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    martes, septiembre 15, 2015

    26000 disfrutan de un Dcode con más sonrisas que lágrimas!

    El pasado 12 de Septiembre nos dejaba una jornada de música y entretenimiento en la Capital, una cita ineludible para cerrar el verano en una ciudad que por segunda vez hizo que SU FESTIVAL colgase el cartel de Completo.

     Los más valientes nos acercamos por la mañana para disfrutar por completo de la oferta para todos los gustos que nos proponían. Uno de los platos fuertes eran Wolf Alice, una de las bandas de rock revelación en Reino Unido. La prensa hablaba maravillas de ellos, por lo que teníamos las expectativas bastante altas.  Para un grupo de rock con claras influencias del rock de los 90, las 13h quizás fuera muy pronto ya que no sentimos que transmitiesen toda la fuerza que se les había atribuido. Durante los 50 minutos que duró su concierto hubo momentos que se nos hicieron un poco planos. Pudo ser que los músicos a las 13h estaban un poco anodinos, o quizás que la guitarra solista y los coros se oían más bajos de la cuenta. Esto último empañó el directo de la banda ya que una banda de rock de este estilo utiliza la guitarra solista para añadir arreglos sobre una guitarra rítmica, que si se queda sola, corre el riesgo de sonar más ruidosa de la cuenta.  Sin embargo, hay que admitir que en sus temas más potentes como Moaning Lisa Smile, o Fluffy nos pusieron  a saltar y a vibrar con la voz desgarradora de Ellie Roswell. Otro momento a resaltar del concierto fue su balada Blush en la que su cantante supo brillar tanto o más como en sus canciones más agresivas. Sin duda, una cantante versátil. 

    Un toque nacional, alocado y bastante canalla llego con The Parrots que aunque ya son viejos conocidos nos sorprendieron mostrándose más "animados" que nunca. Se ve que lo de llegar andando y recién levantados al recinto en el que tocaban les despejó y les emocionaba. Este grupo de garage rock madrileño nos instaron a saltar y hacer “pogos”… ¡y cómo íbamos a negárselo! Sonaban todavía más ruidosos que Wolf Alice, pero no lo percibimos como un problema. Su estilo es así: Directo y divertido.  Además, entre las canciones, pudimos disfrutar de la simpatía… o locura de los miembros de la banda que alguna carcajada supieron arrancar al público. Imposible fue no animarse con estos chicos sobre el escenario.

    Gold Lake sorprendieron a los que no les conocían y demostraron una gran calidad en la mañana del sábado. Es una banda de componentes españoles pero afincados en Brooklin. Esto se puede notar en su música, influenciada por bandas de rock alternativo de esa zona como REM o Nada Surf. En este caso, el sonido fue estupendo y pudimos sorprendernos escuchando unas canciones coloridas llenas de detalles interpretadas por unos músicos excelentes. Mención de honor al triplete vocal formado por la potentísima voz de su cantante Lua, con los coros de su bajista y batería. Lua sabía perfectamente cómo modular su voz para llenar el escenario cuando ella cantaba sola o ajustarse a sus compañeros para crear un conjunto vocal infalible. Algo nos decía que les volveríamos a ver pronto… no sabíamos que sería antes de lo que imaginábamos.

    La tarde comenzaba con los ganadores absolutos de los concursos de bandas de los festivales de este verano Fizzy Soup, con una alineación que ha cambiado recientemente estaban preparados para un festival de esta calidad y supieron dar la talla aunque no tengan representante, manager ni nada y pidiesen la ayuda de los asistentes para darse a conocer. Comenzaron con una canción basada en un órgano que, el que luego descubriríamos que es el guitarrista de la banda, supo tocar de forma magistral acompañándolo con una voz arrolladora y se ganó los vítores de todos los presentes. Sin embargo, tras esta canción se colgó su guitarra y no se la quitó en todo el concierto, por lo que sentimos que sus capacidades como teclista, que podrían darle a la banda un toque que pocas tienen, quedaron desaprovechadas. Durante el resto del concierto, el trabajo vocal se lo repartieron entre el guitarrista y una cantante que hacía percusión adicional a la batería, pero que no llegó a resaltar sobre la voz del guitarrista, posiblemente por la ecualización.

