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    domingo, diciembre 17, 2017

    L.A. en Boom Boom Room (15/12/2017)


    Tendría que remontarme a 2013, año en que L.A. publicó “Dualize” para explicar por qué pienso que los mallorquines son una de las bandas con mayor proyección internacional. Quizás porque “llegué tarde” a su trabajo anterior y les descubrí  con ese trabajo, que definió por completo el sonido de la banda de Luis Alberto Segura que, a partir de ahí, he intentado estar al tanto de lo que iban facturando, siempre con la seguridad de que lo nuevo no iba a defraudarme.

    L.A. son precisamente uno de esos grupos que ha encontrado su sonido y trabaja sobre él, sin intentar inventar la rueda a estas alturas y moviéndose dentro de los márgenes de lo que les gustan y saben que nos gusta, como su último trabajo “King of beast” (Sony Music-2017) donde han vuelto a demostrar que la calidad musical es seña de identidad del grupo.


    Comenzaban el viernes su concierto, que se pudo disfrutar plenamente gracias a que no estuvo masificado, como suele ocurrir cuando les vemos en festivales, con la contundencia de “Over a over” (Slnt flm-2012). El tema, que delata la procedencia de Luis Alberto, con unos inicios musicales a la batería (The Green Cherries, Los Valendas, The Nash) supuso una muy buena elección para entrar meternos en ambiente y seguir con “Rebel” del mencionado “Dualize”, del que hicieron varios temas más, alternándolos estratégicamente con los de sus otros álbumes.

    Muy interesante en directo su trabajo XXL “King of beast” que ha supuesto el más extenso reconocimiento por los años de bagaje de la banda, un compendio musical de todo lo que ha sido, hasta ahora, su trayectoria musical y del que gustó especialmente “Helsinki”.


    Con luces monocromas rojas/azules la mayoría del tiempo, la banda suele sentirse cómoda en ambientes poco luminosos, brumosos incluso, entre los que Luis Alberto Segura se funde con la oscuridad transmitiendo ese halo de intimidad en el que solemos verlo en los escenarios.

    A la mitad del setlist, el espacio, aún más íntimo, para que el cantante hiciera varios temas en solitario, Rickenbacker en mano, en los que recogió más de un piropo por parte del sector femenino del público, antes de volver a recibir al resto de la banda y concluir su actuación en la que, por supuesto, no faltó un bis “The Sweetest Goodbay” con Luis Alberto Segura a la batería.

    Se despedían así, con intensidad, tras hora y media de actuación, generosa y bien medida, en la que hicieron un buen recorrido no sólo por el último trabajo, sino también por los anteriores, lo cual siempre agradecen los fans que les siguen desde sus comienzos.

    Crónica y fotos: María Villa



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