Jennifer, dijo él.

9/19/2016 Juanjo Frontera 0 Comentarios

Lloyd Cole ya no romperá corazones, pero es dueño de un cancionero impecable -con y sin Commotions- que reivindicará este mes, para regocijo de sus muchos seguidores, en una mini-gira por nuestro país que arrancará en Valencia. 



Al contrario de lo que muchos piensan, Lloyd Cole no es escocés: es tan inglés como el pan de jengibre. Se suele llegar a esa conclusión porque su aventura musical más conocida tuvo nacimiento en Glasgow, a principio de unos años ochenta en que dicha ciudad era uno de los epicentros de la modernidad (Orange Juice y todos aquellos grupos del sello Postcard), pero lo cierto es que nació en Buxton, centro de Inglaterra, localidad en que creció y que pronto abandonó para cursar estudios de filosofía en la citada ciudad del país del Whisky, los castillos y los monstruos fluviales.


De todas formas, bien es verdad que si Lloyd no hubiera coincidido en el tiempo y el espacio con Neil Clark, Lawrence Donegan, y Blair Cowan, es decir, The Commotions, estaríamos hablando de una historia completamente distinta. Juntos lograron definir un camino medio entre lo comercial y el jangle pop que constituye una referencia cuando hablamos de los 80. Lo petaron tanto en su época, que el mismísimo Morrissey, cuando ya era "él", les esperaba junto a muchos otros fans a la salida de su actuación en Top Of The Pops en el 84. Sí, hasta el hombre que "nunca salía de casa", salió a rendir pleitesía a los Commotions. 

Pese a que a diferencia de muchos otros actos de los ochenta, la música que la banda hizo durante el período 1984-1989 sigue plenamente vigente y es reivindicada constantemente por prensa y aficionados, Lloyd, tal como reza una de sus canciones, nunca ha mirado atrás. Desde que decidiera deshacer la banda ha continuado sacando los discos que quería hacer en cada momento, sin necesitar recurrir a la nostalgia para sobrevivir. Ahora, tras dejar atrás la que curiosamente pueda considerarse su aventura más arriesgada -el disco de electrónica que compartió con el artista de vanguardia  Hans-Joachim Roedelius- sorprende a propios y extraños con una gira centrada exclusivamente en su producción discográfica, con la agrupación escocesa o en solitario, durante el período que va desde 1983 a 1996, que además coincide con la edición de una caja retrospectiva. 

Lo queramos  o no, la nostalgia de los adultos de 40 a 60 años es, a día de hoy, el sustento de la mayoría de artistas sobrevivientes de la época dorada del pop . No creo que Cole sea inmune a una necesidad tan humana como es comer y dar de comer a los tuyos. Eso le justifica un poco, pero es que además, no se puede negar que se ha resistido lo suyo. Nunca ha recurrido, más allá de las exigencias del guión, a su pasado para justificarse y ha sabido actuar con honestidad en todos los pasos de una discografía en solitario bien nutrida de aciertos. Eso hace que su momento "I'm only in it for the money" sea algo menos antipático, al menos en mi opinión, que en el caso de la mayoría. 

Dicho esto y para refrescar memorias o satisfacer a curiosos, demos un pequeño repaso a la carrera de este señor: 

Habíamos dejado al joven Lloyd, bien parecido adolescente que se interesaba tanto por la literatura (Norman Mailer, Truman Capote), el cine o la música (Dylan, Cohen, Reed), estudiando Inglés y Filosofía en la Universidad de Glasgow, la cual abandona a los 22 años, en compañía de Blair Cowan para dedicarse profesionalmente a esto del pop moderno, lo cual consiguen ambos, firmando , junto a sus compañeros de banda, el correspondiente contrato con la multinacional Polydor, que pronto edita su primer y celebrado sencillo "Perfect skin", canción que adorna su perfecta estructura pop con guitarras tintineantes y un sonido cristalino, en armonía con lo que al mismo tiempo hacían los también procedentes de Glasgow Orange Juice o los mancunianos Smiths.

El lp que sucede al single, "Rattlesnakes", es un compendio de melodías brillantes, letras inteligentes y sonido grandiosamente programado, que logra romper en las listas británicas, permaneciendo en el hot 100 nada menos que un año entero. No hay más que saborear, para comprobarlo, la orquestada canción titular, la preciosa "Charlotte street", "Forest fire" o la mítica "Are you ready to be heartbroken", canción esta última que ha llegado a ser tan icónica que incluso gozó de homenaje en forma de otra composición por parte de la banda Camera Obscura: su respuesta a la pregunta de la original bajo el explícito título "Hey Lloyd, I'm ready to be heartbroken", es una de las más grandes canciones-tributo que se hayan hecho jamás por parte de un fan a uno de sus iconos. A Cole le encanta, por cierto. Llegó incluso a pedir a la banda una versión instrumental de la misma para abrir sus conciertos.

El fuerte pistoletazo de salida de los Commotions con su primer trabajo se ve en parte frenado por un segundo, "Easy pieces" (1985), que pese a contar con canciones tan mayúsculas como "Brand new friend", "Cut me down" o "Perfect blue", flojea tanto en inspiración general como en producción, que la discográfica encargó a dos de los productores de moda, Clive Langer y Allan Wistanley, que no sacan el lustre adecuado al pop hipster de los escoceses, el cual, sin embargo, sí que logra seguir convenciendo al público que les aúpa de nuevo a los charts no sólo del Reino Unido, sino de gran parte de Europa.

