Festival de Les Arts Vol. III - Ciudad de las Artes y las Ciencias. Valencia, 10/6/17

6/14/2017 Susana Godoy 0 Comentarios

 El segundo día del Festival de Les Arts Vol. III proporcionó casi 12 horas de música ininterrumpida con un cartel a priori más interesante que el del día anterior, gracias a los directos de Meridian Response, Geografies, Nudozurdo, Maga, Naranja, Modelo de Respuesta Polar, Iván Ferreiro, Sidonie, Discover: Ahora (Berklee), Was, Soledad Vélez, La Habitación Roja, Barbott, The Vaccines, La Casa Azul, Kakkmaddafakka, Lost Tapes y Elyella Dj's.
 
La apertura de la jornada del sábado repitiendo horarios infernales con los valencianos Meridian Response fue una de las situaciones más dolorosas que nos ha tocado vivir en toda nuestra carrera de fondo para apoyar la escena local.

Permitidme el tono personal del asunto en esta ocasión, pero la que suscribe sintió una tristeza profunda al observar lo que algunos han descrito como un duelo al sol.

Dejando a un lado el plano lamentable a nivel de acogida de su actuación, tenemos que decir que a Meridian Response les honra la profesionalidad, el saber estar y las ganas de plasmar sus canciones en directo, como si estuvieran tocando ante 40.000 personas, vamos. El viraje que ha tomado su sonido con “Oblivion”, su primer larga duración, es muestra de un síntoma de madurez y centrar sus composiciones hacia unas ideas claras.

Tras varios cambios de formación, Marta Domingo (voz), Gilberto Aubán (teclado y sintetizadores), Carlos Ayuso (batería y pads) y Alex Vidal (guitarra eléctrica y sintes), ejecutaron de forma esplendorosa todo ese tejido atmosférico con que esconden sus canciones; profundidad, mucha luz y delicadeza.

Al acabar, Iñigo, cantante de Geografies hizo un magnífico reclamo para que los valientes cambiaran de escenario a disfrutar de su pop-rock en valencianao con “De creus endins”, como protagonista. Una seña de identidad que toca sonoridades foráneas pero que encierra con cariño la esencia de su tierra. Sólidos y con garra deslumbrante explosionaron con avidez eufórica. 

En el escenario Coolway el directo de Nudozurdo fue una carga de intensidad melódica y lírica; sus pasajes introspectivos y la carga de ruido de sus canciones sí encajan en cierta medida en el concepto festival pero su propuesta se hubiera convertido en algo mucho más grande si el horario y el sonido hubieran sido otros.

Leo (voz y guitarra), “Meta” (bajo) y Ricky Lavado (batería), las tres bestias se comen el escenario sin necesidad de confraternizar con el público, con nadie, tan solo soltando un puñado de canciones que hablan por sí mismas. Así transcurrió su concierto como un continuo perfectamente ensamblado de descargar y versos. 

Los primeros en pisar el escenario Heineken, con el sol ya dando cierta tregua, fueron los sevillanos Maga, con su sexto trabajo, “Salto Horizontal”, aun en gira de presentación que en la temporada estival se torna en periplo por varios festivales. Habituales también del circuito, pero con un signo de distinción que los sitúa a otro nivel, Maga han facturado un disco de retorno que les devuelve al lugar que siempre han morado dentro de múltiples imaginarios líricos y personales. Con el estreno en Valencia todavía reciente, y esa maquinaria imbricada y perfecta que destilan como banda, no podíamos más que esperar otro directo sobresaliente y cercano a ese punto en el que confluyen las emociones que supuran sus letras. El repaso a sus nuevos temas, el olor a mar y sur y los ya himnos atemporales que jalonan su carrera dejaron inmejorables sensaciones entre todos los allí presentes. 

