Una charla con Javier Sáez, Néstor Rausell y Sergio Pastor.

5/23/2016 Antonio Madrid Souto 0 Comentarios



 Tres  jóvenes músicos  hablan para Alquimia Sonora sobre lo que significa querer subir a un escenario y grabar un disco. Entre cervezas y papas,  gatas y guitarras, canciones e historias, ésto fue lo que nos contaron Néstor Rausell, Sergio Pastor y Javier Sáez. Puro esfuerzo e ilusión. 

Alquimia Sonora: Antes de entrar con las preguntas habladnos un poco de vosotros y vuestra historia.

Sergio Pastor: Mi historia es, de momento, de corto recorrido. A pesar de que siempre he compuesto canciones, no fue hasta hace un año medio cuando decidí dar el paso para presentarlas (o presentarme) en sociedad con el proyecto Pastore. Siempre me he sentido más cómodo como oyente. De hecho, durante todos estos años creo que esa ha sido mi gran experiencia: aprender a través de la escucha. Sin embargo, un buen día surgió la canción Bienvenida Estación, que inauguró una fértil temporada compositiva. Presenté las canciones en “Micros Abiertos” y comprobé que gustaban. Poco a poco fui haciéndome hueco en bares y lugares donde la música es bien recibida y escuchada. Di el paso definitivo gracias a Manolo Tarancón, que me dio el empuje necesario para creer en mis composiciones. Pasó de ser un referente a convertirse en un amigo. Ahora estamos juntos en esto: grabando Reverdecer y cantando donde nos dejan.

Néstor Rausell: Nací en Valencia, en el año 87, me crié en una casa en la que siempre estaban sonando vinilos, que iban desde la canción popular española, hasta el rock clásico anglosajón de los 60 o la psicodelia de algún disco setentero. Desde muy pequeño gastaba mis pequeños ahorros en Cd´s de música. Con 13 años rompí el cerdito y compré mi primera guitarra, una acústica de dudosa calidad. Lo poco que sé de guitarra lo aprendí solo. Con 19 años formé una banda de rock junto a mis mejores amigos, cumpliendo así el "sueño juvenil" que tantas veces habíamos guionizado entre balonazos en la calle y noches por el Barrio del Carmen. La banda se llamaba Stuntmen, y lo que sé hoy en día con respecto a la música y los escenarios, lo aprendí allí. Estuvimos 5 años en activo, en los que hicimos casi 50 actuaciones, llegando a tocar en Madrid y Barcelona. Lo más importante es que seguimos siendo amigos. Empecé a trabajar con 20 años en una residencia de enfermos mentales, en la cual sigo, compaginando siempre con estudios y música. A día de hoy, estoy dónde quiero estar y haciendo la música que deseo. Tengo la suerte de poderla plasmar junto a mi banda Néstor Rausell y Los Impostores , proyecto que ya supera el año de vida.

Javier Sáez: Me llamo Javier, tengo 33 años, la mitad horas de mi día a día la dedico a trabajar de informático y la otra mitad a la música y a los míos. Acabo de editar mi primer disco “Camina conmigo” y estoy promocionándolo en una gira acústica en la que la mayoría de fechas voy acompañado por el grandísimo Adrian Levi. Soy feliz.

A.S.: Vuestros estilos, aunque diferentes, tienen en común que basculan entre el rock más clásico y el folk. De hecho Néstor, sin compartir banda, ha tocado en directo con Sergio y éste con Javier. ¿Qué creéis que es lo que os acerca y en que os sentís distintos?


Foto: Stella Blasco Berlanga

Javier Sáez: Todos utilizamos el lenguaje musical para transmitir un mensaje, de alguna manera saciamos la necesidad de expresarnos de la mejor manera que sabemos. Creo que todos los músicos tenemos en común esa adicción a crear, a expresar y a sentir. Nos puede diferenciar el continente, el envoltorio del mensaje pero el contenido creo que es universal, hablamos de amor, de historias, de sentimientos, en definitiva del ser humano. En el caso de nosotros tres creo que también tenemos en común la ilusión y la inocencia del primerizo. Los tres acabamos ( o estamos a punto ) de presentar trabajo discográfico propio por primera vez.