    Los daneses Gooms regalaron un sonido más ruidoso a los asistentes. Mientras se escuchaba en el escenario pequeño a una jovencísima Flo Morrisey que o encantaba a los asistentes con su preciosa voz o aburría a algunos de ellos que no es lo que esperaban en el festival.

    Como si hubiésemos viajado en el Delorean, nos encontramos de nuevo a Gold Lake. Esta vez en el escenario Heineken disfrutamos de un "déjà vu" encantados de poder descubrirlos en gran formato y de que más público descubriese este gran grupo… aunque eso implicó algún cambio en el horario que no agradó a todos.

    Neuman que ya ha anunciado fecha para un concierto en La Riviera animaba ya la tarde-noche del festival. Hemos de admitir, que ver a Neuman a las 17:40 al sol con una cervecita es un placer que todo el mundo debería experimentar. Esta hora le sentó muy bien a la banda que en otros festivales toca muchas veces a última hora. Pudimos corear muchos de los temas de su disco conjunto con Ken Stringfellow “ByeFear/Hi Love” de 2013 y de su álbum más reciente “If” como Hell o la mítica Turn It, que siempre funciona tan bien en el ambiente festivalero. ¡Estaremos muy atentos a esa fecha en La Riviera porque no nos lo perdemos!

    Natalia Lafourcade puso una nota más exótica al festival con su fresquísimo pop con aire latinoamericano… y nos regaló un concierto precioso. No sólo por su fuerte presencia en el escenario (a principio de concierto se quedó descalza y así siguió todo el concierto) también por su voz impecable que nos emocionó con su tema Hasta la Raíz pero que se atrevía perfectamente con canciones de más fuerza. Como suele ocurrir en estos casos, la cantante (que también tocó la guitarra y el piano en varias canciones) iba acompañada por unos músicos excelentes entre los que se incluía un trompetista también encargado de parte de la percusión, gran responsable del sonido latino del concierto. Una maravilla de concierto, a la hora perfecta.

    Llego el momento de Las Hinds que llegaban "folladas" del aeropuerto y por ello tocaron a una hora más decente en el escenario. No sabemos si fue debido a que se las había cambiado del escenario, pero el sonido de su concierto no fue el mejor. Sin embargo, ellas supieron hacernos disfrutar con su rock garagero y su desparpajo y buen rollo sobre el escenario. No hay muchas bandas de chicas que hagan este estilo de música por lo que no estamos muy acostumbrados a escuchar cantar a chicas para las que entonar correctamente no es la prioridad. Su prioridad es la fuerza y la actitud canalla, y vaya si la tenían. Al igual que no todos los cantantes masculinos no tienen que cantar como Sam Smith, no todas las cantantes tienen que cantar como Natalia Lafourcade. Las Hinds son la prueba perfecta. Indiscutiblemente este grupo que ni siquiera tiene su disco en el mercado ha conseguido cautivar al público gracias a su energía, su originalidad y su frescura. ¡¡Entendemos porque están donde están!!.

    Ya eran las 20h cuando en el escenario pequeño tocaron los ¿resucitados? The Unfinished Sympathy. Fue una de las bandas de rock alternativo noventero más aclamadas de nuestro país hasta que en 2010 anunció su separación. A muchos les sonará más el nombre de Joan Colomo, miembro de The Unfinished Sympathy que ha continuado su carrera musical en solitario con bastante éxito. Es por todo esto, que las expectativas para verlos tocar en el DCODE eran máximas… y no defraudaron. Además, en este caso la ecualización estuvo a la altura. No éramos muchos los que estábamos allí, ya que coincidía con el concierto de The Vaccines, pero esta banda puede afirmar que los fans que tiene son muy fieles y saben estar a la altura. No paramos de saltar y de cantar/berrear durante todo el concierto que estuvo plagado de temas sacados sobre todo de sus primeros discos como Rock for Food, Give up Dig Down o Spin in the Rye. Además, la banda supo transmitir buen rollo (Joan Colomo cazó una zanahoria al vuelo… ¡y se la comió!) con el que se ganaron la simpatía de los que no les habían escuchado todavía.  No sabemos si realmente han vuelto como banda y sacarán temas nuevos o si este concierto es algo puntual, pero desde luego nos gustaría tener noticias de ellos pronto.