En lugar de componer estando de gira, con todos los tópicos que ello conlleva, la banda decide preparar su siguiente disco dándose un período de descanso sin conciertos. Así, ve la luz en 1987 "Mainstream", disco mucho más pulido que los anteriores en cuanto a producción y en cierto modo un retorno a la forma de la mano de grandes canciones, que paradójicamente no logran convencer, pues el disco es el que peores ventas experimenta de los tres que editó la banda, cosechando sus peores cifras en América. No sucedió así en España, por el contrario, ya que gracias a la difusión discotequera de canciones tan mayúsculas como "My bag" o "Jennifer, she said" gozó de buena salud en nuestras listas y proporcionó a Lloyd Cole gran parte de la fama que hoy conserva en nuestro país.

El tener que estar constantemente rindiendo cuentas de sus canciones a una banda no es algo que guste excesivamente a los cantautores. Lloyd Cole por supuesto no es una excepción a la regla, de modo que da la patada a sus compañeros, se deja melena y viaja a Nueva York, ciudad en la que se queda (no ha dejado de vivir en EEUU desde entonces) y contacta con musicazos de la talla de Rober Quine (Richard Hell, Lou Reed), Fred Maher (Scritti Politti) o Matthew Sweet (himself) con los que da forma a "Lloyd Cole" (también conocido como "el disco de la X"). Dicho trabajo llega tras el éxito del recopilatorio de The Commotions del año pasado ("1984-1989") y quiere ser un giro de timón en la carrera del músico, aunque el cambio era más de corte de pelo que de otra cosa y sus canciones, algo más que endebles, pese a la gran campaña de promoción que la compañía de discos le dedica, no logran convencer demasiado (aunque sorprendentemente, en Suecia le aclaman y le siguen aclamando hoy en día como una superestrella) al público ni a la crítica.

En esa tesitura, llega el que podemos considerar su mejor trabajo: "Don't get weird on me, babe", compuesto al alimón con su amigo y compañero de siempre Blair Cowan, está pensado en dos partes: una más rock, con la misma banda que colaboró en su anterior lp, y otra orquestal, con arreglos nada menos que de Paul Buckmaster, que configuran un todo bastante monumental. Es un disco plagado de grandes momentos y podemos considerarlo su pico creativo, gracias a maravillas como "Butterfly" o "Half of everything". Por supuesto, como suele pasar cuando hay efervescencia creativa y experimentación, la calidad no va unida a las ventas y el músico continúa bajando en popularidad.

El descontento de la compañía, Capitol Records, que comienza a ver que ha apostado por un caballo que es de todo menos ganador, se salda con un disco cuyo título no es nada casual. "Bad Vibes" (1993), además, busca sonar totalmente a lo contrario de lo que se espera de Cole. No lo consigue del todo, pero desde luego desorienta a sus seguidores y no conecta en absoluto con el gran público, lo que causa, evidentemente, la ruptura de relaciones de nuestro héroe con la multinacional, que le pone de patitas en la calle.

Tras encontrar nueva discográfica (Rykodisk), vuelve a tomarse las cosas con calma y se encierra con Stephen Street (productor de Smiths, Blur, etc) para dar forma a un disco de tendencia sensiblemente más acústica que sus anteriores trabajos y que curiosamente, funciona bastante mejor. "Love story"(1995) es saludado por la crítica como un paso adelante y el público también premia las bonitas canciones que contiene, entre ellas, "Like lovers do", que se convierte en un hit menor.

Esto cierra la época que, digamos, viene Lloyd Cole a reivindicar a nuestro país con su espectáculo "Playing the classic Lloyd Cole Songbook 1984-1996)". Tras este período, entra en lo que podríamos definir como una época de transición indefinida. Tras un intento de editar un disco para Polydor que graba, pero la compañía no edita, se tira cinco años criando a sus hijos y sin sacar nada nuevo a flote. Es a partir de 2000 en que nuestro protagonista encuentra una nueva senda en forma de banda (the Negatives). Vuelve a grabar y a editar grandes discos que, de una forma intermitente, han sabido traer siempre de vuelta el elegante estilo compositivo de este hombre inquebrantable,

"The Negatives" (2000), el disco perdido del 96 por fin editado bajo el nombre de "Etc" (2001), "Music in a foreign language" (2003), "Antidepressant" (2006), "Broken record" (2011) o "Standards" (2013), además de alguna que otra incursión en la música experimental, dan fe de la buena forma que este hombre, que ya cuenta 55 años, ha sabido conservar a lo largo de los años, sin perder ni un ápice de integridad. Comprobarlo viendo recuperar en directo ese gran cancionero que cubre los ochenta y primeros noventa será todo un placer. No todos pueden presumir de tanta elegancia hecha canción.

Fechas de la gira “Lloy Cole Playing The Classic Lloyd Cole Songbook 1983–1996”:
25 Sept – Valencia – Loco Club
28 Sept – Madrid – Teatro Barceló
29 Sept – Vigo – TBA
30 Sept – Santander – Escenario Santander
1 Oct – San Sebastián – Intxaurrondo




0 Comentarios:

¡Comparte tu opinión!

Esperamos tu comentario