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    domingo, diciembre 20, 2015

    Sexy Zebras en Teatró Barceló 19 de diciembre 2015

    SEXY ZEBRAS: DESCARGA DE ADRENALINA Y SUDOR 

    El trío Sexy Zebras cerraron 2015 tocando el 19 de diciembre en el Teatro Barceló de Madrid. Ellos mismos admiten que ha sido el mejor año de sus vidas porque se han podido dedicar por completo a hacer su música. Esto lo han conseguido gracias al trabajo de muchos años del que están empezando a recoger frutos ahora.

    El concierto estaba enmarcado dentro de la gira de su nuevo disco Hola, Somos los Putos Sexy Zebras,  que interpretaron en su totalidad junto con algunos temas de su anterior trabajo Volvamos a la Selva. 

    Desde el primer guitarrazo, el público estuvo entregado, sobre todo los que ocupaban el foso, que se pasaron todo el concierto saltando y haciendo pogos. Esto es lo normal cuando una banda tiene en su repertorio temas tan potentes y energéticos como Caníbales (tema que abrió el show), Búfalo Blanco, Salvajes o Santa Fé, un tema inédito que funcionó muy bien en el concierto. La banda demostró su sobrada capacidad para defender sus propios temas tanto a nivel instrumental como vocal. Esto último nos llamó más la atención ya que es lo menos común en bandas de rock puro y duro. Los tres músicos cantaron en todos los temas, ya fuese de solistas como haciendo coros, ya fuese a pleno pulmón o en falsetes. Además, en todo momento estuvieron muy bien compenetrados de forma que no distinguimos a ninguno de ellos desafinando. Esto tiene todavía más mérito si tenemos en cuenta que los Sexy Zebras se caracterizan por no parar de correr y saltar por el escenario, y fueron capaces de mantener el tono vocal pese a este derroche de energía. Mención de honor a su batería Samuel, que protagonizó uno de los mejores momentos del concierto cantando el tema Hijo de Puta en clave de rap sin descuidar el ritmo de la batería. Su maestría con su instrumento quedaría demostrada todavía más cuando protagonizó un frenético solo que fue de lo más vitoreado del concierto. 

    La puesta en escena era muy sobria.  Apenas, un gran cartel con el nombre de la banda. Pero no necesitan más. El espectáculo visual lo dieron los propios músicos. Gabi (bajista) y Jose (guitarra) estuvieron todo el rato en movimiento y en varios momentos se tiraron al público, aunque no siempre con éxito, para tocar sobre los brazos de los que ocuparon el foso. Esto hizo las delicias de todos sus fans y se convirtió en la pesadilla de sus “pipas” que hicieron un trabajo encomiable para que con tanto movimiento, los cables de los instrumentos no saliesen de sus clavijas. Tan activo fue este trabajo que hasta en algún momento ayudaron a los músicos en sus cabriolas sobre el escenario.

    El estilo de último disco predominó en el concierto. Canciones de rock directas cuyo objetivo principal es hacernos botar y gritar. No hubo tregua si quiera para baladas. Los únicos momentos que nos dieron un pequeño respiro fueron su tema El Perro Jeffrey cantada entre los ladridos y aullidos de los músicos y Babilonia, un tema que como explicaron los músicos trata sobre el “amor verdadero, que es el único que importa”. Echamos de menos el estilo de algunos temas de su anterior trabajo como su balada Lobos o la frescura de los ritmos funky y el sintetizador de Hasta el Amanecer que hubiesen enriquecido los sonidos del concierto. Sin embargo, pudimos comprobar que la mejor forma de disfrutar este concierto de Sexy Zebras era desde el foso, formando parte de los pogos y sudando como lo hacían los músicos sobre el escenario. Si ese público fue capaz de aguantar la hora y media de concierto a dándolo todo fue porque los músicos supieron transmitirles la energía necesaria, cosa que consiguieron gracias al estilo de su último LP. 

    Jose y Gabi se comunicaron con el público en algunos momentos entre canciones. Gabi aprovechó para jalear a las masas con gran éxito a base de gritos, improperios o frases burlonas como “yo creía que solo os gustaba Izal”, que levantaron más de una carcajada. José, como contrapartida más vehemente, transmitió la gratitud de la banda a su equipo técnico, al público y a sus padres. Estos agradecimientos fueron seguidos por su última canción El Fugitivo que terminaría con un estruendoso aplauso por un público que había disfrutado de lo lindo. Su afonía, sus camisetas caladas y sobre todo, sus caras de felicidad tras el concierto eran testigo de ello. Esperamos no tardar demasiado en volverlos a ver por Madrid ya que un buen concierto de rock de este calibre es la mejor excusa para soltar adrenalina ¡Rock and Roll!

    Redacción: Carlos Castaño



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