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    jueves, noviembre 21, 2013

    Chiquita y Chatarra – Niagara Fallers. Discos Humeantes, 2013

    Chiquita y Chatarra – Niagara Fallers. Discos Humeantes, 2013 

    Hace un par de años, en uno de esos programas de La2 que parece que no volverán a repetirse (“Mapa Sonoro”), aparecían dos asturianas haciendo un ruido de coj*nes. Solo por eso intentamos recordar su nombre mentalmente para no perdérnoslas donde-fuera. Tiempo después, Chiquita y Chatarra aterrizan con un tercer LP y con un cuidado sonido que da cuentas de la evolución sonora que han ido alcanzando a base de guitarrazos. La misma actitud punk pero destilada en un trabajo que ha contado con la producción de Jorge Explosion en los estudios Circo Perroti. Este “Niagara Fallers” parece escapar de ese lo-fi que nos hipnotizó a base de sonido guarro y sucio, para llegar a conformar un trabajo limpio (con distorsiones vocales) y divertido hasta el último corte. 

    11 temas en los que Patricia Álvarez y Amelia Díaz vuelven a posicionarse del lado del punk pero en esta ocasión bañado por las tóxicas aguas del surf (el punteado de “Misery”), lo letal del garage (“I don’t like this world no anymore”) o lo metálico del rock más gamberro perpetrado por chicas (“Natural place”). Como ese plus a destacar el “Niagara Fallers”, las melodías pegajosas hasta el extremo que en la voz de Amelia se tornan viscerales y al borde de romperse en los límites de sus propias cuerdas vocales (“Eyes floating” o “Misery”

    Patricia y Amelia, modo dúo on, siempre han prescindido de todo en sus directos: Batería y guitarra / bajo suplen guitarras melódicas, teclados o cualquier otro instrumento que se os ocurra para una banda garagero-punk. Y es que, ellas se lo guisan y luego nos lo comemos nosotros. Pero pese a esa premisa, la producción de “Niagara Fallers” no se limita a ese tándem rítmico, sino que se introducen elementos que dotan a temas como “Misery” de esa mayoría de edad que por fin consiguen en este trabajo. 

    Temas cortos que se instalan en el paradigma del punk pero que consiguen todo lo contrario: sin alcanzar cotas de velocidad vertiginosa y descontrolada, componen temas como “Hate her”, con dejes sesenteros en los coros, contundentes pero pese a su duración para degustar con tranquilidad, como también encontramos en “Nacho Nachín”. Menos aceleradas, con menos tralla, pero eliminando lo repetitivo y machacón de este estilo. Uno de los cortes que más destacamos de este trabajo. Y de esa luminosidad a los tonos oscuros de “Full carpet”, en la que la base rítmica de bajo y batería abren el tema y guían los pasos de lo que nos esperará en poco más de 2 minutos. 

    En esta amalgama de estilos, también hay hueco para esa reminiscencia riot que no podemos dejar atrás con temas como “Natural place”. Sin embargo, Chiquita y Chatarra no son precisamente una banda que haya seguido los dictados de bandas como Bratmobile. Nada de eso. Las asturianas destacan por un estilo propio que queda marcado en temas como “Beat after beat” o la destacable “I don’t like this world no anymore”, el corte más “sucio” del trabajo. Intercambiando papeles, batería-bajo y batería-guitarra, Patricia y Amelia, han conseguido un disco de esos de repetir y repetir hasta la saciedad sin peligro al empacho. Y la respuesta es tan simple que a veces la olvidamos: la sencillez y lo conciso de cada uno de sus temas. No es necesario nada más para facturar un trabajo como este “Niagara Fallers”

    Por si fuera poco, para terminar de sorprender y matarnos directamente, “All I want”, el tema que cierra el disco y en el que Amelia aparece sin la coraza estilística de la distorsión en su voz. Directa, grave y como no la habíamos escuchado antes (más disimulada en "Hate her") volviendo a sus orígenes: bajo y batería. La tradición más noventera del otro lado del Atlántico llevado al terreno de Chiquita y Chatarra. “Niagara Fallers” es, sin duda, el mejor trabajo del dúo, y nos deja las ganas de ver qué pasará en su siguiente trabajo. Porque la trayectoria de estas chicas es fulminante. 

    Aunque sea volviendo unos años atrás, os dejamos con uno de los temas que más veces haya podido sonar en nuestro reproductor, un “I don’t wanna leave” que vuelve a atronar con su bass line y pegándose con garras a las entrañas, esas que vibran con la base rítmica.

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