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    domingo, enero 31, 2016

    Grushenka - La insoportable levedad del ser (El Genio Equivocado, 2015)

    Las buenas impresiones que teníamos al escuchar el anterior trabajo de Grushenka, ‘Técnicas subversivas’, no solo se confirman sino que se amplían sobremanera en esta nueva colección de canciones agrupadas bajo el epígrafe de ‘La insoportable levedad del ser’. Un tratado corregido y agrandado bajo los mismos presupuestos que hasta ahora han basado su manera de entender la música: básicamente pop de ribetes ensoñadores, leve aderezo de psicodelia y factura sencilla y directa, con la sombra de Los Planetas o Dorian siempre bien alargada sobre sus cabezas. Y no es que las comparaciones en este caso puedan resultar doblemente odiosas, es que en ningún momento tenemos intención de establecerlas.

    Xavier Friedrich, el geniecillo que sigue siendo el alma mater del proyecto, ha escrito y producido todas y cada una de las canciones del álbum, y la inestimable ayuda de sus compañeros ha hecho que estas suenen frágiles y rotundas a la vez, llenas de crescendos (muy conseguido el de ‘Un mundo feliz’, y muy New Order también), teclados y guitarras cristalinas (‘Maltratarse y asustarse’, un título enorme, o ‘Viaje lisérgico’), rutilante brit-pop (‘La belleza interior’, perfectamente identificable con cualquier banda post-Portishead salida de Bristol) y buenos intentos por crear pop orquestal (en ‘Nueva era existencial’ no lo culminan, pero el conato bien merece la escucha). En resumen, la habitual suma de trabajo y talento que les sitúa en una buena casilla de salida de cara a futuros trabajos, pese a que siguen estando a medio camino de varios sitios. Si bien evidencian un cambio de sonido y nuevas pretensiones, la indefinición entre las bases noise que siempre tuvieron y el pop juguetón de The Drums hace difícil que cualquier brújula pueda señalar su ubicación exacta.

    Aseguran muy elocuentemente que ‘La procesión va por dentro’, y se meten en terrenos acústicos con bastante buena fortuna, alejándose por momentos de las guitarras intrincadas a las que recurrían con más frecuencia. A la sencillez por la vía rápida, la de temas como ‘Bipolaridad’ o ‘El eterno retorno’, donde incorporan coros y aires de Beach Boys que lo transforman en algo diferente. La identidad es otra cosa, y en la continua búsqueda estará la virtud. Esperamos seguir esperándoles en la próxima estación a la que arriben sus maletas sonoras.

              

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