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    domingo, noviembre 06, 2016

    Deleste Festival - La Rambleta. Valencia, 4/11/16

    Crónica de la primera jornada de la quinta edición del Deleste Festival 2016, con las actuaciones de Holy Paul, Gener, Maïa Vidal, Xoel López, Geografies, Magnolia Shoals, Aullido Atómico y Delorean.

    Tras finalizar la quinta edición del Deleste Festival, no es posible nada más que hablar de nuevo de un éxito sin paliativos dentro del panorama cultural de nuestra ciudad, situándonos siempre en esa categoría de festivales de mediano formato que huye de propuestas masivas, de consumo superlativo y de fácil digestión. No cabe duda de que iniciativas como esta, hechas desde algún lugar alejado de las grandes intenciones y la grandilocuencia tan al uso hoy en día, construyen desde hace cinco años una parte más de la Valencia que todos queremos pisar. 

    Ser partícipe en cierto modo (desde el otro lado de la barrera) de un proyecto que apuesta por un cartel siempre arriesgado que circula de un modo fluido entre modestas apuestas internacionales, grupos de la tierra y bandas nacionales escogidas con inmenso tino, permite vislumbrar la evolución de una idea que crece todo lo que el recinto le permite. Y, egoístamente, podría permanecer siempre en ese espacio que le añade tantos elementos que le diferencian y que le aseguran un hueco perpetuo en la memoria colectiva de todos los que nos movemos por la escena musical de esta ciudad. Ya se encargarán (estamos seguras de ello) de hacerlo crecer de otras maneras. 

    En el balance final, 2500 espectadores pasaron por las distintas actividades del Deleste, algo que incluye rozar el sold out en el global del festival y que se concretó en toda la jornada del sábado. Está claro que tanto Quique González como Xoel López son apuestas seguras que atrajeron a un alto porcentaje de público asistente, pero imaginamos y esperamos que ese público se acercara (al menos por curiosidad) al escenario Jäger, con una programación que realmente representa el espíritu de riesgo del festival. 

    Como viene siendo habitual los ganadores del concurso Vinilo Valencia 7.0 dieron el comienzo al festival en el escenario Jaggermeister. La conjunción del trío Holy Paul ha ido musculando su sonido con ahínco, ya sea a pie de escenario o en el local de ensayo, en un firme ejercicio de sobrada valía. Los que les hemos ido siguiendo la pista ya somos testigos de la consolidación de su propuesta. Así lo hicieron destilar en un directo solvente que les dio la oportunidad de exhibir sus cualidades delante de un nuevo público.

    La quinta edición del Deleste Festival suma con tino y delicadeza la cuota de representación de bandas locales. Siguiendo con tesón la intuición atrevida de su programación, este año nos han dejado un plantel de propuestas valencianas señalando que nuestro panorama musical también merita la presencia en un festival. Gener, Geofrafies y Tardor evidenciaron a una nueva generación de bandas que cantan en valenciano sin la connotación política como bandera. Un lastre que ha perseguido a la realidad musical del País Valenciano en las últimas décadas pero que encuentra en esta nueva hornada, una nueva visión de defender nuestra cultura y tradiciones desde el corazón y el amor por lo nuestro.

    Los primeros publicaron hace un mes su segundo trabajo "Oh, germanes!", uno de los trabajos más elogiados en lo que llevamos de año. El proyecto personal de Carlos Chiner se engrosa con la incorporación de Pasqual Rodrigo (bajo), Enric Alepuz (batería), Vicent Todolí «Sangui» (teclados) y César Castillo (guitarra); músicos responsables de hacer crecer sus nuevas canciones consolidando una de las propuestas más aventuradas de los últimos tiempos por nuestras tierras. La hondonada excavada acariciando las raícesl del soul (y el gospel en su parte coral) les conduce a terrenos poco (o nada) concurridos que, encuentran una distinguida armonía con el pop psicodélico. Su paso por el festival tuvo el privilegio de estrenar el Auditorio de La Rambleta; la comodidad y una conveniente acústica cobijaron una versión más electrizada y turbadora. Un directo que quedó demasiado lacónico para las cotas de intensidad logradas. Se despidieron con la versión de Cyndi Lauper, “Girls Just Wanna Have Fun”, adaptada en valenciano.

    MaÏa Vidal fue la primera de las tres mujeres que pudimos contar sobre los escenarios del Deleste, y la única al frente de un proyecto propio. Una propuesta lo suficientemente interesante como para destacar con firmeza sobre el cartel del viernes, y que aun tiene reciente su paso por la primera edición del She`s the Fest y en la programación musical del Palo Market Fest.

    Sus composiciones son difíciles de clasificar por el eclectismo de estilos e influencias que destila desde los comienzos de su carrera, quizá por ello se hace idónea la definición que ella misma hace: eclecto-pop. Una mezcolanza donde navegan atmósferas oníricas y afrancesadas, el folk con destellos electrónicos y el dream pop de bases sencillas y efectivas, junto al gusto por instrumentos poco habituales.

