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    sábado, octubre 10, 2015

    Doug Paisley + The Parson Red Heads - Loco Club, Valencia. 8-10-15

    Doug Paisley y The Parson Red Heads ofrecieron un doble concierto en el Loco Club, dentro de la programación del ciclo Music From The Trees.
    El primer impulso, como otras muchas veces, es el de lamentarme por la mediana entrada que tuvo el concierto de Doug Paisley y The Parson Red Heads en el Loco Club. El segundo, que también es reincidente y, claramente egoísta, va por la senda de la autocomplacencia y el saber que tomé la decisión más adecuada: Estuve ahí. Sí, estuve ahí, disfrutando de dos descubrimientos recientes que llegaron gracias a la valentía (una vez más), de una sala cuya programación hace subir enteros el panorama valenciano. 

    Puede que haya gente cansada de escuchar que tal o cual concierto fue una maravilla para los cuatro melómanos de turno que tuvieron la cabezonería o el tiempo libre para acudir. Lo único que puedo decir es que formar parte de ese "cuarteto" en algunas ocasiones favorece la sensación de ser una privilegiada, de degustar noches que no todo el mundo sabe o puede apreciar, y que es algo que acaba enganchando y creando cierta empatía con las caras conocidas, con los comentarios esparcidos por la red.

    Yendo hacia lo que fue la noche, el ciclo Music From The Trees se estrenaba en Valencia con un cartel doble que incluía al canadiense Doug Paisley y a los norteamericanos The Parson Red Heads. Noche de folk, se intuía, pero que derivó hacia la solemnidad y a los destellos pop en un programa de dos partes que llevó a los asistentes de un extremo a otro de las sensibilidades más opuestas. 

    Doug Paisley, acompañado únicamente de su guitarra, ofreció las versiones más desnudas de sus temas, despojándolas de elementos que fluctúan hacia el pop (sobre todo en su segundo disco, “Constant Companion”) y mostrando toda la sencilla belleza que forman el conjunto de su susurrante voz y unas vertiginosas manos a las seis cuerdas. Vocalmente más monocromo que en sus trabajos de estudio, pero no menos acogedor y confortable, el canadiense provocó un inmediato silencio en la sala al acometer el primer tema, “Song my Love Can Sing”, en el que los interludios instrumentales daban rendida cuenta de sus habilidades. 

    Con “Constant Companion” como protagonista de la noche, despojado del pop que le acerca en ocasiones a unos primerizos Jack Johnson o Amos Lee, o al mismísimo James Taylor (“No One But You”, “What I Saw”, o el tema con el que cerró el concierto, “End of the Day”, ya con The Parson Red Heads como banda de acompañamiento), Paisley superó con creces la, en ocasiones, difícil prueba de defender unas canciones en acústico, desnudas de arreglos y sin el apoyo de una banda. Sin pose alguna, con los ojos azules clavados en un punto inencontrable, pero saltando la temida barrera del hueco en las primeras filas y cediendo para todos y cada uno de los allí presentes la melancólica delicadeza tan presente en temas como “Radio Girl” o la deliciosa “Come Here my Love”

    Sorprendido por el silencio en la sala, entonando canciones de carretera (“We Weather”), el canadiense cambió el tono de la noche gracias a la compañía de The Parson Red Heads en los dos últimos temas, “No one but you” y “The End of the Day”, donde pudimos comprobar que, aunque la atmósfera se aligerara y desapareciera la sensación de intimidad, esa magia indefinible seguía latiendo. 

    Tras un pequeño parón, The Parson Red Heads subieron al escenario dando buena cuenta de la mayoría de referentes y estilos que destilan sus discos, despojándose casi al completo de otros, como la psicodelia, y emprendiendo un viaje de continua ida y vuelta entre los 60 y los sonidos más actuales. 

    La herencia de The Byrds, tan clara en temas como “Hazy Dream” o “Another Chance” (con esas espectaculares armonías vocales y la increible guitarra de Sam Fowles), de Fleetwood Mac (“Peace in the Valley”), pasando por el power pop de uno de sus temas más conocidos, “Punctual as Usual”. De ahí, hasta el pop rock de “Every Mile”, en una noche que, como decíamos hace unas líneas, tuvo bastante menos ingredientes folk de lo que se esperaba. 

    Genuinamente sorprendidos por la entusiasta respuesta del público, los de Oregon estrenaron un nuevo tema, “Coming Down”, que deja entrever el futuro camino de la banda con un Sam Fowles de nuevo magistral y unas voces que dulcificaban las guitarras en la senda de The Who

    Para terminar, como es habitual en sus conciertos, era el momento de reinterpretar un clasico, y en esta ocasión el turno fue para la delicada versión a capella del “Surfer Girl” de The Beach Boys, para la que Brette Marie Way abandonó la percusión y ofreció, junto a Evan Way y Fowles (despojado de su guitarra), uno de los mejores momentos de la velada. 

    Una noche (una más) de reafirmar recientes descubrimientos, en la que fuera quizás estuviera lloviendo; pero dentro, entre las paredes de una sala de conciertos, con algunas canciones, siempre sale el sol.



    DOUG PAISLEY





















    THE PARSON RED HEADS




























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