mayo de este año, tiene que dar aún mucho de sí y para ello la banda aprovecha cada oportunidad para defender un trabajo que ya lo está diciendo todo por sí mismo.


    Tras ellos, los malagueños Fila India, juntos tras una interrupción que no se sabía si iba a ser un punto final o sólo un punto y aparte en su trayectoria. De manos de Wild Punk vuelven a los escenarios con su música surf-pop/power pop sin dejar atrás, como carta de re-presentación, la versión del tema de Rubi y los Casinos "Yo tenía un novio que tocaba en un conjunto beat" que tan buena acogida tiene entre el público.

    Para cerrar la noche, demostrando lo que es eficiencia y eficacia a la hora de cambiar instrumentos, sin dilatar el tiempo entre grupos y haciendo gala de su gran profesionalidad, Corizonas entraban en escena tras una intro muy acorde con la filosofía del grupo. Terminanda ésta, Rubén Marrón ocupaba su lugar para empezar a tocar su acústica dando entrada al resto de componentes del grupo, que se metía de lleno en el tema que abre también el disco “Hey, hey, hey (The news Today)”. A partir de ahí, un repertorio con capacidad para no bajar el listón en ningún momento, temas bailables, cantables, con el buen humor y el dinamismo que le imprime Javier Vielba y una puesta en escena donde no faltan, guiños, coreografías y risas entre unos componentes a los que se ve disfrutar del momento y bromear entre ellos y con el público acerca de los propios temas y la relación entre los propios músicos e incluso sobre el proceso creativo (en el que aún no dejan componer sólo a Loza para que no acaben como Génesis).

    Con no uno, sino varios puntos álgidos en su actuación con temas como “Run to the River”, “I wanna Believe”, “Hotel Room” o cuando la gente coreaba versiones (sí, con ellos también se cumple aquello de que la gente puede asistir impasible a escuchar un complejo disco que la banda ha tardado meses en sacar a la luz y luego se hacen pedazos en las versiones) como “Hiedra venenosa”, “Piangi con me”, “Supernaut” de Black Sabbath o la conocidísima “Wish you were here” de Pink Floid que ya formó parte del repertorio de la gira Dos bandas y un destino y una versión un poco peculiar de “Shiralee”  (Arizona Baby) que provocó miradas cómplices y algunas risas en escena. Un punto de locura muy interesante siempre de manos de un artista con una capacidad de creación fuera de lo común, como es Javier Vielba, dando siempre ese extra de show a cada concierto.


    Momentos para bailar sobre el escenario, para compartir la batería en un binomio Vielba-Loza, para elevarse a las alturas, rezar rodilla a tierra y dar mucho espectáculo por parte de todos los integrantes de este “experimento” que tan buenos resultados le ha dado al coctel Coronas/Arizona Baby unos Corizonas en los que escuchamos junto a Javier Vielba (voz, guitarra, maracas  su integral show), y Rubén Marrón (acústica) a Fernando Pardo (guitarra y chistes), David Krahe (guitarra), Roberto Lozano (batería), Javier Vacas (bajo y contrabajo), y Yehven Riechkalov a la trompeta. Como siempre, impecables.


    El segundo día, más frío que el anterior si cabe, abría la noche con suavidad, de menos a más rítmicamente hablando, con unos Pájaro Jack que siguen trayendo ese bien que va y viene y, que con ellos, siempre vuelve de manos de un grupo que empezó moviéndose en sonidos más folk y ha evolucionado manteniendo la esencia del mismo. Con “Un frente polar” que venía muy bien para la ocasión y un “Árbol gris” al que siempre sacan mucho partido en directo traían una actuación cálida, con matices y la buena interpretación, siempre correcta y adecuada de una banda que tiene muy buenos intérpretes entre sus filas. 

    Y, como de este “Vuelve el bien” sólo se ha estrenado la primera parte esperemos a escuchar la segunda para ver qué giro toman en próximos trabajos el grupo formado por Jaime Beltrán (voz y guitarra), Mario Fernández (batería), Mario Rodríguez (bajo), Arturo Muñoz (guitarra), Daniel Guirado (percusiones).



    Ocupando la parte central del cartel de la noche, Los hermanos Dalton un grupo de powerpop con trazas punk-rock que llegó a la escena musical en 1988, llegaban a las alturas con la ausencia de Carlos Dalton al bajo y coros lo cual, dicho sea de paso, tenía sus efectos sobre el sonido final que se percibía desde abajo. Tras dejar atrás su reciente etapa acústica y recuperando temas históricos del grupo que está a punto de sacar a la luz su último trabajo “Revolución”, del que ya adelantaban algunos temas en Sierra Nevada. Con invitado especial para la ocasión un Pepe Salas que salió con mucho ímpetu para acompañar a los Dalton en uno de los temas.


    Los últimos en la noche y en el propio festival, los Granadinos (con mayúsculas por el granadinísmo intrínseco que contienen todos los trabajos de este Grupo de Expertos Sonynieve, quienes se subían al escenario a pocos días de anunciar que Raúl Bernal (teclados) deja el grupo que queda ahora compuesto por J. –Planetas- (voz y guitarra), Manu Ferrón (voz y guitarra), Víctor Lapido (guitarra), Miguel López (bajo) y Antonio Lomas (batería).

    La banda, que se encuentra en un buen momento tras sacar su último disco, hizo un repaso "Claro y meridiano" a su Alegato Meridional (me hicieron inmensamente feliz tocando "Déjame vivir con alegría", de Vainica Doble), El eje de la tierra y el reciente Colinas Bermejas. Compartiendo escenario con Pájaro Jack y con alguna colaboración extra en “El 11 (once)”, que hoy ya es historia con la puesta en marcha del LAC, e incluso la breve intervención de un espontáneo al que bajaron con rapidez del escenario dejándonos sin saber cuánto arte (o desastre) podía aportar al grupo.

    Así, con ese recorrido musical por la línea circular que ya no recorre las calles de la ciudad, el Grupo de Expertos Solynieve ponía el cierre más que cálido y animado a una noche ya muy fría a esas horas, pero llena del calor de toda la gente que, año tras año, se da cita en las cumbres para escuchar buena música.

    Texto y fotos: María Villa 

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