Sergio Pastor: Nuestro nexo de unión más importante es el romanticismo hacia las canciones. Aunque partimos de premisas diferentes a la hora de hacer música, compartimos la querencia por levantar la canción desde abajo, algo así como el trabajo de un artesano casero. Por otro lado, también tenemos una amistad sólida y sentimos admiración los unos por los otros. La primera vez que escuché a Javi cantar, hace ya algunos años, supe que me iba a tener pillado el resto de mi vida. Nos hicimos amigos al instante. Con Néstor tuve el mismo sentimiento cuando nos conocimos este año pasado. Creo que aunque nuestros estilos son diferentes, estamos unidos por muchas cosas musicales y extramusicales. Todavía no he encontrado ninguna diferencia notable en nosotros más allá de nuestros referentes o grupos fetiche. Creo en la transversalidad de los estilos, en vasos comunicantes que nos acercan más de lo que creemos. Pienso que no estamos tan lejos de músicos de electrónica o Hip Hop. Al final son canciones o intentan serlo y ahí todos estamos en el mismo punto.

Néstor Rausell: Creo que lo que nos acerca es que defendemos canciones que cuentan verdad y que son muy de piel, no "invertimos" demasiado en adornarlas con efectos especiales. Creo que hay poco de pose en nuestras canciones. Sáez y Pastore me parecen dos talentazos, dos grandes contadores de historias, capaces de subirse a un escenario a sudar sus canciones con la mera compañía de su guitarra acústica. Yo soy un animal de banda, es quizá la diferencia que veo. Seguro que en el futuro haré algunos conciertos sin banda.

A.S.: Néstor comparte escenario con Los Impostores y sus directos suelen ser con banda tradicional: guitarra, bajo y batería. Sergio y Javier sois más de guitarra acústica y en solitario o con alguna colaboración. ¿Hasta que punto optar por lo acústico es cuestión de actitud o de economía de medios?


Foto: Stella Blasco Berlanga

Néstor Rausell: En mi caso es cuestión de economía de medios, o más bien, una vía distinta y más cercana de llegar al oyente. Si tengo que elegir, me quedo sin duda con el formato eléctrico, ya que, le hace más justicia a las canciones Impostoras.

Sergio Pastor: Yo siempre prefiero tocar con alguien a hacerlo solo. Me divierto más, las canciones mejoran y los conciertos resultan más amenos y entretenidos. Es difícil conectar con un público que apenas sabe de ti si vas solo con guitarra y voz. Con un disco a cuestas es más sencillo defender esos formatos mínimos porque la gente conoce la canción en su totalidad sonora. Aun así, el formato reducido es el que más he puesto en práctica por circunstancias o “economía de medios”, como dices en la pregunta. No obstante, me encantaría tener una banda fija con la que recorrer el país. Hace unos años ver a una artista de renombre solo con su guitarra era algo casi exótico. Hoy en día vemos giras completas de esos mismos artistas en formatos mínimos. Lamentablemente la música sufre la crisis del mismo modo que cualquier otro gremio.

Javier Sáez: En mi caso, cuando grabé el disco, sólo tenía pensado dar un único concierto, el de presentación. Recluté a todos los músicos necesarios para poder interpretar Camina conmigo tal cual se concibió. A las dos semanas justo del concierto de presentación toqué de telonero para Alberto Amar y lo hice en formato acústico, acompañado únicamente de mi guitarra, y me gustó muchísimo la experiencia. Creo que fue en ese momento cuando me di cuenta que los temas podían sostenerse por sí solos con una guitarra y una voz, y además conectaban con el público de una manera mas intensa. Por otra parte, es obvio que sale mucho mas rentable ir sólo que con 5 músicos, más sencillo y más barato.

