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    sábado, diciembre 06, 2014

    LONG RYDERS+UGLY BEATS. SALA EL LOCO CLUB, 05-12-14

    Esto era muy difícil que ocurriera. En palabras del propio Sid Griffin, el hecho de que él viva desde hace años en Londres y el resto de los Ryders en diferentes puntos de los EEUU imposibilita ensayar. Eso, unido a la circunstancia de que alguno de ellos tienen trabajos realmente absorbentes. Pese a todo ello, una oferta por parte de la organización del festival Purple Weekend de León, obró el milagro: Griffin, Tom Stevens, Greg Sowders y Stephen McCarthy accedieron a acudir a la cita si además del festival les ofrecían unas cuantas fechas más en España, que hicieran que el desplazamiento y esfuerzo de unos y otros mereciera la pena. Gracias a eso ayer noche pudimos ver unos cuantos afortunados (muchos se quedaron fuera por entradas agotadas) al auténtico rock and roll americano pasear por un escenario valenciano, el del Loco Club, cómo no.

    La fiesta la abrieron un grupo más que bien escogido, los Ugly Beats. Su mezcla de garage, guitarras a-la-byrds, lisergia y algún tinte folk maridaba a la perfección con la propuesta de los protagonistas de la noche. Procedentes de Austin (Texas), llevan más de 11 años de trayectoria y cuatro discos con la mítica discográfica Get Hip. Si bien sus voces quizá sean una asignatura pendiente, la verdad es que su sonido goza de una salud y una potencia fuera de toda duda. Entre originales que, como decía, planean entre el sixties punk y el folk-rock, como la preciosa "Brand new day" que titula su último trabajo y bien escogidas versiones, como "If I were a carpenter" de Tim Hardin (con protagonismo para la preciosa voz en clave hillbilly de la teclista), "It's a crying shame" de The Gentlemen o "Find somebody" de los Young Rascals, supieron captar la atención de un público como el valenciano que siempre aprovecha cualquier excusa para distraerse de espectáculos por los que ha pagado buen dinero, cosa que nunca entenderé, pero esa es otra historia...

    Tras la despedida de los Ugly Beats, con el público más que caliente, un Sid Griffin tocado con un elegante bigote, salió al escenario armado de su móvil con el que hizo unas cuantas fotos al respetable, lo cual, junto con unas cuantas bromas más, le bastó para metérselo fácilmente en el bolsillo y comenzar de forma inmejorable el concierto desgranando los acordes de "Tell it to the judge on sunday". A partir de ahí todo hacia arriba: un repertorio perfecto (si bien con notorias ausencias sobre todo en lo que se refiere a su primer mini-lp "10-5-60"), basado sobre todo en su disco más conocido "State of our union" (1985) y picando algo de "Native sons" (1984) y "Two fisted tales" (1987)

    Con el protagonismo vocal compartido entre Griffin y McCarthy, sonaron las necesarias "lights of downtown", "Run Dusty run", "Gunslinger man" (gran momento), "I want you bad", "I had a dream", "Final wild son", "Capturing the flag", "State of our union", revisiones de "I can't hide" de Flaming Groovies o "Have you seen her face" de los Byrds -a quienes tanto debe su sonido- y por supuesto, el apoteósico final con la esperada "Looking for Lewis and Clark"

    No voy a decir las consabidas tonterías del tipo "noche mágica" o "momento para enmarcar", ni nada de eso. Simplemente diré: VERDAD. Lo que vi anoche en el escenario del Loco, al margen de lo legendario que fuera el grupo que tocaba, fue verdad. Algo tan real y cierto como cuatro amigos de toda la vida juntándose para tocar como sólo juntos pueden hacerlo. El hecho de que Sid Griffin y Greg Sowders, ante el abandono de la banda de sus compañeros en 1987 por motivos personales, se negaran a continuar sin ellos dice mucho de esto. Lo que se escuchaba anoche era un sonido elaborado por cuatro elementos fundamentales. Cuatro músicos pletóricos y a la vez sabios que no necesitan tocar juntos durante diez años para hacer saber a cuantos les observen y escuchen de qué va esto del rock and roll. Y sobre todo, lo que pasó anoche en Valencia seguramente sea irrepetible. Dudo mucho que los elementos vuelvan a confabularse para que esta gente pueda juntarse de nuevo y es una auténtica lástima, porque las reuniones de bandas antiguas suelen ser bastante estériles y esto no tenía nada de eso. Aunque quien sabe...esto ya ha sido todo un milagro, pero en ningún sitio está escrito que los milagros no se repitan. 

    Fotografías: Antonio Madrid Souto.



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