Ayer recuperábamos la FE con VIVA SUECIA en el GRANADA ALIVE! (29 mayo 2021)


Alguno seguíamos teniendo FE. En que esto iba a acabar y en que volveríamos a saltar con “los suecos” sobre la tierra del Cortijo del Conde. FE en que volvería la música, por la puerta grande, como lo está haciendo. Ayer no fue sólo el día en el que se iniciaba una maravillosa gira para VIVA SUECIA. Fue también el día en el que reencontrarnos con esos sonidos del “indie nacional” que tantas noches ha unido a miles de personas en ese mismo recinto. Y tenían que ser ellos, por supuesto. Siempre con palabras de agradecimiento hacia Granada, siempre agradecidos con el mundo por estar ahí. Se les nota en lo que dicen, día a día, en sus redes. 


Ayer llegaron para abrir esa nueva gira, candidatos a una presidencia que se nos antoja justa y necesaria. Con temas nuevos, temas de “El milagro” y temas de sus discos anteriores, los que no pueden faltar en ninguna de sus actuaciones. Preguntándonos qué queremos ser de mayores, invitándonos a follar, recordándonos que tenemos fe, deseándonos que cada uno tenga lo que merece. Todo un repertorio de títulos-frases que pueden formar parte de tu vida o de la mía. Todo un repertorio de recuerdos vividos o por vivir. Cargados de letras con las que identificarnos alguna vez en la vida. Quizás de ahí su éxito. 



De ahí y de la tremenda puesta en escena que tiene esta banda murciano-andaluza (todo el mundo sabe a estas alturas que Jess Fabric es de Alcalá la Real ¿no?). Esta vez completando su ya de por sí potente presencia escénica con una serie de pantallas que, sin distraer, apoyaban cada una de sus “historias cantadas”. Impresionante el efecto que se consigue trabajándose un poco el apartado lumínico y de proyecciones. Además de un sonido impecable, como pocas veces los había escuchado en este mismo recinto. Todo de cara para que el show fuese inolvidable.  Una pena que sólo se pudieran hacer fotos a pie de escenario en los tres primeros temas porque el resultado fotográfico hubiera sido increíble. 


A ellos, en el escenario, se le notaban las ganas de directo, las ganas de gente, las ganas de contacto cara a cara con un público que, a pesar de las múltiples peticiones de Rafa Val, instado por la organización, de permanecer sentados, saltaban como si las sillas tuvieran un resorte, al comienzo de cada canción. ¿Cómo permanecer sentado mientras suenan tus himnos? Pero bueno, tenían que intentarlo. 


Por supuesto que no faltó ninguno de sus hits, los que no estuvieron al principio formaron parte de los bises, como tiene que ser, cuatro temazos para rematar una noche apoteósica. Qué gusto da volver a verlos saltar y besarse sobre el escenario. Qué esperanza vuelcan en los que estábamos deseando volver a sentir todas esas emociones. Qué pasado despedirse de ellos dando comienzo de nuevo a unos días amables y terminar su show amando, profundamente, todo tipo de conflictos. Porque, si los conflictos suenan a sueco, bienvenidos sean. Siempre. 


¡VIVA SUECIA! ¡VIVA GRANÁ! 


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