Mientras Maga reunían al grueso del público en el Heineken, los madrileños Naranja, vencedores del Vodafone Yu Music Talent, fueron los encargados de alzar los ánimos del público en el escenario Negrita. La verdad, ganas y actitud la pusieron de sobra, un directo contundente y contagioso. Si bien la propuesta podría ser la milésima vuelta de tuerca de lo que hoy todos identifican como música indie, hay que destacar la calidad de las composiciones. Además se marcaron una versión de “Mi gran noche” de Raphael, un puntazo inesperado. 

Los valencianos afincados en Madrid, Modelo de Respuesta Polar, volvían a tocar en su tierra tras su directo junto a Izal hace ya unos cuantos meses. Su tercera referencia “Dos amigos”, se publicó el año pasado a través de una campaña de crowdfunding, tras su salida del sello discográfico Limbo Starr.

Su directo, fue una versión mucho más eléctrica y alejada del estatismo más moderado que pudimos verles en la pasada edición del Deleste Festival. Siguen creciendo y eso es claramente notable, un sonido muy pulido que jugó con la máxima elegancia entre esos magníficos cambios rítmicos que tan bien saben manejar y con un efecto de profundidad sentimental gracias a la lírica interpretada por Borja Mompó. 

Iván Ferreiro destila un magnetismo difícil de abarcar encima de un escenario que confluye junto a un cancionero de altura, lo que le otorgaba el papel de una de las apuestas seguras para la tarde del sábado. También reciente su paso por nuestra ciudad para presentar “Casa”, su último trabajo en solitario, es otro de esos valores seguros del panorama nacional con una legión de seguidores fieles.

Rodeado, como es habitual, por una banda muy compacta (con Ricky Falkner, que también ha producido “Casa”, y el sempiterno Amaro en ese buscado segundo plano pero sin el que no conciben las composiciones de su hermano), el gallego desgranó su nuevo disco intercalando temas de siempre que en ocasiones se convirtieron en coreo colectivo como en “Años 80” o “El equilibrio es imposible”, dejando a flor de piel los ánimos sobre la pista. 

Tras un breve paso por el escenario Negrita para disfrutar unos escasos minutos de los alumnos de la Escuela Berklee, nos encontramos de vuelta en el Coolway donde era el turno de WAS, liderados por el carismático Deu Txakartegi y con un último trabajo, “Gau Ama”, que muestra una evolución más en su sonido que les hace fusionar la electrónica con el folk euskaldun y combinar las habituales letras en inglés con el euskera. Riesgo y gran honestidad para una banda que siempre ha destacado en la electrónica patria y que asumió con creces la cuota en el Festival de Les Arts. Desde “The first girl who got a kiss without a please” a “Upside down” (donde suena la txalaparta, que, aquí sí, cobra un sentido ancestral y de raíces), Deu tuvo que emplear a fondo sus dotes de frontman para inocular energía a un público noqueado por el intenso sol acumulado. 

El día seguía destilando oficio en el escenario Heineken y esta vez era el turno de Sidonie, que, cumpliendo con la tónica de la jornada, dejaron plena constancia de su estado de forma y del valor de una discografía de profunda huella.

Los de Marc Ros poseen un show muy compacto que nunca defrauda y que hace partícipe al público del disfrute de la catarsis de la música en directo, contando cada concierto como una fiesta en la que los temas de sus diferentes etapas van desgranándose formando parte de una red que define el sonido de los catalanes. El pop en estado puro, al que han querido rendir un homenaje en su último trabajo que en realidad siempre ha estado presente, reluce tanto en temas más recientes como “Os queremos” como en el ya clásico y esperado que tanto les define que es “Fascinado”. Aunque desde estas líneas siempre nos quedaremos con el romanticismo decadente y desgarrado de “Costa Azul” y “Fascinado”, o con la psicodelia de “Shell kids”, lo cierto es que los catalanes son y serán valor seguro en cualquier escenario. 