    Second hicieron que el escenario pequeño se convirtiese en un momento en grande y es que estos murcianos han conseguido ser una de las bandas más importantes del panorama español y sobre todo de las más queridas por todos. Sus ritmos se contagiaban y hacían que todos los asistentes disfrutasen con cada una de sus canciones. La primera vez de Primera Vez también les sirvió para comprobar lo mucho que estamos esperando que llegue su próximo trabajo y que siguen conectando con sus historias, que en el fondo son las de todos nosotros.

    Debemos recordar que ésta era la hora de un Sam Smith que no apareció por el festival para sorpresa de todos ya que fue poco anunciada su ausencia en el recinto. No muchos le echamos de menos pero ciertamente un público específico se había acercado hasta alli sólo para verlo y fue frustrante para ellos. Sí que se pudo disfrutar de un concierto de L.A. más largo de lo esperado. Sus fans pudieron disfrutar de sus ya himnos Hands, Stop the Clocks o Under Radar, así como de muchas canciones de su nuevo disco From The City To The Ocean Side. Pese a que sus letras son en inglés, el público las conocía al dedillo como demostró en los temas más míticos de la banda. Se agradece mucho que esta banda haga versiones de sus canciones para el directo a veces muy distintas de las canciones del disco, que en éste suenan más acústicas y son transformadas para que ganen fuerza en el concierto.

    Supersubmarina anunció algo que nos ha dejado impresionados, proximamente se les verá en el Palacio de los Deportes de Madrid, parece que o los grupos nacionales se están haciendo cada vez más grandes o al menos más valorados y eso es genial. Les deseamos lo mejor para ese día en el Dcode nos regalaron momentos de unión con el público que adelantan que puede ser un gran exito.

    Eran ya casi las 12 de la noche cuando comenzó el concierto de Suede. Una de las bandas de rock más aclamadas de los noventa, por lo que para muchos era el plato fuerte. Y claro que lo fue. Pese a llevar muchos años fuera de los escenarios, la banda está más en forma que nunca. Sorprendió su comienzo con Europe Is Our Playground, una de las canciones más tristes de su repertorio. En cuanto empezó Brett Anderson a cantar se hizo el silencio (en la medida de lo posible) hasta que terminó el tema. En seguida empezaron a tocar sus temas más emblemáticos como Trash, Animal Nitrate, Everything Will Flow… prácticamente pudimos escuchar  todos los temas que forman parte de su disco “TheBest Of…” al que se añadieron I Can’t Give Her What She Wants, una balada de su próximo disco. Su cantante Brett Anderson, con sus  47 años se pasó el concierto saltando, bailando, cayendo de rodillas, jugando con el micrófono haciéndolo girar a su alrededor y un sinfín de cosas más mientras cantaba con su estilo tan personal de forma impecable. La edad, más que impedirle seguir el ritmo que tenía sobre los escenarios en su juventud, le ha permitido refinar su estilo permitiéndole a él y al resto de la banda dar un espectáculo a un nivel muy superior al resto de las bandas del festival. Como ya pasó el año pasado con Beck, Suede simplemente están a otro nivel. Además, la banda tuvo tiempo de resaltar lo mucho que les gusta nuestro país y de hacer las delicias de los fans animándolos a cantar en los temas más conocidos. Además, los que estaban en la primera fila pudieron ver al cantante muy de cerca, pues se bajó al foso a cantar en más de una canción. Incluso hicieron un bis tocando una versión acústica de She’s In Fashion  y terminaron con su balada Saturday Night como broche final a un concierto memorable. Todavía no han anunciado próxima gira, pero estamos contando los días para volver a verlos sobre el escenario.

    Izal que han pasado de tocar hace 2 años a las 6 de la tarde a ser casi cabeza de cartel empezaron su espectáculo tocando por primera vez Copacabana, tema que de momento está encantado. Se atrevieron a tocar 3 temas nuevos que la gente no pudo corear como les tienen acostumbrados. Lo consideramos casi una despedida de esa mujer de verde que tanto nos gusta y damos la bienvenida a un nuevo ciclo para una banda que ha sabido crecer muy rápido y con paso firme.  Se despidieron del escenario anunciando que el siguiente grupo era uno de sus favoritos.