A.S.: La pregunta anterior nos lleva a cuestionarnos la función de las salas y festivales que programan música en directo dentro de todo el tinglado musical. ¿Qué veis de bueno y de malo en las situaciones que como músicos tenéis que afrontar para ofrecer vuestra música en vivo?


Foto: Stella Blasco Berlanga

Sergio Pastor: Ese es un tema peliagudo. La falta de entendimiento entre los músicos, las salas, los programadores o promotores es sangrante. Cada uno pelea por lo suyo cuando en realidad todos estamos en lo mismo. A veces vas a tocar a lugares donde la música en directo tiene el mismo valor para el bar que los gintonics que sirven en la barra. Es un elemento más. En cambio, existen otros lugares donde todo gira en torno a la actuación musical. Creo que es un buen momento para acercar posturas y discutir propuestas con el fin de avanzar en común. Leí hace poco a Nacho Vegas hablar sobre este tipo de cosas con mucho desapego y decepción. Aun así, la voluntad sigue vigente en algunos. Esta semana hay una primera asamblea de músicos de Valencia para intentar resolver ciertos aspectos básicos. Veremos si todos remamos hacia el mismo destino.

Javier Sáez: Lo bueno es que hay variedad, hay muchos locales para tocar en acústico y bastante salas para tocar en eléctrico y con volumen. Lo malo son las condiciones acústicas de algunos de estos lugares, las malas condiciones en las que se encuentra el equipo técnico de algunas salas y los precios de alquiler de las salas grandes para tocar con banda.

Néstor Rausell: Intento ser positivo al respecto de las oportunidades que tenemos los músicos para ofrecer/interpretar en directo nuestras canciones. Últimamente veo mucho movimiento, sobre todo a nivel de pequeños sitios en los que poder tocar un sábado o un domingo, a una hora relajada de la tarde. Es una buena vía que se está abriendo y que, espero, se torne costumbre, ya que aporta cultura y llena de bandas sonoras ambulantes nuestras calles. A nivel de salas grandes, en las que tocar en eléctrico, he tocado prácticamente en todas, pero es más complicado entrar en sus programaciones siendo "hijo de nadie". No nos rendiremos, seguiremos peleando por hacernos un hueco en la escena.

A.S.: Parece que dentro de poco los menores de 16 podrán entrar a los conciertos y algunas salas promueven la entrada gratuita para los menores de 25. ¿Creéis que esto llevará al relevo generacional que ya parece imprescindible? La edad media de los asiduos a conciertos está en los treintaytantos...


Foto: Stella Blasco Berlanga

Javier Sáez: Creo que puede ser un buen principio para motivar el interés por la cultura musical en los más jóvenes. La putada es que son muchos años en los que la única oferta musical para los menores han sido las discotecas “light”, y eso conlleva una inercia que puede costar romper. 

Sergio Pastor: Cualquier iniciativa que permita el acceso libre a las salas con música en directo es bienvenida. Miro hacia atrás y me veo a mí mismo en la adolescencia de concierto en concierto. Para mí, se trata de un aprendizaje fundamental a la hora de despertar la vocación musical. Creo que este tipo de inquietudes culturales se inician en casa, con los padres. Considero imprescindible que en el hogar se pueda tener contacto con cualquier rama artística. Como padre, tengo la responsabilidad de dar a conocer a mis hijos aquello que les permita formarse intelectualmente. Se puede aprender mucho más con The Beatles que con los jodidos “Cantajuegos”, que toman a los niños por idiotas. Estoy en contacto con chicos y chicas de muchas edades debido a mi trabajo y en la mayoría de los casos su cultura musical les viene dada por la televisión o las redes sociales. Es un modo de contacto con la música bastante distinto al que tuvimos nosotros, en el que se prioriza la imagen frente al sonido. No creo que exista relevo generacional claro o, al menos, no como lo esperamos. Los nuevos oyentes no sienten la misma curiosidad que nosotros. 

