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    martes, febrero 04, 2014

    “La prensa es la artillería de la libertad”… pero pagando, claro

    “La prensa es la artillería de la libertad”… pero pagando, claro 

    No es que yo sea asidua al Primavera Sound, Dios me libre. Al contrario. Algún desliz por eso que se conoce como fanatismo sonoro (St. Rufus Wainright, bendito, le veneramos), y el pasar unas vacaciones íntegramente musicales, como las que espero pasar este año en la Ciudad Condal… Ni plantear dentro de la redacción de Alquimia Sonora aquello de “¿alguien tiene pensado cubrir este festi?” o de trapichear con lo de “yo hago las fotos esta vez y tú de plumilla”. Este año el Primavera Sound iba a ser eso, un festival para vivirlo. 

    La organización, que tan poca manga ancha ha tenido siempre con las acreditaciones, más aún con los medios pequeñitos, ahora, además, saca otra “oferta” más, la de la acreditación para medios. No quiero decir que lo de la “manga ancha” sea malo, al contrario. El festi tiene su política con respecto a los medios, y siempre la ha mantenido. Y todos sabemos, tanto los que estamos dentro como los que no, que también hay mucho caradura oportunista que aprovecha la (en ocasiones) candidez de algunos responsables de prensa para ir y pasarse unos días de campo y playa. No daremos nombres, pero tampoco es necesario rebuscar mucho. Sin embargo, este año los medios que hayan pasado la criba tendrán que pagar 50 euros para poder cubrir el evento. Así es como lo colgaban en su página web desde la organización. Y no tanto “los medios”, sino cada uno de los redactores-gráficos que asista. Muy bien amigos… pagar por trabajar… 

    Aunque lo más inquietante sigue siendo encontrarnos con la justificación: “Esta novedad tiene como objeto favorecer las condiciones de trabajo y la experiencia global de los medios acreditados antes, durante y tras el evento”… ¿Antes, durante y después? ¿Qué tomadura de pelo es esta? Quizás sea demasiado corta y no atisbe a comprender el por qué, además de una selección de medios (justificable en todo caso), se les cobra por difundir la palabra del “mesías”. Esa misma palabra que clamó a los vientos cuando la subida del iva le perjudicaba, o esa misma que recurre a todos-y-cada-uno-de-los-medios cada vez que lo requieren, sin importar tamaño, procedencia o ADN. ¿Ahorrarse el trabajo de criba? Tampoco creo que sea tan exagerado máxime cuando año tras año saben de sobra qué medios entran. Y, seamos sinceros (y un poco trepas)… si muchos creen que esto será un repelente de (modo irónico on) blogs y demás “desgracias” del periodismo populista, quizás estos mismos piensen que como muchos se retirarán a lo mejor hay opción… una opción que cuesta menos que la entrada general… entonces ¿no tendrán que enfrentarse a más selección aún? Y más aún… ¿qué pasa con los freelance? 

    En gran medida, muchos de los medios que han ido a cubrir el festival en los últimos años NO se han tocado las narices. Más allá de artículos sobre la moda del Primavera, las tribus urbanas que allí se remezclan y demás ocurrencias más o menos hipsters, muchos de ellos han criticado (en el más amplio concepto de lo que implica “criticar”) como un festival se merece. Un trabajo que, dicho sea de paso, no es nada fácil dadas las dimensiones, la duración y las… ejem… facilidades que se le da siempre a la prensa. Coberturas online que nada tienen que envidiar a los pesos pesados y de bonito semblante del panorama crítico-musical y que en algunos casos están firmadas con calidad de sobra para mirar por encima del hombro a aquellos que tienen derecho de pernada. 

    Pese a todo, unos y otros tendrán que pagar. Como si de una venganza se tratara, esta frase amenazadoramente cruel retumba en mi cabeza a bajas revoluciones pero paradójicamente revolucionando mis principios periodísticos. Ya estamos pagando demasiado por trabajar (en muchos casos el kilometraje, en otros la cuota de autónomos, teléfono para gestiones,…) en algo que gustosamente no nos “pica”, pero que se rían de ese trabajo y decidan sodomizarnos… A mí el sado todavía no me va, llamadme antigua. 

    Aún tengo en la memoria (esas cosas que no sé por qué todavía seguimos recordando y ocupando espacio en el disco duro mental) las colas de los gráficos para poder acceder al foso, hace dos años, no recuerdo bien si para el concierto de The Cure. Hacer cola perdiéndose la cobertura de otros conciertos para posteriormente jugar a “Juegos de Guerra” frente al escenario principal. Y así, con los codos cargados y las piernas también cargadas (pero del cansancio), uno a uno, cual escena de la entrada en la fábrica del “Metrópolis” de Lang (de Friz, no de Lang), los gráficos llegaban incluso a turnarse. “Uff… estoy muy mayor ya para sufrir eso”, pensaba a medida que iba alejándome de aquella imagen casi surrealista para dirigirme al showcase de Beach Beach

    ¿Qué será lo siguiente? ¿Qué pidan para un sacrificio ritual al primer vástago que tenga cada solicitante de acreditación? Jugar a Dioses, por mucho que, en realidad, lo sean (reconozcamos la impronta que el Primavera Sound ha dejado en los festivales que le siguieron) y valorar muy poquito a los medios que siempre han estado del lado de las propuestas musicales. “La pataleta la tienes porque representas a un blog y sabes de antemano que no te acreditarán”, me decía un compañero de ternas bloggeras esta mañana que, además, iba a solicitar dos acreditaciones. Amigo parlanchín: hablándolo esta mañana con otro medio en el que trabajo, de los de solera, antigüedad centeneria y derecho de pernada en muchas ocasiones, lo de pagar por acreditación ni se lo plantean: “Págalo de tu bolsillo y cúbrelo”… Lo dicho: pagar para ser sodomizado con un artilugio infernal y sin vaselina ni protección. 

     “…Favorecer las condiciones de trabajo y la experiencia global de los medios acreditados antes, durante y tras el evento…”… que alguien siga explicándome qué significa esto. Como público general, está claro que iré (todavía no puedo permitirme el renunciar a lo pagado previo ahorro de meses); como periodista, es tal la vergüenza que siento al respecto que solo pienso que ojalá la respuesta sea un plantón unánime… Pero somos asíN, con “n” final, y plantones, habrá pocos… Y ahora vosotros, colegas, lectores, fans… ¿Qué opináis al respecto? Mi rechazo se hace extensible también al generado en la redacción completa de Alquimia Sonora, con compañeros que han estado al pie del cañón en todo tipo de festivales, que han batallado con promotores, organizaciones, bandas, representantes… y que respetan un trabajo que, por lo visto, no todos respetan. Hans Dietrich Genscher decía que “la prensa es la artillería de la libertad”… pues disparemos municiones de libertad, pero no solo en primavera... 


    Nota: Como comprobaréis, ni añado fotos que ilustren, ni links desde los cuales obtener más información ni un mal vídeo que acabe jocosamente estas líneas. No es perrería ni error.
     

    1 comentario:

    1. Yo sigo insistiendo en que si, en los 50 talegazos que hay que soltar por ir incluyen una churrupadita, tenemos que estar allí. Todos.

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