Julio de la Rosa, 43 Live the Roof - Terraza El Corte Inglés. Valencia, 18/7/16

6/19/2016 Susana Godoy 0 Comentarios

Julio de la Rosa inauguraba el pasado sábado la temporada de conciertos 43 Live the Roof en Valencia, con la poca costumbre del sol deslumbrante que iluminaba escenario y público, más habituado a la oscuridad de la sala que a los atardeceres en las alturas. 

Enclavado en un espacio elitista y desacostumbrado, Julio de la Rosa maneja las circunstancias como pocos saben; cigarro y cerveza en mano (presumiendo, con razón, de ser el único que se había paseado por los grandes almacenes con ambos elementos en ristre), rompió moldes nada más aparecer en escena para proceder a lo que tiene por costumbre. Desglosar aleatoriamente, una tras otra, canciones de un repertorio que constituye de lo mejor que se puede escuchar hoy en día en nuestro país, regado por una personalidad desbordante y maliciosamente irónica. 

Un repaso a parte de su discografía que se hizo corto, una hora justa que, claro está, sabe a poco, aunque tengamos todavía recientes las últimas visitas del jerezano. Un concierto sin sorpresas en el que Julio de la Rosa administra los tiempos ejemplarmente; de la fácilmente coreable, festiva pero amarga en el fondo (hubo quien le pidió una canción “alegre”) al vitriolo ya desde la superficie, con esa visión del amor que le caracteriza y que ayuda a sacar sentimientos prácticamente inconfesables y nada políticamente correctos. Quizá el reflejo sucio que se estampaba en la cristalera sea la verdadera imagen del músico y de canciones como “La Fiera Dentro” o “Braile”

En solitario emerge la figura (aunque personalmente siempre echaré de menos a Nieves Lázaro como complemento sobre el escenario) y los temas se complementan con una guitarra que en un par de ocasiones suena desenchufada entre el público (“Entresemana”) y otras contundente y enérgica (como en “Gigante” o la mencionada “Braile”.). 

El salterio de arco, la melódica y los omnipresentes pedales saltaron de nuevo a escena e hicieron de composiciones como “Un Corazón Lleno de Escombros” una ocasión inigualable aunque hayamos tenido la suerte de escucharla de esa guisa en varias ocasiones.

A destacar, si acaso, el guiño a su anterior formación, El Hombre Burbuja, con la afiladamente sexual (y esto ya sea probablemente subjetivo, pero ahí lo dejo) “Caprichosa”, y la curiosa fusión de “El Traje” y “Las Camareras” (¿sería esta la canción “alegre” a la que se referían?), con un tono mucho menos festivo, impregnado de cierta solemnidad. Y que conste que escribo “si acaso” porque, sinceramente, en un concierto como este todo es destacable excepto la brevedad. Este sí es un dato verdaderamente objetivo. 


FOTOGRAFÍAS DE JULIO DE LA ROSA
























Crónica y Fotografías de Susana Godoy 

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