Néstor Rausell: Tengo la sensación de que las nuevas generaciones funcionan por tendencias, pero no tengo tan claro si el amor por la música, y por presenciar conciertos en directo, casa demasiado con la idea de seguirlas. El problema es más hondo que todo eso, es a nivel de cultura musical en la sociedad, las radio-fórmulas predominantes están podridas poniendo "música chicle" o la misma cinta rancia a diario. Por contra, sí que me parece una gran oportunidad para los padres interesados en convencer a sus hijos de que un concierto puede ser mucho más excitante que un botellón o que un videojuego. También habrá algún adolescente que se haya salido del rebaño, algún lobo solitario al que le atraiga la idea de investigar sobre bandas y biografías musicales, aunque sea en Spotify, tengamos esperanza.

A.S.: Hablando de jóvenes que se han criado de lleno en el mundo de las Tecnologías de la Información y la Comunicación y han vivido los cambios que ha experimentado nuestras costumbres con los nuevos medios digitales, ¿No creéis que la avalancha de información es una de las responsables de esta atomización de los fenómenos, de que todo se polarice entre éxito apabullante y artistas “marginales” o “independientes”?


Foto: Stella Blasco Berlanga

Sergio Pastor: Todos nos aprovechamos de las redes. Son una herramienta útil para lograr el máximo acercamiento a la gente interesada en tus propuestas. A partir de ahí, cada cual puede medir de forma diferente el concepto de éxito. Para mí, lo es tocar en mi ciudad en sitios llenos de gente. Para otros, eso es poco o nada. El gran mal que las redes sociales han potenciado es lo transitorio de las propuestas. El célebre “aquí te pillo, aquí te mato”. Nada perdura realmente porque todo está en constante actualización. Las mayoría de las canciones carecen de valor emocional, por no hablar de los discos. El arte, a través de las redes, ha dejado de ser perenne para convertirse en algo accesorio o en una tendencia (por usar un lenguaje al uso) de corto recorrido y fácil abandono.

Néstor Rausell: Totalmente, pero el individuo es capaz de ver eso y buscar una vía secundaria, por desgracia menos transitada. Yo lo veo como un sistema de corderitos. Si no estás en las redes envuelto de "me gusta" y lameculos oportunistas, no eres nadie. La actitud imperante es "enchufo la radio y lo que pongan es lo que hay, me sirve y no busco mis verdaderos gustos musicales". La música es una gran terapeuta y una gran compañera, nos ayuda a buscar, y a encontrar, sensaciones y a comprender sentimientos. A fin de cuentas, es sin duda el escenario perfecto dónde perderse y encontrarse. No todos la sienten así, ni por asomo van a perder su tiempo en encontrar su sonido o su lugar dentro de este arte.

Javier Sáez: Yo creo que para artistas noveles como nosotros es una herramienta muy útil. Gracias a Facebook, YouTube, Bandcamp puedes llegar a muchísima gente, algo impensable hace años cuando todo esto no estaba y había que echar mano del correo postal y el boca a boca. El inconveniente de todo esto es el rápido consumo, el romanticismo nulo, cada vez somos menos los que hacemos ritual para escuchar un vinilo y son más lo que van pasando de mp3 en mp3 a golpe de ratón sin posibilidad de digerir lo que están escuchando.

A.S.: En la parte del haber de las tecnologías digitales está el haber abaratado, a veces hasta la gratuidad, todos los procesos relativos con la música, llegando incluso a sustituir la cartelería por las redes sociales, los fanzines por blogs, incluso el tradicional estudio de grabación por el casero, sin olvidarnos de la ubicuidad del cd y mp3 como formatos. ¿Cómo es vuestra relación amor/odio con los medios digitales?


