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    domingo, noviembre 19, 2017

    Gener. Palau de la Música. Valencia, 16/11/17


    Gener despidieron su año con un concierto enmarcado dentro del ciclo “Rock, Pop... al Palau”. Una cita significativa tanto por la conveniencia de enmarcarla en la nueva apertura de la dirección de el Palau de la Música como por las colaboraciones en clave femenina con las que contaron. 


    Tomando perspectiva hablar de Gener es estar delante de una venturosa anomalía en el pantanoso y en muchas ocasiones poco esperanzador panorama musical valenciano. Su primer trabajo “El temps del Llop” partía del proyecto personal de Carles Chiner; un solo hombre en medio del desierto que con suficiencia y determinación parió una obra con singularidad propia arraigada en la música americana y con la lógica contrapartida en su parte lírica. 

    El reconocimiento vino a la primera, ahí estaban sus primeros galardones en los Premis Ovidi Montllor como mejor disco pop y mejor letra para la canción “Contrallum”. La realidad es que todo esto que les contamos es aquello que no suele ocurrir en el mundo de la música. Pero que una propuesta tan aventurada defendida desde sus inicios tan espléndidamente en el directo ha logrado alcanzar en esos primeros pasos. Aquí es donde entran en el juego los músicos que hicieron crecer de forma considerable sus canciones, Pasqual Rodrigo (bajo), Enric Alepuz (batería), Vicent Todolí «Sangui» (teclados) y César Castillo (guitarra, percusión), estos acaban formando parte de la banda por mérito propio y por la fortuna de ser potentes comunicadores de esa alma inicial. 

    “Oh, germanes” con tan solo un año de vida les ha colocado aun más en el punto de mira. La hondonada excavada en parte sigue las mismas coordenadas pero escala en alza hacia nuevos terrenos a explorar, moviéndose en otros estilos como el soul y la psicodelia para hacernos estallar más la sesera. Un disco que encima presenta como plus añadido el concepto en torno al cual gira; que se reivindique a las mujeres tanto de la cultura como a las propias figuras que han rodeado su vida desde una visión masculina es rotundamente necesario e ilusionante. Una cita que había generado una alta expectación y que aguardaba en las agendas de muchos desde hace meses. Y bien, hay que decirlo, bien alto y con suficiencia que lograron casi llenar la Sala Rodrigo. Esto en una ciudad con una amplia oferta musical aunque algunos no lo crean, es bastante significativo. 

    El concierto en el Palau de la Música no era un adiós a la trayectoria del disco. Una carrera de fondo que ha resultado más que fructífera y les ha colocado en carteles de festivales como Les Arts o el Vida Festival. Algo que quisieron dejar bien patente dada a alguna cierta confusión cara a la promoción de su actuación. Más bien era una parada necesaria para dar cabida a la reflexión, a la euforia, al éxito con coherencia y esmero en un espacio propicio para el disfrute. Y por último para que esa presencia femenina tuviera “su momento”. Que se les presente con frecuencia las circunstancias para llevar a cabo el cometido de darle a esa figura femenina su protagonismo es complicado. Colaboraciones excepcionales que dieron aún mayor relevancia; Marta Domingo con “Bruixa bruixa ( Al·leluia)” y “Les Dones”, las Reinas Magas se unieron en esta última habitando también en “Vudú contra els senyors de la guerra” y “El meu amor es diu Dolors”, Mireia Vilar en “Contrallum” y “La gràcia que tens quan camines” y por último, Soledad Vélez en “La nit era un cavall fosc” y “La reina de L'oceà”. Y bien, el aporte fue ciertamente sustancioso y distintivo. 


    El resultado global del concierto nos permitió comprender en cómo ha ido evolucionando el sonido de la banda y en ver cómo una alianza de oro sigue encontrando el entendimiento de forma tan natural y completa. Cinco instrumentistas que cuidan al máximo el pase al directo de sus composiciones y que lo hacen con entusiasmo energético. El magnetismo que desprenden tienen como responsable a ese empaque electrizante que alcanza sobradamente copiosos puntos de algidez. 


    Un tiempo en condiciones les hizo desplegar todo su atractivo en un repertorio dónde todos los temas de “Oh, germanes” pudieron estar presentes. Además de esos terrenos desérticos con aires de blues que tan bien respiraban en su primer trabajo con “D'un poble del sud” o esa maestría explorando la americana en “Valents”. La primera despedida fue con uno de los temas que más acercamiento puede tener a un mayor número de público. "Convencionals" es bailable y estruendosa. Como gusta llamarlo ahora, un hit en toda regla. Para que lo sepan, os contamos que hicieron levantar al público para acrecentar al máximo ese feedback con el público que también ayuda a crecer la estima por el grupo. Tras ella el saludo de rigor. Y cuando abandonaron el escenario, el desbordante reclamo les hizo volver. La segunda despedida nos adelantó un tema nuevo. 

    Esperemos que con su tercera entrega y con el paso del tiempo, Gener sea una banda que pueda proyectar su trayectoria más allá de nuestra tierra. Su intención que siempre ha sido clara y expuesta en algunas entrevistas, es poder llevar su música a otros puntos del país. Desde aquí apostamos por que así sea.

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