    Foals ya habían venido al DCODE hace un par de años y el concierto que dieron fue excelente, pero el que dieron este año fue todavía mucho mejor. Apenas tocaron una hora y en esa hora tocaron tan sólo 10 temas. Sin embargo, son capaces de estirar sus temas de forma perfecta para explotar todas sus capacidades en directo. Nos dieron una lección magistral de cómo cambiar de intensidad y de tempo dentro de una misma canción llevándonos a todo el público a una montaña rusa de decibelios muy apropiada para las dos de la mañana. En los momentos de intensidad más alta tuvimos a su batería Jack Bevan jaleando a las masas subido a su propia batería y a su cantante Yannis Philippakis desgarrándose la garganta pegando auténticos berridos que fueron respondidos por el público con más berridos, tal y como mandan los cánones. Realmente tiene mucho mérito el ser capaces de hacer una música basada en unos ritmos tan complejos como los que usan Foals y hacerla divertida y bailable, ya que nadie pudo parar quieto durante este concierto. Su setlist tuvo canciones de sus cuatro discos repartidas de forma bastante equilibrada. No faltaron su rompepistas My Number, Inhaler o el single de su nuevo disco What Went Down. Fue durante esta canción cuando Yannis Philippakis bajó a cantar al foso delante del público y se convirtió en pesadilla para los seguratas que tiraban de él para que no se tirase sobre el público mientras este se desgañitaba gritando “When I see a man, I see a lion” una y otra vez. Memorable. Fue un regalo para sus fans más acérrimos que terminaran con Two Steps, Twice una de sus canciones más representativas de su primer disco Antidotes que supieron ir transformando en una fiesta conforme avanzaba. Foals ofrecieron sin duda uno de los mejores conciertos que se ha dado jamás en ninguna edición del DCODE, acercándose peligrosamente a los grandes como en su momento fueron Franz Ferdinand, Beck o Suede. Recomendamos que no les perdáis la pista porque tienen un directo apoteósico.


    A estas alturas de festival estábamos hechos polvo, pero no queríamos perdernos la traca final. Crystal Fighters tienen fama de tener un directo muy movido y muy divertido y no nos los queríamos perder. Comenzó su concierto con una especie de espectáculo chamánico mientras sonaban las primeras notas de Solar System que nos preparaban para lo que estaba por llegar. Su mezcla de electrónica, folk y ritmos tribales no nos permitió parar quietos en ningún momento del concierto. Fueron capaces de meterse en el bolsillo sin ningún esfuerzo a todos los que quedábamos allí y de hacernos saltar, dar palmas, bailar y cantar. Las imágenes de la cámara que había sobre el escenario mostraban la marabunta de gente disfrutando del concierto y era sorprendente ver a todo el mundo tan bien sincronizado siguiendo las indicaciones del cantante de la banda. A todo esto hay que añadir que sus canciones rebosan buen rollo y energía positiva, que ellos transmiten a la perfección desde el escenario, por lo que se nos quitó a todos el cansancio de golpe para cantar LA Calling, You & I, Separator o Love Natural. Entre canción y canción, su cantante Sebastian Pringle, hablaba chapurreando español, predicando la vida y el amor en el mundo. Este mensaje que caló en el público sin ningún problema gracias a sus canciones a lo bien unido que va al mensaje de sus canciones. No faltaron las palabras de cariño para nuestro país, al que siempre les gusta venir y para su ex-batería Andrea Marongiu fallecido hace un año. Estas últimas pusieron el punto emotivo a su concierto que no desentonó en absoluto con su discurso. Cuando creíamos que el concierto había terminado, volvieron a la carga con I Love London, y claro, no nos quedó otro remedio que ponernos en la piel de Mimi y recobrar energías no sabemos muy bien de donde para bailar hasta que terminaron con su mítico Xtatic Truth. Gracias a Crystal Fighters nos fuimos a casa muy felices, y con muchas ganas de vivir…pero muy, muy cansados!

    Redacción: Beatriz Pacheco 
    Carlos Castaño Rodrigez 

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