Foto: Stella Blasco Berlanga

Néstor Rausell: Chaplin y Dylan ya nos avisaron, cada uno a su manera, de que los tiempos cambian. Mi relación es "adaptarme o morir". El avance tecnológico es imparable y conviene adaptarse a estos tiempos de consumo urgente e inmediato. Echo realmente de menos la ansiedad que generaba esperar el lanzamiento en tienda de un disco, ir a comprarlo, desenvolverlo por el camino y ponerlo en casa hasta que tu madre te llamase para comer. No he perdido el hambre de devorar discos de principio a fin, pero la disponibilidad de los mismos en tantas plataformas digitales/Streaming y medios, hace que de manera irremediable pierda cierto interés. Confieso que ya compro más discos por iTunes que en formato físico.



Foto: Stella Blasco Berlanga

Javier Sáez: Como he mencionado antes, para mí las tecnologías han sido una herramienta fundamental. He utilizado programas de edición de video para hacerme un videoclip, photoshop e illustrator para hacerme la cartelería, aplicaciones de edición musical para componer y arreglar mi disco antes de meterme en el estudio, Facebook para el trabajo de promo, etc. Si no sabía hacer una cosa buscaba en YouTube y me veía 40 tutoriales de cómo hacerlo hasta que aprendía. En este caso la tecnología me ha ayudado muchísimo a darle forma a mi proyecto musical. 

Sergio Pastor: Times are Changing casi a diario. Todos los gremios se han adaptado a los nuevos formatos. Es necesario para no quedarse rezagado o fuera de juego. Yo ahora compro mucho menos discos que antes. Supongo que tengo otras prioridades. Escucho mucha música a través de internet y de sus plataformas. Soy seguidor de podcasts de gente de confianza y me dejo aconsejar. Dejé de tener tanto aprecio por el formato físico de la música tras encadenar una mudanza tras otra. Ahí me dije a mí mismo que había que poner un límite. Hemos escuchado grandes discos procedentes de estudios caseros que no tenían nada que envidiar a los grandes estudios. La precariedad de medios en muchos casos fomenta la creatividad y el inicio de nuevos caminos. Aun así veo todo este enfrentamiento entre lo digital y lo analógico como una gran balanza, la cual una veces oscila hacia un lado y las demás hacia el otro. Se retroalimentan.

A.S. "Vinyl is killing mp3” está dejando de ser un meme gracioso para convertirse en una realidad, quizá un poco exagerada, pero el vinilo le está comiendo camino al cd a pasos agigantados. ¿Cuestión de calidad de reproducción o puro romanticismo?

Néstor Rausell: A y B son correctas. Calidad de reproducción y romanticismo pueden coexistir. Viéndolo de manera holística, es positivo que existan distintas vías, ya que el resultado siempre es el mismo, escuchar música, no importa el modo o formato.


Foto: Stella Blasco Berlanga

Sergio Pastor: Vuelvo a la respuesta de antes. Ambas posibilidades me parecen viables y necesarias. Me gustaría tener la posibilidad de publicar mi disco en formato vinilo y en cedé. El vinilo refuerza el arte del disco por su tamaño físico y de algún modo cierra un trato con mi pasado melómano. Sin embargo, el cedé es más práctico para viajar o ser intercambiado. 

Javier Sáez: Un poco de ambas. La calidad de sonido, el tamaño del propio vinilo y del arte gráfico que también es parte de la propia obra. 

A.S.: A pesar de todos los problemas que afrontan a diario los músicos, muchos más de los que hemos comentado, la necesidad de escenario parece vital para todos. Afortunadamente a vosotros tres se os puede ver con bastante frecuencia . Eso supone ilusión y renuncia a muchas otras cosas ¿No?

