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    martes, diciembre 16, 2014

    Mercromina + Ramírez - La Rambleta. Valencia, 12-12-14



    El regreso de Mercromina recaló el pasado viernes en La Cambra-La Rambleta: "Es lo que dicta el corazón".


    Tras la celebración del 25º aniversario del sello discográfico Subterfuge Records, en el que Mercromina puso el cierre perfecto a un día memorable gracias al cual se revivió la época dorada de la música indie española, los albaceteños deciden emprender una pequeña gira que comenzó el pasado 31 de octubre en la sala Joy Eslava de Madrid. Su directo en nuestra ciudad se enmarcó en La Cambra de La Rambleta el pasado viernes, un espacio único e idóneo, que recogió una considerable respuesta del público. 


    Al público valenciano se le brindaba una nueva oportunidad (tras su despedida en 2005) de iniciar el viaje de retorno a "aquellos maravillosos años" con una de las bandas sonoras de sus vidas. Poco importa si parte de los presentes disfrutaban por primera vez de un directo de Mercromina, o sí, quizás, la gran mayoría revivía con gran expectación lo que Joaquín Pascual (guitarra, teclados, programación), Carlos Cuevas (batería), Jose Manuel Mora (bajo), Carlos Sánchez (guitarra) y Enrique Borrajeros (teclados, programación) son capaces de transmitir y desprender. Lo verdaderamente crucial de la noche fue que los allí presentes conectaran al unísono con su música durante todo el directo, (salvando incluso el obstáculo que supuso la interrupción provocada por un corte de luz). 

    La intro corrió a cargo del nuevo tema instrumental que han grabado en los estudios de Paco Loco junto a otros cortes (cinco en total entre revisiones y nuevos temas) que seguramente se publicaran en un Ep en el 2015. Tormenta instrumental que nos condujo a un estado latente en la profundidad más rotunda y que nos arrojó a uno de los pasajes de explosión emocional que protagonizaron su directo. El terreno estaba preparado para que las heridas sangraran de nuevo, las entrañas se volvieran a retorcer y los corazones bombearan a máximo rendimiento, revolucionados y extasiados, casi escapando por la boca. 

    Este encuentro fue un repaso por toda su discografía que tuvo más paradas en sus dos últimos discos. Mercromina nunca soportaron la rutina a la hora de crear canciones y en su penúltimo trabajo (Bingo), tiraron por la improvisación como ejercicio compositivo, en un nuevo reto en su particular proceso evolutivo, que vio su fin con "Desde la Montaña más alta del mundo", su obra culmen que puso el triste adiós a un carrera de diez años de vida. 

    "La Gran Aventura", "Huracán" y "Lo que dicta el corazón" conformaron el tridente sonoro que erigió con fuerza este disco en un comienzo vertiginoso e inolvidable. Estos cortes consiguieron la perfecta combinación de pop luminoso, distorsiones y texturas rugosas. "Lo que dicta el corazón" sonó deliciosa, y dejó uno de los momentos más envolventes a través de su desarrollo compositivo, que consiguió pasar de la languidez a lo grandioso con un ejercicio de estilo impecable. "Entrevista a un abducido" y "El libro de oro de la congelación" (Bingo), su disco más experimental, destacaron por la línea de bajo de Jose Manuel Mora, (en la primera golpeando de forma repetitiva) y el ritmo marcado por la batería de Carlos Cuevas dejando uno de los momentos más intensos a través de ritmos constantes que crecían en espiral y hacían saltar todo por los aires. 


    Para el ecuador del directo guardaron su primera composición "Ciencia Ficción" (Acrobacia), un corte de talla alta a pesar del sonido casero de su primer trabajo que quedó engrandecido en su directo, dejando entrever que los efectos eran ya uno de sus alicientes en aquella primera época, y que tras su evolución han sabido crear atmósferas perfectas para cada momento. En esta ocasión, cinco minutos que nos transportaron al extrarradio con sus guitarras hirientes y con los hipnotizantes matices sonoros de Joaquín casi llegando al final. En el cierre de este corte nos dejaron el ruido como grandeza. 

    Sin tregua, "Caterpillar" estalló en medio de una tormenta sonora cargada de atmósferas introspectivas. El ruido llevado al límite, al más puro estilo de My Bloody Valentine. La cinematográfica "Vals de ballenas", el pop dulce de su primera época con "Cacharros de cocina" (mostrando el mundo imaginario de Membri), "Pájaros" y "Chaqueta de pana", y "Fotos en la niebla" de La montaña más alta del mundo, tomaron la posición en la segunda parte del concierto. Para el final guardaron un triplete de órdago con "Evolution", "Encadenados" y "En un mundo tan pequeño", esta última acompañada de la hija de Joaquín, Ángela Pascual. Un cierre perfecto dibujado con la delicadeza y ternura del pop por dos generaciones de músicos. Tras esta pequeña reunión nos queda la incógnita de si la herida volverá a cicatrizar, devolviéndonos a los confines de ese mundo tan pequeño del que nunca debimos salir. 

    Ramírez, fue el artista invitado para dar comienzo a la velada. El valenciano, que actualmente goza de una plena actividad musical tanto con su grupo Oh, Libia!, como acompañando a Tórtel y ahora también en Coleccionistas, junto a Jorge Pérez y Remi Carreres, tiene previsto publicar el próximo año su primer largo "Book Of Youth", con Joaquín Pascual en la producción y su edición correrá a cargo de su propio sello discográfico, Demian Records. Con un directo solvente desgranó sus primeras canciones junto a Ángela Pascual (guitarra) y Jordi Sapena (bajo y programaciones), la banda que actualmente le acompaña, para dejar constancia de su talento.


    Más Info:


    FOTOGRAFÍAS DE MERCROMINA 













                                                               FOTOGRAFÍAS RAMÍREZ












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