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    sábado, julio 01, 2017

    The Limboos - Sala Ambigú Axerquía. Córdoba, 29/06/2017

    Desde Galicia, vía Madrid, The Limboos llegaron a Córdoba bien armados de sonidos clásicos que aúnan la tradición de Nueva Orleans, el rhythm and blues primitivo y los aires latinos necesarios para que su coctelera fructifique en un concierto intenso y lleno de ritmo. Con solo dos discos y una tremenda actitud, se perfilan como una de las bandas más apasionantes de la escena actual.

    Apenas veinticuatro horas antes de una de las más esperadas citas (al menos por los abajo firmantes) en la terraza estival del imprescindible Ambigú Axerquía, en Córdoba muy pocos sabían no solo de la existencia y prestaciones de una banda como The Limboos, sino que ello había derivado en una escasísima repercusión en la venta de entradas y el consiguiente disgusto de los promotores. Paliada parcialmente la situación a última hora y empujados por la brisa de una noche más benigna de lo habitual en cuanto a temperatura, la banda de procedencia galaica afincada en Madrid se subió al estrado con humildad e ideas cada vez más claras. Si ya habíamos oído hablar de sus poderes en directo, su capacidad de arrastrar al baile y conjugar en unos pocos acordes tradiciones tan dispares y cercanas a la vez como la del sonido New Orleans, la tradición cubana y latina en general y la sangre del rhythm and blues como fluido vital unificador de cualquier dislate quedó patente nada más hacer efectivos los primeros saludos y dejarnos a merced de nuestros pies. Y eso que no somos nada adictos al contoneo, dicho sea de paso.

    The Limboos abren sus actuaciones con una pieza rítmica y precisa como ‘Keep your hands’ y lo continúan con ‘What I’m saying’, ambas herederas de una estética y unas formas que hoy siguen profesando adictos a gente de más renombre y recursos (se nos ocurren The Blasters como avanzadilla, entre algunos otros). Roi Fontoira es un frontman muy bien dotado vocalmente, que lidera un grupo perfectamente aleccionado en sus objetivos, con el saxo despiadado y pluriempleado –es uno de los componentes básicos de esas bestias pardas que son Los Saxos del Averno- de Daniel Niño, especialmente aplicado en instrumentales del calibre de ‘Crazy rumba’, uno de los temas que junto a ‘Calypso drunk’ o la exquisita ‘Space mambo’ que titulaba su primer álbum hablan bien alto y claro sobre el concepto de unos músicos que ven más allá del rock and roll y lo hermanan, como ya hicieron algunos de sus maestros, con el tropicalismo y las corrientes caribeñas, beneficiándose de ello en ‘Early in the morning’ y haciendo a Sergio Alarcón, multiinstrumentista a cargo del órgano y la segunda guitarra, sacar sus maracas y convertirse en una especie de manisero –suelen cerrar los shows con la correspondiente versión del tema del mismo título- poseído por el espíritu de Ray Barretto. Es un desenfreno controlado, una incursión en terrenos vetustos y ricos en vitaminas para el cuerpo y la mente, pero sobre todo fértil en la inspiración de las canciones grabadas para ‘Limbootica!’, el segundo y espectacular disco de la banda, que revisa a pequeños clásicos ocultos como Screamin’ Joe Neal en ‘Tell me pretty baby’ al mismo tiempo que se centra en los suyos propios, acertadísimos viajes en el tiempo que en realidad no se mueven del presente, y si no escúchense ‘Big chef’, ‘Nervous’, ‘I’m a fool’, o el contrabajo de Sergio Sacristán en ‘Jamblaya walk’ y ‘No troubles’, acompañando si se cierran los ojos al Elvis sureño que prometió ser, y lo consiguió, el mejor cantante de country que jamás haya existido. Tradición y pasión, conceptos que no siempre van de la mano.

    Aun a riesgo de sonar repetitivos o demasiado pendientes de no descuidar sus patrones básicos, se apoderan de las ideas, ya en su momento adoptadas y enriquecidas, de Brian Setzer en ‘Rockin’ o de Ray Charles en ‘Lies’, arrastrando su poderío rítmico por toda la costa norteamericana en proclamas exuberantes como ‘I need your love’ o ‘Big boy’, más pegadas al suelo que pisan pero igualmente proclamadas con gusto. Lo que más sorprende en The Limboos, aparte de que la batería la toca una italiana de piernas largas y look glamuroso llamada Daniella Kennedy, es su aparente facilidad para fagocitar y hacer propio un sonido que otros trillan en lugar de interpretar. Para todo hay que valer.


    Tras hora y media de concierto, bises incluidos, lo mejor para no traspasar la fina frontera entre deleite e indigestión (aún no parece que haya sido demasiado largo, como reza el título de ‘Been a whole lot of time’), nos despedimos de una banda que divierte y se divierte cada noche, cada vez que comparten sus pasiones con un público más o menos grueso en número, y a la que no le importa que sigamos siendo solo unos pocos los avispados que intentan que su agenda esté siempre llena de citas con la música que nos ha hecho ser quienes somos. O al menos una parte de ella.






















    Texto: JJ Stone
    Fotografías: Raisa McCartney

    Más info:
    http://thelimboos.com/
    https://www.facebook.com/TheLimboos/
    http://www.ambiguaxerquia.com/

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