Sergio Pastor: Ninguno de nosotros se dedica a la música por completo. Tenemos otros trabajos, otras responsabilidades. Creo que no tenemos en mente vivir de la música pero sí esperamos que la música siga viviendo en nosotros. Es por eso que debemos medir muy bien nuestros pasos, pues el tiempo que dedicamos a la música (a tocar, ensayar, componer...) es limitado. Confieso que me resultan más gratificantes otros aspectos de mi vida: podría dejar de tocar y no pasaría nada. Sin embargo, no podría dejar de estar con mis hijos y amar a mi mujer. Al final, la música se ha convertido en un adorno más de mi vida pero tengo conciencia de que no es imprescindible. Últimamente he estado tocando mucho por la ciudad. He aprendido más en un año que en diez. He conocido a gente fantástica que me ha hecho sentir arropado, con la que he sentido que mis canciones pueden sonar más allá de las cuatro paredes de mi casa. He vivido momentos muy íntimos en los escenarios. Recuerdo haber conectado con el público a través de alguna canción y eso para un músico humilde como yo equivale a escalar el K7 sin equipo. Ahora es el momento de encerrarme a terminar el disco y cerrar la temporada de directos. Esa es mi gran prioridad. 

Javier Sáez: Yo no siento que esté renunciando a nada. Dedico el tiempo que quiero en lo que quiero. Ahora mismo el nivel de ilusión es alto y eso se traduce en motivación por buscar conciertos, y por lo tanto de tocar bastante. A pesar de eso sigo teniendo tiempo para mi otro trabajo y para mi familia.

Néstor Rausell: Si algo tengo claro es que ensayar sin fin, con horarios fijos y durante meses, para luego tocar 3 o 4 veces al año, es una de las maneras perfectas para inmolar a tu propia banda. El escenario es necesario para el músico. Hay que tener medida con eso y dejar siempre un espacio a la improvisación que genera el directo. Compaginar la música con mi profesión me permite bajarme de ese tren tan intenso, y casi siempre reconfortante, emocionalmente, al que puedo volverme a subir cuando desee. La idea idílica de dedicarme por completo a la música me aterra bastante. Es posible que de este modo afronte mi faceta musical con mucha más ilusión. Si de algún sitio es complicado bajarme, es de un escenario.

A.S.: Os confieso que uno de los motivos por el que os citamos fue porque los tres os encontráis en un momento creativo similar. Javier publicó su debut en noviembre “Camina Conmigo”, un disco excelente que ya habrá disfrutado mucha gente. Hace semanas, Néstor Rausell y Los Impostores también publicaban su primer EP, “La Espera”, que en su género es de lo mejor que hemos oído, Sergio está acabando la grabación de su primer álbum. Para finalizar ¿Habéis recibido el feedback que esperabais y tú Sergio, cuál es el que esperas encontrar?

Javier Sáez: Yo he recibido mas feedback del que esperaba. No tenía muchas expectativas, el disco para mi era algo que hacía para mí y para los más cercanos. Ha sido una sorpresa ver que ha gustado tanto y que estén sucediendo tantas cosas desde que salió. Los medios han tratado muy bien a “Camina conmigo” y el público me ha tratado especialmente bien en todos los conciertos. Estoy más que feliz.


Foto: Stella Blasco Berlanga

Néstor Rausell: Agradezco tus palabras! No puedo quejarme de la acogida que ha tenido el reciente Ep. Ha sido una apuesta en todos los aspectos, sincera y directa. Un aperitivo de lo que está por venir. Estoy enamorado del disco de Sáez y realmente feliz de haber tenido la posibilidad de conocerle gracias a nuestra reunión. Todavía nos debemos un café. De Sergio qué decir, es mi hermano del rock. Tiene un discazo entre manos, nos va a pasar por la derecha, vestido de traje y con la mirada de ganador tras las gafas de sol.

Sergio Pastor: La verdad es que no tengo ninguna expectativa concreta de la acogida que puede tener el disco. Me siento cómodo con las canciones y con el resultado que están teniendo en el estudio. Me conformaría con que mis amigos y familiares se pusieran el disco en casa y tararearan alguna de las melodías. Más allá de eso, cualquier cosa será bienvenida. Espero seguir haciendo canciones y tocando en directo, además de realizar una presentación solemne del disco. De momento todo son castillos en el aire, y yo me siento más que pagado con todo lo que he hecho hasta ahora. El disco es el cierre perfecto para todo este año de canciones.

FOTOGRAFÍAS: Stella Blasco Berlanga





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