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    martes, diciembre 01, 2015

    NIÑOS MUTANTES se hacen querer en su despedida de “EL FUTURO” en el OCHO Y MEDIO de MADRID



    Niños Mutantes pusieron punto y final a su gira El Futuro el pasado 26 de noviembre en la Ocho y Medio de Madrid aprovechando que era su 15º aniversario. Esta es la gira referente a su noveno LP y les ha llevado a dar casi 60 conciertos en el año y medio que ha durado. Los granadinos son muy queridos en la capital por lo que la sala estaba rebosante de fans que habían venido a presenciar el fin del futuro.




    El concierto estuvo dividido en dos partes: La primera orientada a ese último disco y la segunda a los clásicos de la banda.




    Durante la inicial fueron desfilando todos los temas de El Futuro en el mismo orden en el que los encontramos en el CD, salvo por una ausencia nada casual de la que hablaremos más tarde. Desde el primer tema, Robot, el público estuvo entregado cantando todos y cada uno de los estribillos. Tras oír las primeras notas de Hermana Mía los asistentes comenzaron espontáneamente a dar palmas sin necesidad de que los músicos les alentaran para ello. Algo similar ocurrió al final de la misma cuando todo el mundo entonó a pleno pulmón el tan reconocible “vamos a volar”. El buen rollo entre el público se notó desde el primer momento y fue creciendo todavía más según avanzaba el concierto. Podemos afirmar que los fans de Niños Mutantes contribuyeron activamente al ambiente festivo del show cantando, saltando, dando palmas etc. Entre otras cosas, esto fue debido a unos temas con estribillos muy pegadizos y fáciles de cantar y a que entre canción y canción su cantante Luis Alberto Martínez introducía la siguiente explicándonos de qué trata siendo siempre la temática muy cotidiana y reconocible. Se hizo curioso que la banda aprovechara esta ocasión para estrenar en directo Epidemia que todavía no había gozado de su merecida oportunidad de ser aplaudida por las masas. Niños Mutantes llevan más de 20 años tocando y esa experiencia la dejaron clara mostrando una compenetración envidiable. Esto fue especialmente notable a nivel vocal con las voces de Miguel Haro(bajo) y Andrés López(guitarra) que al acompañar a la de Luis Alberto permitieron lograr el ambiente tan característico de su tema Olvídate de Tí. Por otro lado, pudimos comprobar que tanto guitarristas como bajista también hacían sus pinitos con los teclados porque en algunos temas dejaron su instrumento para ponerse a las teclas. Se agradece este esfuerzo por parte de los músicos por añadir variedad a su sonido, básicamente guitarrero.




    Cuando terminaron con (casi) todos los temas de El Futuro, los músicos se fueron a modo de “bis” para comenzar la segunda parte en la que se fue desencadenando poco a poco una tremenda fiesta en la Ocho y Medio. Predominarían en esta etapa, las canciones de su penúltimo disco Náufragos como La Puerta dedicada a todos los que trabajábamos al día siguiente y que fue celebrado por un montón de manos levantando su vaso de cerveza, o Caerán los Bancos dedicada a la familia Pujol. Sin embargo, las canciones más añejas fueron las más celebradas por el público. Ejemplos de esto son Noches de Insomnio, la esperadísima Errante o Veneno-Polen. Esta última pertenece a su primer disco allá por 1998 y que según ellos tiene “más años que el rodapié de La Alhambra”. Haci
    a el final del concierto Luis Alberto presentó a todos sus compañeros dejando ver una vez más el gran cariño que reina entre los miembros de la banda. A continuación llegó Te Favorece Tanto Estar Callada, posiblemente la canción más coreada del show.  Finalizarían esta segunda parte con el vitalismo de Hundir la Flota que dio al público las energías necesarias para seguir saltando y cantando después de la hora y 45 minutos que llevaba el espectáculo. Entre ovaciones la banda pasó de seguir el protocolo de un segundo “bis”, agradecieron al público por venir y blandiendo el mensaje de esperanza y optimismo de su último LP tocaron su tema más emblemático que ya habíamos echado en falta en la primera parte: Todo Va A Cambiar. Este fue el momento más emotivo de la noche ya que en los tiempos que corren es muy fácil sentirse identificado con este mensaje y era el broche perfecto para un concierto tan intenso… pero la cosa no acabó ahí. Mientras los músicos estaban saludando y abrazándose entre aplausos, su batería Nani Casañeda comenzó a tocar por su cuenta La Voz y cuando se unieron todos los músicos fue la señal perfecta para que el público hiciera un último esfuerzo en dejarse la suya.







    En definitiva, fueron casi dos horas de buen hacer y buen rollo tanto por parte de la banda como por la del público. Ha quedado claro que si hay una banda que sepa hacerse querer, esa es Niños Mutantes.

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