Los aires renovados que nos trajo la chilena afincada en Valencia, Soledad Vélez, con su último trabajo “Dance and Hunt” (Subterfuge Records, 2016) suponen una muestra más de la constante evolución de su música en cada paso que da. Su paso por el festival fue uno de los más destacados de la jornada y tuvo una gran acogida, sabiendo defender sus canciones sin el apoyo de su banda en un ejercicio de superación dentro de la introspección para dejarnos a todos en un estado permanente de hipnotismo. Al final salto al vació para sumergirse entre los cientos de personas que acudieron a una actuación insólita. 

La huella indeleble que ha dejado La Habitación Roja durante su extensa carrera en su tierra hacía presagiar que iba a ser uno de los directos más coreados de la noche. Una de las bandas con más acogida desató toda su electricidad a base de una retrospectiva por su dilatada colección de canciones; entre el público la pulsión nerviosa creada por la expectación de vivir de nuevo la experiencia sobrecogedora de unos hits emocionales. Un sonido tan tangible como distinguido que ha alcanzado una perenne idiosincrasia sumado al porte de elegancia que desprenden sus canciones y la actitud desbordante que alcanza el punto de la extenuación con su cantante Jorge Martí, puede resumir en parte su directo. Aunque en todos ellos hay mucho más y muestran la solidez de una banda que sigue practicando un pop sin complejos y con mucho talento. En “Ayer”, Jorge se bajó (como de costumbre) del escenario para rematar la inagotable conexión que tiene con su público. 

Suponemos que el directo de Kakkmaddafakka era uno de los momentos más esperados de la noche para una inmensa mayoría del público, al igual que el de sus predecesores The Vaccines. Los británicos generaron cierto interés gracias a su disco de debut, “What did you expect from The Vaccines”, con singles como “Post break-up sex” o “Wrecking'bar (ra ra ra)”, para posteriormente ir diluyéndose dentro del amplio panorama del indie rock.

Respecto a los noruegos, podríamos decir algo similar con la diferencia de que probablemente se toman a sí mismos menos en serio que The Vaccines. Siendo objetivas, ambos directos fueron claramente disfrutados por el público pero no generaron ningún interés excepto por los saltos, ademanes y sentido festivo de sus componentes.

Otro de los directos más esperados de esta edición, y que volvió a dejar pequeño el escenario Coolway, fue el de La Casa Azul. Tras más de cuatro años sin tocar en directo, Guille Milkyway y los suyos ofrecieron un directo sin grandes novedades en cuanto a estética y puesta en escena. Casi se podría decir que los allí presentes (al menos, los que le conocían) tuvimos una regresión en el tiempo a otros lugares en los que pudimos disfrutar al máximo de su pop luminoso y hedonista. Quedamos a la espera de su esperado nuevo trabajo y, mientras tanto, nada mejor que ese “reset” que supone su vuelta a los escenarios. 

Nuestro último concierto ya casi en la retirada del festival, fue el de Lost Tapes. En esta ocasión pudimos ver a Pau Roca y a RJ Sinclair junto a Alfonso Luna y Marc Greenwood en un escenario en penumbra (tónica destacable durante los últimos conciertos en el escenario Negrita). Un directo con una maquinaria bien engrasada con una puesta en escena entregada (pero no en grado máximo). 

Y, con el cierre de Elyella Dj's (en el que ya pernoctábamos por otros lares más tranquilos, después de casi 11 horas de música ininterrumpida) se daba por concluida esta tercera edición del Festival de les Arts, que tiene asegurada su continuidad, y del que ya se conocen las fechas para 2018: 8 y 9 de junio en el emplazamiento de la Ciudad de las Artes y las Ciencias, símbolo de la enormidad, el despilfarro y el reclamo de masas. Valencia, ciudad con un circuito musical en ocasiones inabarcable, con un censo de músicos y bandas envidiable, merece un festival de envergadura y Les Arts cumple en cifras, en modelo de negocio y donante de experiencias más allá del directo. Y por ello esperamos desde estas líneas que transite más allá de los festivales clónicos que pueblan las fechas estivales y se distinga por un cartel que haga hablar de lo que realmente importa: la música.

Texto y Fotografías: Susana Godoy y María Carbonell

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