Deleste Festival - La Rambleta. Valencia, 5/11/16

11/07/2016 Susana Godoy 0 Comentarios

Crónica de la segunda jornada del Deleste Festival, que contó con Dani Miquel y Tardor en la sesión matinal, el exitoso Deleste Kids, y con los conciertos de Polar, Bigott, Quique González, Perlita, Los Vinagres y El Lobo en tu Puerta.

 
La jornada del sábado se abría un año más en horario matutino con el Deleste Kids más multitudinario de la historia del festival, consiguiendo el aforo completo. En esta ocasión el descenso al subterráneo cobraba un cromatismo más vivo con los más pequeños disfrutando de las actuaciones del canta cuentos Dani Miquel y el pop-rok en valenciano de Tardor. Este año como novedad dejó de ser gratuito para donar el precio de la entrada a la Asociación MEF2C

La banda valenciana Polar, tras seis años inactivos, abrió la segunda jornada en el Auditorio, con un directo prodigioso dónde la sensibilidad y la elegencia hicieron gala a una de las mejores bandas que han existido en la ciudad de Valencia. Un momento indeleble que nos dejó con una de las actuaciones más sobresalientes del festival.

Dejarse llevar por las atmósferas creadas a través de un pop repleto de sutilezas y matices fue tarea sencilla para esos amantes que quedaron huerfanos en su momento de unas melodías que han permanecido vivas en el tiempo. Vivir una vez más de la agudeza de unos desarrollos compositivos fue una certera concesión por parte de la organización; vaivenes entre la lentitud, la explosión eléctrica y la sensibilidad en su parte vocal que fueron acompañados de las bellas imágenes de Pau Martínez.

Casi hacia el final Jesús de Santos no pudo dejar de dedicar una de los cortes a ese acto valiente de pegar un golpe en la mesa y tirar para adelante, un valor de lucha y fuerza que estuvo bien presente durante todo el festival. Un guiño de emotividad presentado con delicadeza y emotividad.

Muchas, muchas ganas de ver de nuevo al paisano Bigott sobre un escenario, tras perderle relativamente la pista y recuperarla sin fisuras tras la publicación del excelente "My Friends are Dead", manifiesto lo-fi que rezuma lo mejor de ciertas bandas ya clásicas de los 80 y 90 fácilmente reconocibles. Borja Laudo y los suyos siguen manteniendo ese espíritu hedonista y divertido que destilan sobre el escenario y que toma la forma de espíritu excéntrico de su líder, pero no cabe duda de que son deudores de una forma de ver la música que es ante todo puro disfrute con el añadido de una genialidad desbordante.

¿Y qué podemos decir para resumir el concierto en unas pocas líneas? Pues un par de apuntes como que "Happy Flan" es (sirva la cursilería) una de las canciones más bonitas que me han llegado en los últimos años, que el bajo de Clara Carnicer en "Gypsy Loop" (uno de los mejores temas de "Pavement Tree") electriza el escenario o que se marcaron un par de versiones, una de The Cure y otra de esas tan reconocibles de "tengo el título en la punta de la lengua": un instrumental de "Poupé de Cire, Poupé de Son", de France Gall, con el que cerraron el tiempo medidísimo que les tocaba. Y que la tan reconocible "Cannibal Dinner" sigue siendo un éxito seguro en su set list. Al fin y al cabo, uno de los conciertos destacados de todo el festival, de los que auparon a la jornada del sábado como la gran triunfadora.
Sin duda, si hablamos de carreras sólidas y de nombres con mayúsculas en un cartel, la tipografía corresponde claramente al nombre de Quique González y la banda que le acompaña, Los Detectives. Carreras para ocupar un asiento en el auditorio, en el que se quedó gente fuera por razones lógicas de aforo, más el clima vivido durante el concierto más largo del fin de semana, así lo atestiguan. 

A estas alturas es casi imposible decir nada nuevo sobre el madrileño, después de casi 20 años de carrera, innumerables conciertos a sus espaldas y una manera de ver la música tan propia como la americana que define su estilo y que le emparenta tan claramente con figuras del ámbito anglosajón. Pero todo esto quede quizá en segundo plano cuando se trata de un músico que apela claramente al lado más emocional de un ejército de fans que hacen suyas las letras de cualquier set list. 

Una apuesta segura, acompañado siempre de una banda fabulosa (Los Detectives, en la actualidad), que no se detuvo solo en "Me Mata si me Necesitas", su último trabajo y el que posee un mayor aroma a rock sureño, sino que dejó el consabido hueco a la nostalgia con temas como "Salitre", "La Ciudad del Viento" o "Los Conserjes de Noche". Si algo hay que destacar, además de al propio Quique (como no podía ser de otra forma), a unas canciones que hablan por sí mismas y a su banda, nos quedaremos con el relevante papel de Carolina de Juan (más conocida como Nina, líder de la banda Morgan) a las voces. Hasta tal punto llega su importancia sobre el escenario que tiene el honor de cantar con protagonismo absoluto "De Haberlo Sabido", acompañada de Quique González a la acústica y de Eduardo Ortega.

Aquel que eludió la cita más masiva del festival con Quique González, tenía una suculenta alternativa. Un Showcase del valenciano Johnny B. Zero que quedó un tanto pobre en cuanto a público se refiere pero que evidenció una vez más la sobrada valía de su propuesta.

Continuando con la subida de revoluciones que proporcionó el valenciano, los gaditanos Perlita se amarraban al Escenario Jägermusic gracias a una electrónica mucho más avallasadora de lo que refleja su disco de debut, "Cangrejo Yeti".

Pedro Perles y los suyos dejaron en un segundo plano la elegancia y ese sonido tan ochentero que les caracteriza para imprimir al bolo una buena dosis de locura gracias a la pegada de la batería (responsabilidad de Esteban Perles) y a la frenética puesta en escena. Una fiesta, vamos, con baile dentro y fuera del escenario, incluidas las bailarinas "invitadas", tan a gusto que creo que se hubieran quedado por allí una hora más si les hubieran dejado.

Del bailoteo que nos pegamos con Perlita pasamos a la suciedad descarada de Los Vinagres. Una de las propuestas más arriesgadas y aconsejable dado que como se encargaron de destacar, era la primera vez que tocaban en Valencia. Desbocados, con pulso frenético y una potencia sonora desorbidante, se encargaron de extenuar al personal con su dosis de rock, blues, garage punk y surf. Una explosión festiva de órdago.

La recta final con El Lobo en Tu Puerta nos abocó a la enajenación y a revivir tiempos pasados con una fusión de metal, hard rock, blues (esa armónica) y hip-hop, siendo los Beastie Boys una de las bandas que se les ha atribuido como influencia. Pero dejando las manidas etiquetas de lado, lo que supuramos con estos tres bestias pardas procedentes del sur, fue un alocado invite a la desinhibición.

La actuación más directa y descarnada del festival con un tridente sonoro que transita la fuerza del punk, la energía del hardcore o el hard rock y la furiosidad de sus letras. Su cantante un verdadero ejemplo de actitud ; subidas y bajadas del escenario (con pogo incluido), una firme interactuación con el público y una entrega brutal durante todo su directo. La gran sorpresa del festival, sin duda.


Texto: Susana Godoy y María Carbonell

Fotografías: Susana Godoy 

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