    De CocoRosie a Florence Welch, aunque lo que pudimos ver remite más a su último trabajo, "You`re the Waves", del que interpretó temas como "The Tide", "Bones" o "Jell-O", junto a novísimas composiciones de desamor como "Promises".

    Entre los nombres con más reconocimiento por parte del público contábamos con la actuación de Xoel López. La parte más desnuda del festival nos llevó a una versión del gallego que regresó a esos lugares dónde afloran sus canciones; parte de ellos ilustrados desde la sencillez en historias que destaparon los secretos de la forma de creación de uno de los mejores artesanos de la canción de nuestro país.

    En solitario pero excelentemente consumado por la grandiosidad de su talento y el sútil acompañamiento de teclado, bombo y pandereta en una suerte de efectividad sonora. "Reconstrucción (el mejor momento)" de su último disco como Deluxe, sin duda, con un mensaje bien presente en el corazón de muchos de los presentes y como un espejo dónde siempre deberiamos mirarnos, nos dejó con uno de los momentos más conomovedores de la historia del Deleste Festival.

    La muestra del pop-rock cantado en Valenciano en la primera jornada corrió a cargo de Geografies. El título de su segunda entrega, "De creus endins", da seña de una identidad que toca sonoridades foráneas pero encierra con cariño la esencia de su tierra.

    Una de las nuevas promesas del panorama actual ya cuenta con una solidez repleta de garra deslumbrante; la hicieron explosionar con avidez eufórica en un directo que nos alejó de un plumazo al sobrecogimiento vivido momentos antes.

    De vuelta al auditorio, Magnolia Shoals, la banda de Nicolai Noa, lo tenía todo para convertirse en una de las sorpresas del festival: grupo internacional sospechoso de un éxito cercano, épica pop-rock con la oscuridad justa para resultar poco peligrosa al oído, un líder carismático y una cercanía poco casual con una banda de la talla de The National.

    Quizá por este motivo, por la idolatría confesa que profesamos a Matt Berninger, la propuesta de los daneses, lejos de resultar épica, derivó en algo cercano al aburrimiento. Es evidente que el público del auditorio no estará muy de acuerdo con esta afirmación, ya que a pesar de ser poco conocidos aun en nuestro país, el entusiasmo en temas como "Drifters", "Necessary Wound" o "Looking for Love in Mengele", con la que cerraron su concierto, hace presagiar un futuro éxito en nuestro país. En el momento en el que una agencia publicitaria se fije en alguno de sus temas o logren extraer más brío a los teclados y a las percusiones, lo tienen garantizado.

    Después de tanta dosis de elegancia, nada mejor que descender a la oscuridad del Escenario Jägermusic para revolcarnos en una buena dosis de garage y rock´n´roll con algún esputo de cerveza por medio. Sí, puede ser que a más de uno salpicara (algo que fue devuelto por el público en forma de cubata derramado), pero la verdad es que se agradece que un combo como los valencianos Aullido Atómico nos hiciera despertar y sentir la esencia de un festival con un cartel tan heterogéneo y con esas dosis de pegada.

    Don Rogelio J, Quique "Medianoche" Gallo y Jussi Folch venden cassettes, vinilos y camisetas y elaboran odas a la creación y al pollo frito, pero también se regodean en el fango de los instintos más bajos con un bajo y una batería demoledores, reivindicando un sonido que parte del subsuelo más placentero. El aullido, las reminiscencias punk y surf y unas letras divertidas y que invitan al baile lisérgico y arrollador dejaron a más de uno con el pogo desbocado y sin aliento.

    La pausa de respiro tras Aullido Atómico se hizo corta; imposible bajar las revoluciones tras la llegada de Delorean a un escenario que se les presume pequeño después de triunfar en festivales de todo tipo y constituirse en una de las propuestas más exportables de nuestro país. Los vascos siguen explorando los caminos de la electrónica despojándose definitivamente del poso de las guitarras y escorando hacia el dance de bases rítmicas hipnóticas y de fuerza avallasadora.

    "Muzik" les sigue proporcionando el enganche seguro con el público de madrugada de los festivales, ese que busca emociones diferentes para aguantar el ritmo al precio que sea. Y así lo demostraron sobre el Escenario Jägermusic a partir del minuto cero, con la base in crescendo de "Epic" acompañando su entrada al escenario.

    Ahora sí, lo que tocaba era una retirada menos épica y más forzosa. El resto de asistentes todavía cerraron La Rambleta con El Chico Biónico; Imaginamos que ninguno de ellos tenía previsto asistir a la jornada matinal del sábado.

    Texto y fotografías: María Carbonell y Susana Godoy

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